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La política de la amistad

30.5.14



Comparto con los amigos que me visitan la siguiente reflexión enviada por el Juanma y escrita por Sergio Micco (Doctor en Filosofía. Profesor de la Universidad de Chile. Miembro del Directorio del Centro de Estudios del Desarrollo):

La política de la Amistad
“I can’t get no satisfaction”


Introducción
Sabemos que nos acusarán de dementes si queremos ligar la política con la amistad. La amistad viene del amor y la política del poder. La amistad supone la gratuidad y la política el interés. La amistad es el encuentro y la política la confrontación. La amistad es la comunidad y la política la facción. Sin embargo, Aristóteles, el filósofo de la antigüedad, que tanto y tan bien escribió sobre la ciudad, señaló que la amistad era la que mantenía unida a la polis y cuando ella la habitaba, los ciudadanos no requerían siquiera de la justicia, pues ella es dar a cada uno lo suyo, en cambio el amigo da lo que no tiene a quien es objeto de su amistad. Por ello, escribamos sobre la crisis de la política de cara a la
amistad. Recordemos lo que de ella han dicho filósofos como Aristóteles, Cicerón y Kant.
A partir de estas reflexionemos queremos terminar declarando que sin amigos la vida no valdría la pena ser vivida y la política perecería ante la enemistad. Plantearé aquí quizás el más alto ideal de la amistad –y, por lo mismo, un ideal que yo no he alcanzado–.
Pero siempre es bueno recordar el ideal para así, criticándola, cambiar la realidad.

I.- La crisis de la política y de la amistadLa amistad es una de las experiencias más altas a las que puede aspirar la condición humana. La política, por el contrario, es una de las actividades más desprestigiadas en nuestro mundo occidental. ¿Quién no quiere tener un buen amigo(a)? Y, por el contrario, ¿quién querría tener por amigo a un político?
Y la pregunta es más compleja: ¿Hay aún espacio para la amistad y la política?
De la política mejor no hablar. Se la acusa de ser una actividad propia de corruptos, de seres ambiciosos, amigos del poder y de lo ajeno. Es de buen tono criticar a quienes se dedican a la política. Se ha dado el caso, propio de Macondo, de políticos de toda una vida, militantes de un
partido político, que se presentan a elecciones políticas como… ¡¡anti políticos!!
Basta con leer las encuestas, practicar un poco de cinismo y hablar mal de los políticos.
Ya no hay política. La ha reemplazado el escarnio público. ¡Pobre del que se meta en política: sale
trasquilado! Los compañeros, los que compartían el pan, y los camaradas, que compartían la cámara
haciendo de la política amistad, ya no existen.
Con los amigos pasa otra cosa. Todos queremos tenerlos. Sin embargo, vivimos en un mundo líquido
donde todo fluye, nada permanece. Zygmunt Bauman nos hace ver que todo se mercantiliza. A todo,
objetos y sujetos, le demandamos una gratificación inmediata e individual; todo es consumible y
desechable, incluso las relaciones amorosas o amicales. Pero de deseo en deseo, de satisfacción en
satisfacción, siempre vendrá la desilusión y el volver a buscar otro deseo del que gozar. Acaba de cumplir cuarenta y nueve años la canción (I can’t get no) satisfaction de los Rolling Stones, que denunciaba el alto grado de comercialización que la banda británica había visto en Estados Unidos. Su enseñanza, sigue, lamentablemente, vigente. Por el contrario, las relaciones no deben transformarse en objetos de consumo.
La amistad no sólo es posible: es imprescindible. A los amigos se les aprecia, pero ya no hay tiempo para ellos. Desesperados entre las angustias del trabajo diario, apenas nos queda tiempo para la familia. A nuestros hijos, cuando nos hemos atrevido a tomar la decisión de tenerlos, o la naturaleza la ha tomado por nosotros, apenas los vemos durmiendo cuando llegamos a casa por la noche. Y si no hay tiempo para los hijos, menos lo habrá para los amigos. Los chilenos declaramos trabajar semanalmente 52,8 horas, las mujeres lo hacen fuera de la casa 47,6 horas, y 42,2% de ellos declara que para ir del hogar al trabajo destina más de una hora al día.
¿Se acuerdan de los “terceros lugares”, esos espacios de intimidad y confraternidad distintos de la oficina y del hogar? Ya no hay tiempo para ellos, para la conversación gratuita, en un café, en una cervecería o en un pub. Sentarse alegremente y largarse simplemente a conversar, practicar ese rito simbólico que a la especie humana le tomó millones de años desarrollar. Es cierto que hoy nos juntamos en pubs y bares.
Pero no me deja de sorprender el estruendo de la música que sale de parlantes ruidosos, que a ratos nos obligan a hablar a gritos y que hacen imposible la intimidad de la conversación sincera, distendida y confiada. Parece que no nos interesara mucho conversar de verdad. Mención aparte dice relación con la forma en que consumimos alcohol. La OCDE nos acaba de informar que somos los latinoamericanos que más bebemos. Y quien bebe demasiado, remplaza la amistad por la agresividad o una sensiblería que degrada a quien la expresa e incomoda a quien la recibe. Por eso, es un grave error reducir la amistad sólo al placer de compartir. Eso está muy bien; pero si ella se agota ahí, no nos quejemos de que cuando se acabe el placer y vengan las desgracias, se termine también la amistad.
Hay otra clase de amigos: los que están unidos por un interés puesto en común. Socios son amigos que abordan una misma empresa, pero no hay amistad cuando nuestras conversaciones giran en torno a lo que debemos hacer en el emprendimiento común, llenándonos de conversaciones para la acción y de indicadores de gestión. Terminado el interés común, se acaba la amistad. Napoleón lo sabía bien: es en la desgracia cuando sabemos quiénes son nuestros amigos. Finalmente, los amigos de veras, esos que ante la corrupción del lenguaje son llamados los “amigos-amigos-amigos”, están unidos ciertamente por el placer y la utilidad, pero también por la benevolencia del amigo de veras, ese que sólo quiere el bien para su camarada, estando incluso dispuesto a sacrificarse por él, sin esperar nada a cambio. Amigos son los iguales, los próximos y los virtuosos que nunca abandonarán a su compañero y camarada, en medio del combate o de la derrota.
Si miramos con esos ojos a nuestras actuales relaciones sociales bien podríamos decir: “Amigos, ya no hay amigos”. La amistad ha sido reemplazada por la competencia y la soledad.
Y, sin embargo, ahora recordemos a Aristóteles, Cicerón y Kant, quienes vieron la profunda relación entre amistad y política.
II.- Filosofía, amistad y política
1.- Aristóteles le dice a su hijo Nicómaco: “Sin amigos nadie querría vivir”
El estagirita dedica un libro fundamental a Nicómaco. Algunos creen que es su editor. Otros piensan que lo escribió a su hijo de ese nombre. Se trata de un libro personalísimo donde habla de las virtudes, el amor y la amistad. Por ello me inclino a pensar que Ética a Nicómaco es un libro en que el filósofo quiere dejar lecciones de vida a su descendiente. Nada más noble en su propósito y nada más sabio en su resultado. El padre amoroso le dice a su hijo:
“Sin amigos nadie querría vivir, aun cuando poseyera todos los demás bienes; hasta los ricos y los que tienen cargos y poder parecen tener necesidad sobre todo de amigos; porque ¿de qué sirve esa clase de prosperidad si se la priva de la facultad de hacer bien, que se ejerce preferentemente y del modo más laudable respecto de los amigos? ¿O cómo podría tal prosperidad guardarse y preservarse sin amigos? Porque cuanto mayor es, tanto más peligra. En la pobreza y en los demás infortunios se
considera a los amigos como el único refugio. Los jóvenes los necesitan para evitar el error; los viejos
para su asistencia y como una ayuda que supla las menguas que la debilidad pone a su actividad; los
que están en la flor de la vida, para las acciones nobles: ‘Dos marchando juntos’, así, en efecto, están
más capacitados para pensar y actuar”.
2.- La copa de Alejandro Magno: Morir antes que desconfiar del amigo
El discípulo de Aristóteles, Alejandro Magno, escuchó a su maestro. Cuenta la historia que a causa de haber tomado un baño en las frías aguas del Cidno estando muy sofocado, la vida de Alejandro “el Magno” se consideró en grave peligro. Los médicos no se atrevían a administrarle droga alguna. Sólo Filipo de Arcanania, amigo de infancia de Alejandro, compuso cierta bebida cuyo poderoso y saludable efecto debía producirse inmediatamente. Mientras ésta se preparaba llegó a poder de Alejandro una carta de Parmenión, en la cual le aconsejaba desconfiar de Filipo. Le acusaba de estar secretamente entregado a Darío. Alejandro, sin manifestar emoción alguna, apuró la copa de un trago, entregando simultáneamente a Filipo la carta acusatoria, cuya falsedad quedó inmediatamente demostrada. Alejandro Magno conquistó occidente y oriente.
3.- Cicerón declara: “Una era la casa, uno el alimento y una la mesa”
Cicerón describe un diálogo de Lelio con sus yernos. Su mejor amigo acaba de morir. Es el momento
propicio para escribir una hermosa apología a la amistad. Cicerón dice, a través de Lelio, que espera que la memoria de su amistad sea eterna. Vana pretensión, todo lo humano ha de morir. Sin embargo, el logro de Cicerón no es menor. Dos mil años después sus palabras son recordadas.
En el recuerdo de su amistad goza en tal manera, que declara que ha vivido feliz porque vivió con Escipión, con quien tenía en común los asuntos públicos y privados. En la amistad con él encontró comunidad de sentir en los asuntos públicos, y consejo en los asuntos privados, descanso lleno de deleite. Para Lelio entre los amigos hay “fidelidad, integridad, ecuanimidad, liberalidad, y no hay en ellos ninguna codicia, liviandad, temeridad, pero sí una gran constancia”. La amistad es “el común sentir de las cosas divinas y humanas con benevolencia y amor”. Lelio se pregunta ¿Qué cosa más dulce que el tener con quien te atrevas a hablar como contigo mismo? De ahí que Lelio concluya que “con excepción de la sabiduría, los dioses inmortales no han otorgado al hombre algo mejor que ella (la amistad)”.
III.- Tres reflexiones para la política de la amistad1.- Sin amigos nadie querría vivir en la polis
Sin amigos la política se convierte en el más despiadado juego del poder. Amigos son dos caminando
juntos. Compartiendo lo público y lo privado. Quien ha participado en política sabe cómo ella es capaz de unir en las derrotas y en los triunfos; en las alegrías y en las tristezas en la tarea de la construcción del hogar público.
Sin embargo, muchas veces el poder y el dinero hacen saltar por los aires bellas amistades. Los que
resisten ante el dinero son débiles ante los honores. La traición existe entre los amigos. Todos lo sabemos.
Alejandro mandó a matar a Parmenión. Bruto apuñaló a César, quien lo consideraba un hijo. Cicerón había salvado previamente a sus asesinos Herenio y Popilio. Platón le dio la espalda a Aristóteles. Demóstenes huyó cobardemente de Queronea, abandonando a sus amigos. Judas traicionó a Jesús.
¿Demuestra lo anterior, como recuerda Diógenes Laercio, que “amigos, ya no hay amigos”? En ningún caso. Sólo nos recuerda que la condición humana es así: imperfecta, pero siempre perfectible por el amor, la virtud y, por cierto, por la benevolencia del amigo.
2.- Sin amistad la ciudad muere
Lo decía Aristóteles:
“Parece además que la amistad mantiene unidas a las ciudades, y que los legisladores consagran más
esfuerzos a ella que a la justicia: en efecto, la concordia parece ser algo semejante a la amistad, y es a
ella a lo que más aspiran, mientras que lo que con más empeño procuran expulsar es la discordia, que
es enemistad. Y cuando los hombres son amigos, ninguna necesidad hay de justicia, mientras que aun
siendo justos necesitan además de la amistad, y parece que son los justos los que son más capaces de
amistad”.
Es bueno recordar lo anterior. En Chile hay altos niveles de desconfianza: La Encuesta Nacional
Bicentenario 2013 señala que sólo el 25% de los chilenos dice que puede confiar mucho o bastante en sus vecinos, y no más del 51% cree que se puede confiar de dicha forma en las personas que conoce
directamente. Y entonces surge la lucha de intereses contrapuestos que, de no ser temperada por la
justicia y la amistad, convierte al hombre en el lobo del hombre. Sin amistad cívica, nuestras ciudades se convertirán en jaulas de rejas, alarmas y calles cerradas.
3.- La amistad verdadera huye de la camarilla
Kant desconfiaba de la amistad. “Todas las cofradías son camarillas. Quien tiene amigos y poder es muy peligroso”. Los chilenos lo perciben. No sólo detestan en los partidos políticos sus eternas disputas internas. ¿No se dicen camaradas o compañeros entre ellos? se pregunta indignado el ciudadano. También desconfían de los grupos políticos que parecen sólo querer servirse del poder en su particular interés. Y la política debería ser el arte de gobernar la polis para el buen vivir de la multitud. El republicano reclama que los gobernantes se pongan al servicio de los demás y que siempre prime el interés general.
Pero, humildemente, Kant se equivoca. La amistad no es la camarilla del poder. Preferimos a Cicerón.
“Cuando se pide a los amigos algo que no sería recto obramos mal. (…) Nuestra dedicación a la persona de nuestros amigos no debe jamás arrastrarnos al mal. Sanciónese, por tanto, en la amistad esta ley: que no solicitemos cosas vergonzosas ni, solicitadas, las ejecutemos. (…) Sanciónese, pues, ésta, como primera ley de la amistad: que pidamos a los amigos cosas honestas, que hagamos cosas honestas en servicio de los amigos”.
IV.- Palabras finales
Volver a ser amigos es la clave. Y es tan fácil sentirlo. La próxima vez que nos encontremos, que nos
alegremos. Pero de verdad. No más sonrisas cortesanas. Sí abrazos sinceros y recriminaciones respetuosas cuando haya que hacerlas.
Ojalá nuestros líderes políticos practiquen la amistad cívica. Que la política de la confrontación
sea reemplazada por la política de la amistad cívica, esa sin la cual la polis moriría, como
efectivamente ocurrió en la Atenas de Pericles, la Roma de Cicerón y la Jerusalén de Herodes
Agripa. ¿Podía sobrevivir una ciudad que condenó a muerte al maestro de maestro Sócrates y obligó al exilio a Aristóteles?
¿Ingenuidad? ¿Pedante invocación a maestros de otros tiempos?
Nada de eso. Los partidos son organizaciones voluntarias. Nadie nos puede obligar a participar en ellas. Y si nos invitan a una reunión, que lamentablemente sigue siendo la actividad política por excelencia, donde sólo vemos trifulcas, descalificaciones y sólo la conclusión que hay que volverse a reunir, no volveremos más. Sobre todo en Chile donde vivimos agobiados por el trabajo. ¿Quién querría ver un programa de televisión a las diez de la noche, cansado como un esclavo al anochecer, donde dos políticos de la misma coalición se agreden por no sé qué pacto electoral?
Política de la amistad cívica: ¿Ingenuidad?
No. Es realismo.
Los chilenos lo exigen en todas las encuestas políticas y estudios cualitativos sobre el punto. Ya no quieren ver a los políticos confrontados entre sí, entre opositores o contra miembros de su mismo partido, sobre cualquier tema imaginable.
Hemos recordado a estos hombres sabios que unieron amor, amistad y comunidad cívica. Las mujeres, silenciadas por una historia de represión, lo sabían aún mejor. Ahora recordamos y les preguntamos: en sus años de vida pública ¿no han cultivado amistades y luchado por ideales que hacen de ella algo digno de ser vivido?
¿Qué estamos esperando para volver a practicar la amistad?

“Es una difamación que nos ofende”

5.3.14

En esta entrevista, el juez de la Corte Suprema que presidió la comisión que redactó el anteproyecto responde a los cuestionamientos del diputado del Frente Renovador que, sostiene, se basa en “mentiras e injurias”.


 Por Irina Hauser

Mientras el diputado Sergio Massa criticaba una y otra vez el anteproyecto del Código Penal, al que atribuye un efecto favorable a quienes cometen delitos, el juez de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni lo acusó de basar su prédica en “mentiras e injurias”, además de “ignorancia”. “Puede criticar lo que hemos proyectado y proponer todas las reformas que quiera, pero no tiene ningún derecho a difamarnos”, dijo a Página/12. Junto con Ma-ssa, ayer, algunos radicales y Eduardo Duhalde se sumaron a la oleada que intenta simplificar un complejo debate penal. Zaffaroni, quien comandó la comisión que entregó el anteproyecto a Cristina Kirchner, contesta las críticas y señala las razones para la reforma.

–Las críticas de Massa se han centrado que una cierta cantidad de delitos “son excarcelables” en el anteproyecto del Código Penal que ustedes entregaron. ¿Es así?
–La prisión preventiva y las excarcelaciones son cuestiones que regulan los códigos procesales penales y no el Código Penal. Así fue siempre y seguirá siendo por imperio constitucional. Los códigos procesales son provinciales. Massa es diputado nacional y es bueno que sepa que sólo puede legislar en materia excarcelatoria para el Código Procesal federal, pero no para los delitos del orden común, que los juzgan las Justicias provinciales. Además, eso se está discutiendo con el nuevo proyecto de Código Procesal en el nivel federal.

–La idea que se busca instalar es que nadie va a ir preso o a lo sumo entra y sale por “la puerta giratoria”.
–La afirmación de que hacemos excarcelables todos los delitos significa, para el ciudadano zapatero que escucha, que cualquier sujeto que mató a toda la familia será indagado y que el juez lo puede mandar a la casa mientras se hace el proceso. Además, de que es una barbaridad, es una difamación que nos ofende y no una crítica. El ciudadano zapatero que lo escuche tiene todo el derecho a creer que somos cinco dementes irresponsables. Massa tiene el derecho a criticar lo que hemos proyectado y a proponer las reformas que quiera, pero no tiene derecho a difamarnos y a afectar nuestra dignidad profesional.

–¿No es bueno que se discuta ampliamente un Código Penal?
–Massa puede estar con Giuliani y la mano dura y sostener que hay que meter en la cárcel a cualquiera que haya cometido hasta el más ínfimo de los delitos, lo que será una discusión ideológica que la responderemos en el terreno ideológico. También tiene derecho a señalarnos lo que considere errores, pero no tiene derecho a mentir descaradamente. Todos tenemos muchos años de actividad profesional, hemos trabajado un año y medio los cinco, somos conscientes de que nuestra obra no es perfecta (como ninguna) y la discusión pública la consideramos necesaria, pero en su momento, cuando el texto esté publicado, y no en base a mentiras, a injurias y con un texto que es producto de algún colaborador infiel que hizo circular un borrador y que, al parecer, Massa ni siquiera leyó.

–¿Qué criterios han utilizado para subir o bajar penas?
–El monto de una pena se establece por la jerarquía del bien jurídico que lesiona, lo que da el grado de reprobación social del delito. El máximo bien jurídico es la vida. De allí se proporcionan, pero no puede ser que tenga más pena secuestrar a alguien que matarlo. De allí, se trata de proporcionar. Además, bajar uno o dos años en una pena alta no tiene ningún efecto sobre la realidad. Sólo un ingenuo puede creer que quien va a cometer un hecho grave antes agarra el código como el que va a un restaurante, lee el menú, y si en vez de 18 años tiene 20 de máximo no lo comete.

–¿Es legalmente posible juntar firmas o hacer una consulta popular para frenar el proyecto?
–La iniciativa popular en materia penal está prohibida conforme al último párrafo del artículo 39 de la Constitución nacional, de modo que su juntadera de firmas no es más que un acto de campaña publicitaria. Sería bueno que leyese la Constitución un poco.

–Otro punto que ha generado comentarios es que no hay prisión perpetua posible, sino un tope de 30 años de cárcel.
–La pena de reclusión desapareció en los hechos desde 1958. Eran las viejas penas “infamantes”, cuando los presos picaban piedras. Su desaparición definitiva la da la ley de adecuación del Estatuto de Roma, que claramente dice que cuando el tratado dice “reclusión” debe entenderse en la Argentina como “prisión”. Esa ley establece la pena para el genocidio en 30 años máximo. La pena perpetua nunca existió en la Argentina. Desde 1921 y hasta la reforma “Blumberg” nuestra pena “perpetua” habilitaba la libertad condicional a los veinte años.

–¿Cuál es el criterio en otros países de la región?
–Treinta años es un límite que responde más o menos a la mejor legislación comparada del mundo civilizado. En Brasil, por ejemplo, es el límite desde 1890. Por otra parte, si el genocidio tiene 30 años de pena, cabe suponer que no puede haber un delito más grave.

–El anteproyecto introduce un sistema de penas alternativas a la cárcel, los críticos dicen que “beneficia a los delincuentes”...
–La ley vigente permite la libertad condicional, que cuando es concedida el sujeto desaparece, sólo tiene que ir a firmar una vez por mes. Lo que se haría en iguales períodos en caso de delitos graves es sustituirla por penas no privativas de la libertad convenientemente controladas. Además del cumplimiento efectivo de los dos tercios (que en caso de pena de 30 años serían 20 años, igual que ahora), si se trata de delitos de lesa humanidad o contra la vida, la integridad corporal o la libertad sexual, el juez estaría obligado a requerir un informe previo de una comisión plural acerca de la confiabilidad de la persona. Si bien el informe no es vinculante, creo que pocos jueces harían lugar al reemplazo en contra de la opinión de los expertos.

–Si se aprueba el código, ¿hay presos que van a poder recuperar la libertad con penas sustitutivas?
–No, no egresarán muchos presos, porque desaparece la libertad condicional que lo suelta y no lo vemos más. Sólo queda la probation. Saldrán más o menos los que ahora salen por libertad condicional, pero con penas alternativas, controlados. No es la libertad del sujeto, sino el cumplimiento de otras penas y todas deben cumplirse hasta el agotamiento de la condenación. Estoy seguro de que en caso de sancionarse el texto proyectado muchos presos elegirán que no se les aplique, porque los beneficia más la libertad condicional vigente.

–¿Cómo se controlará el cumplimiento de las penas alternativas?
–Las penas no privativas de libertad están en todos los códigos modernos y se controlan con inspectores y asistentes, que sería bueno que dependiesen del Poder Judicial, del juez de ejecución penal.

–¿No va a haber ninguna modalidad de registro de reincidencia?
–No desaparece ningún registro de antecedentes. El juez solicitará todos los antecedentes penales hasta los diez años antes, como en el código vigente. Más, en caso que el nuevamente condenado haya estado cumpliendo una pena de prisión en algún momento de esos diez años o haya sido sometido a una probation en igual período, no podrá otorgársele una nueva probation. Siempre que se trate de sustituir la prisión, el juez podrá pedir los antecedentes para valorar la confiabilidad del que pide la sustitución. La única diferencia es que se le ordena al juez que valore la reincidencia en cada caso, no se le impone mecánicamente. Hoy puede gozar de libertad condicional un genocida, pero no quien haya cometido dos delitos de poca monta.

–Por los comentarios críticos daría la impresión de que es muy revolucionario, ¿es así?
–Es revolucionario porque lo que tenemos es un caos total, pero en sí mismo el texto es conservador.

–Hace unos días usted dijo que hubiera hecho otra cosa.
–Alguno observará que hay disposiciones que no coinciden con lo que sostengo en mis trabajos. Así es porque es producto de consenso: necesitamos un Código Penal. Hemos actuado en ese sentido con amplia responsabilidad, sabiendo que lo mejor podría ser enemigo de lo bueno. Nadie agitó diplomas y todos actuamos con humildad ante la necesidad. La legislación caótica que tenemos confunde a los jueces y da lugar a sentencias contradictorias. Los cinco sabíamos que ante el caos y la inseguridad debíamos ponernos de acuerdo. Lo discutimos, artículo por artículo, en reuniones semanales durante un año y medio.

El camino boliviano

10.2.14

Acaban de cumplirse ocho años de la asunción del primer presidente de origen indígena en Bolivia, que marcó el inicio de la conformación de un Estado Plurinacional. 

Fernando Mayorga, uno de los principales analistas de este proceso, explica cómo fue posible su construcción, cuáles son los nuevos actores de la escena política y de qué manera se amplió la democracia participativa. Las tensiones entre nacionalismo e indigenismo. Los dilemas que enfrenta ahora el gobierno de Evo Morales.
 Por Natalia Aruguete

El 22 de enero de 2006, Evo Morales se constituyó en el primer presidente indígena de Bolivia. Años después, la instauración de un Estado Plurinacional, con la nueva Constitución sancionada en 2009, fortaleció los niveles de democratización y participación de la ciudadanía. El reconocimiento del pluralismo atravesó los ámbitos jurídico, lingüístico, económico y político. Sin embargo, la relación Estado-ciudadanía no quedó librada de contradicciones. Reivindicando la consolidación de una democracia representativa, participativa y comunitaria, el politólogo boliviano Fernando Mayorga dialogó con Página/12 sobre los dilemas que arrastra la construcción del modelo estatal boliviano y la tensión existente entre nacionalismo e indigenismo en el marco de este proceso.

–¿Qué rasgos caracterizan el proyecto político que se abrió con el gobierno de Evo Morales? ¿Qué lo diferencia de los anteriores? –Es un proyecto político que se despliega desde el año 2005, y particularmente desde el 2009, cuando se aplica la nueva Constitución. Es un proyecto político que está tendido en una contradicción entre nacionalismo e indigenismo. En el 2009, la Constitución instauró el Estado Plurinacional, reconociendo a diversas naciones y pueblos indígenas originarios campesinos. En términos discursivos, se construyó un nuevo sujeto portador de derechos colectivos. Es una palabra bien complicada.
–¿Por qué? –Son catro términos para designar a un sujeto en el reconocimiento del pluralismo en diversos órdenes. Pluralismo jurídico, pluralismo lingüístico, pluralismo económico y pluralismo político.
–¿En qué se expresan? –El pluralismo jurídico se expresa en el reconocimiento de dos jurisdicciones, una ordinaria y otra indígena, con el mismo rango. Las prácticas, procedimientos y costumbres de las comunidades indígenas son formalizados como mecanismos de resolución de conflictos. El pluralismo económico se expresa en el reconocimiento de cuatro formas de propiedad: privada, pública, cooperativa y comunitaria.
–¿En qué se diferencia la comunitaria de la cooperativa? –En que la cooperativa no tiene base territorial indígena, tiene lugar en el nivel urbano. Existe particularmente en el sector de la minería, donde los ex trabajadores mineros que fueron despedidos en el período de la caída de precios de los minerales o con las políticas de privatización, se asociaron para la explotación minera y formaron cooperativas en condiciones paupérrimas, de supervivencia. En Bolivia, hay 400 mil de esas cooperativas. Esto significa el reconocimiento a un sector que fue muy importante en las movilizaciones sociales y políticas que llevaron a Evo Morales al poder. En cambio, la comunitaria es más rural y campesina. Es una economía basada en la reciprocidad, en la circulación de ayuda comunitaria para la producción agrícola más que en la producción dirigida al mercado, y tiene fuertes rasgos culturales tradicionales.
–¿Cuáles son esos rasgos? –La producción comunitaria está ligada a una forma de organización del poder interno con rotación, la toma de decisiones se da mediante asamblea. Eso que siempre fue parte de la economía boliviana ahora está formalizado. El tema es que con esta revolución democrática todo ese mundo indígena ahora pasa a formar parte del orden constitucional del país, en términos reales y legales. El problema lingüístico se expresa en el reconocimiento de más de tres decenas de lenguas nativas que ahora son idiomas oficiales, junto con el español. No solamente el quechua y el aymara, que corresponden a los grandes conglomerados indígenas, sino también otras treinta lenguas de tierras bajas. El pluralismo cultural supone un reconocimiento de las culturas originarias en todas sus facetas, de manera que se pueda expresar la bandera indígena tanto en tierras bajas como en las que no lo son, que está incorporada como símbolo oficial.
–¿Y el pluralismo político en qué se expresa, concretamente? –El pluralismo político tiene una expresión particular. A diferencia de Ecuador y Venezuela, que han incorporado en sus constituciones a instituciones de la democracia representativa para ampliar la democracia participativa, en Bolivia, además de incorporar esas formas de democracia participativa –como el referéndum– se ha incorporado también la asamblea, el cabildo y la consulta previa.
–¿Qué características tienen esas instituciones? ¿En qué se diferencian de la democracia participativa? –Además de la democracia representativa y participativa, también se reconoce la democracia comunitaria. A esa combinación de las tres la denominamos “modelo de democracia intercultural”. En tanto que modelo de democracia, el correlato del Estado plurinacional es la democracia intercultural. Consiste en que el cinco por ciento de los diputados es indígena. De hecho, la discusión es si ello debería incrementarse a quince o a treinta y seis.
–¿Quiénes están dando esa discusión? –Los indígenas. Se ha hecho el nuevo censo de población y vivienda el año pasado y sobre ese mapa demográfico se va a discutir esa proporción. Es un tema de decisiones políticas. El punto es que tú tienes un porcentaje de diputados que son elegidos por su pertenencia identitaria. Punto. Lo importante es que se hace eso sin provocar una situación de dualismo representativo. Bolivia tiene el Parlamento bicameral, en diputados tenemos este porcentaje de indígenas, hay nueve gobiernos departamentales, en las asambleas departamentales hay cuotas étnicas que pueden ser de cinco, diez o quince por ciento. En algunos casos, elegidos por usos y costumbres. Tú tienes representación vía identidad étnica en el Parlamento, en Diputados y en las Asambleas departamentales. En todo. A nivel municipal, se da desde mucho antes, desde 1995. Además, hay tres niveles de gobierno subnacional: el departamento, el municipio y la autonomía indígena. De los 367 municipios, en quince se votó en referéndum su transformación en autonomía indígena: ganaron 11.
–¿Dónde reside la dimensión nacionalista en este nuevo esquema de la democracia boliviana? –Está en este retorno del Estado como protagonista, que se nutre de una experiencia nacionalista que viene de la revolución de los años ’50. En Bolivia, la ideología más poderosa es el nacionalismo revolucionario surgido de la revolución de 1952. Es tan poderosa que de allí nació el campesinado y el sindicalismo campesino, donde se inserta Evo Morales. En esta figura de naciones y pueblos indígenas originarios campesinos, tú tienes la combinación de tres movimientos.
–¿Cuáles? –El movimiento indígena de tierras altas del Altiplano, relacionado con el imperio incaico y el tiahuanacota. Los indígenas de tierras bajas, los de la Amazonia que son nómadas, cazadores y recolectores en su gran mayoría, se llaman a sí mismos “pueblos indígenas”. Son campesinos propietarios privados con acceso a la tierra desde el ’52, cuando tuvo lugar la revolución agraria. Una vez que se empieza a implementar la Constitución política, que reconoce derechos colectivos, empiezan a aparecer las tensiones, las contradicciones.
–En el marco de esta ampliación de la democracia en Bolivia, producto de reivindicaciones sociales que consolidaron el triunfo de Evo Morales, ¿cómo ve hoy la relación entre Evo y esos sectores? –En el caso “Tipnis” (la marcha indígena contra la construcción de una carretera) aparece una contradicción entre un objetivo estatal de integración territorial –y, por tanto, de ejercicio de soberanía estatal– y un derecho colectivo de los pueblos indígenas que dicen: “respeten nuestro territorio”. O ¿quién decide sobre el uso del territorio? Ahí el MAS opta por la vertiente nacionalista: privilegia lo estatal respecto del derecho colectivo indígena.
–¿Por qué? –Por una cuestión muy simple: en ese proyecto político prevalece una lógica de construcción estatal. En Bolivia tienes el reconocimiento de derechos colectivos de los pueblos indígenas, que incluye el autogobierno, y derechos que se ejercen territorialmente. Con el siguiente panorama: la mayoría de la población es campesina indígena, con casi dos tercios del territorio bajo demanda de conversión en territorio indígena, dado que un tercio de los municipios tiene mayoría indígena y, además, las tierras comunitarias de origen donde son privilegiados los indígenas. Si haces prevalecer esos derechos colectivos sobre sus territorios, estaríamos en una situación de soberanía estatal que no tendría potestad ni autoridad sobre dos tercios del territorio boliviano. Entonces, prevalece la razón de Estado, la idea de nación. Allí es donde se producen estas contradicciones. El movimiento indígena promueve la Asamblea Constituyente, un nuevo orden constitucional, logra que se reconozcan los derechos colectivos, amplía la ciudadanía con sistemas de derechos, están en el centro de todo el ordenamiento jurídico boliviano. Sin embargo, entran en contradicción. Una tendencia común a cualquier Estado que busca la unificación.
–En su libro Dilemas, usted habla de los “dilemas” que enfrenta hoy el gobierno de Evo. ¿Podría nombrar los más importantes? –El dilema general que cruza el discurso político del MAS se relaciona con la orientación del propio proceso de construcción del modelo estatal, se da entre nacionalismo e indigenismo. Cuánto de nacionalismo –es decir, cuánto de Estado– y cuánto de indigenismo –de la vigencia de los derechos colectivos–, que ha sido parte medular de la nueva Constitución y son la razón de ser del Estado. Esto tiene varias consecuencias.
–¿Como cuáles? –Por empezar, sobre la organización vertical del Estado, toda vez que la Constitución reconoce un Estado descentralizado políticamente a través de gobiernos subnacionales que tienen autonomía y asambleas legislativas de la misma categoría. El Estado boliviano reconoce autonomía departamental, autonomía municipal, autonomía regional y autonomía indígena. El dilema reside en que el diseño de descentralización para la gestión está concentrado.
–¿En qué sentido? –En el sentido de que refuerza el centralismo gubernamental, porque el MAS concentra el poder político e impide que se vaya implementando el régimen de autonomías más rápidamente. El presidente Evo Morales ha definido una estrategia del modelo de desarrollo que es muy sugerente: la Agenda Patriótica del Bicentenario plantea trece metas de desarrollo. Las tres primeras son las más importantes, porque se relacionan con rezagos históricos y estructurales de la sociedad boliviana: eliminación de la pobreza absoluta, acceso universal a servicios básicos y seguridad alimentaria. Allí hay un dilema para el proyecto, porque un sector del gobierno ha propiciado un discurso muy centrado en la descolonización, asumiendo que las distintas formas de Estado antes del 2009 correspondían al Estado colonial. Sobre ello, el discurso del MAS en la Asamblea Constituyente se basó en la idea de una refundación de Bolivia. Cuando Evo Morales dice “Agenda Patriótica del Bicentenario 2025”, está afirmando la necesidad de una mirada de continuidad histórica, es decir, se pone una meta que se cumpliría en 2025 para recordar el nacimiento de la república. Eso significa una modificación en la visión respecto del intento de revisión histórica que negaba el pasado como negativo, como manifestación del colonialismo interno.
–¿Por qué se da este cambio idiosincrático? –Porque se aferra cada vez más al nacionalismo revolucionario para definir la reorientación del modelo estatal. El nacionalismo revolucionario implica no solamente una visión del Estado o un tipo de interpelación al pueblo, sino además una interpretación del proceso histórico. Entonces se recupera una idea basada en la dicotomía Nación y anti-nación.
–Cuando mencionó la Agenda Patriótica, usted aludió a una revisión histórica. –Claro, al definirla como prioridad de su gestión y poner como horizonte el 2025, está recuperando la idea de continuidad histórica que antes no tenía. Para cumplir esas metas, el MAS debe propiciar el fortalecimiento de las autonomías, sobre todo las departamentales, que tienen las atribuciones y están habilitadas para cumplir esas tareas. El gobierno central no puede hacer esas tareas. Es una idea centralista que debe convivir con una agenda patriótica que exige fortalecimiento de la descentralización política. Ese nivel subnacional departamental es donde el MAS tiene menor fuerza; en algunas regiones ha perdido las elecciones. Allí observo otro dilema, ya que propiciaría espacios favorables a la oposición, lo que tendría una consecuencia en el proceso político boliviano.
–¿Cuál cree que es la concepción de pluralismo que tiene el MAS? –Para el MAS, el pluralismo que reconoce la Constitución se da en términos de manifestación de la diversidad étnico-cultural. La Constitución reconoce pluralismo jurídico, económico, lingüístico, cultural y político. Los cuatro primeros están clarísimos, además se traduce en instituciones. En cuanto al pluralismo político, ellos consideran que se expresa en lo que se denomina “democracia intercultural”: la convivencia de instituciones de la democracia representativa, de la democracia participativa y de la democracia comunitaria. En Bolivia hay una tensión entre el grado de ampliación de la democracia con concentración de poder.
–¿En qué se traduce esa tensión? –Buena parte del derrumbe de los sistemas de partidos en Bolivia, Venezuela y Ecuador tuvo que ver con la pérdida de legitimidad. Vinieron nuevos liderazgos. En Bolivia se trató de un nuevo liderazgo y nueva fuerza política, con la incorporación de nuevos actores y nuevas demandas en la política. Hay una profunda renovación que amplía la legitimidad. Eso va acompañado por una concentración del voto que permite que el proceso decisional esté en manos del MAS. En esta fase de la construcción del Estado plurinacional estamos bajo esa figura: el MAS controla las dos cámaras, tiene el control en siete de nueve gobernaciones y el 85 por ciento de los municipios.
–En el marco de esta concentración del poder, usted mencionó cambios en las pautas de participación, una ampliación de la participación de, por caso, las mujeres.
–Se concentra el poder en el MAS, que es el partido hegemónico. Ahora, dentro del MAS como partido de gobierno hay una renovación de las elites políticas en Bolivia, donde sobresale la presencia del campesinado indígena y las mujeres, muy claramente. En los dos casos, hay reglas que promueven e incentivan eso. En el caso de las mujeres, se ha pasado de la igualdad a la equidad de oportunidades. Actualmente, hay mujeres que son presidentas de las cámaras de Diputados y Senadores, se ha llegado a tener la mitad de ministras mujeres, algunas de ellas, también campesinas e indígenas. La presencia campesina es muy evidente en las esferas gubernamentales y en los espacios de representación. Esos son los actores que más visiblemente han ingresado en la política y, además, lo hicieron como actores decisivos.
–¿Con qué instrumentos cuenta hoy el Estado para regular el mercado, otra dimensión también en tensión?
–La capacidad regulatoria del Estado es muy débil. Lo que tiene, sin embargo, es un manejo adecuado de la estabilidad macroeconómica, relacionado con la generación de excedente económico por la exportación de hidrocarburos y minerales. Eso sostiene la economía boliviana y le da al gobierno de Evo Morales la capacidad de disponer de recursos para ejecutar políticas redistributivas. Hay problemas con la atracción de mayor inversión, no tanto por la política, como era antes, sino por la propia debilidad y falencias del Estado boliviano. En algunos casos le fue imposible regular el mercado. Un ejemplo ilustrativo fue el intento de elevar el precio de la gasolina, en diciembre de 2010. Ese intento de regular el mercado para eliminar una subvención derivó en una protesta popular que incluyó a los aliados del gobierno. Por lo tanto, esa medida no fue posible hasta la fecha. Además del gasolinazo, se dio el movimiento indígena con la famosa carretera del Tipnis, ocurrió con el sector de salud ante la pretensión del gobierno de ampliar la labor de los médicos de 6 a 8 horas. Todos esos episodios implicaron la apertura de espacios de negociación o búsqueda de soluciones de otra índole.
Fuente: Diario Página 12

La jubilación mínima y el 82% móvil

6.2.14

El haber mínimo se ubicará a partir del 1 de marzo próximo en 2.757 pesos, lo que significará que esta jubilación se ubicará a menos de 5,5 puntos porcentuales de alcanzar el tan ansiado 82 por ciento móvil.

 
Con el aumento anunciado ayer por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, de llevar el mínimo de los pasivos de 2.477 a 2.757 pesos, esta jubilación significará 76,58 por ciento del salario mínimo fijado en 3.600 pesos a partir del mes pasado.

Esta diferencia entre la jubilación y el salario mínimo será -así- la más baja, tras el breve período que por ley existió el 82 por ciento móvil, entre 1958 y 1962.

Mucho tuvo que ver en todo esto la Ley de Movilidad Jubilatoria, sancionada en 2008 a instancias de la Presidenta, que estableció dos aumentos anuales, los cuales, desde ese momento y hasta la fecha, acumularon un incremento de 299,56 por ciento.

Precisamente en 2003, la jubilación mínima era de 150 pesos, y apenas iniciado su mandato, una de las primeras medidas adoptadas por el presidente Néstor Kirchner fue subir esa cifra a 220 pesos, lo que significó un incremento superior al 46 por ciento.

Desde ese momento, los aumentos se fueron sucediendo a través de decretos, llevando el haber mínimo a 308 pesos a fines de 2004; 390 antes del cierre de 2005 y 470 para mediados de 2006.

Los decretos continuaron en 2007 elevando la mínima a 596,25; y en 2008 para subirla a 690.

A partir de 2009, ya con la Ley 26.417 de Movilidad Jubilatoria en marcha, que estableció dos incrementos anuales, el haber más bajo aumentó a 827,23 pesos ese año; a 1.046,43 al año siguiente y a 1.434,29 en 2011.

Antes que se aplicara el primer aumento por la Ley de Movilidad, la jubilación mínima representaba el 55,64 por ciento del salario mínimo, vital y móvil, ubicándose a más de 26 puntos porcentuales del 82 por ciento.

Cuando comenzó la aplicación de la legislación, los jubilados del escalón más bajo pasaron a cobrar 770,66 pesos, ubicándose en 62,15 por ciento del salario mínimo.

Apenas dos años más tarde, en marzo de 2011, cuando el Gobierno anunció que el haber mínimo subía a 1.227,78 pesos, se acercó aún más colocándose en el 66,72 por ciento.

A comienzos de 2012, el escalafón inferior de los pasivos pasó a percibir un haber de 1.684 pesos, que significaba 73,34 por ciento del salario mínimo.

Y a principcios del año pasado, ese segmento, que percibía 2.165 pesos, achicó más la brecha, representando 75,3 por ciento del sueldo mínimo.

De esta manera, en apenas cinco años y gracias a la Ley de Movilidad, la diferencia entre la jubilación y el 82 por ciento del salario mínimo se recortó en casi 21 puntos porcentuales, para quedar a 5,42 puntos.

De continuar esta tendencia, en poco tiempo más se alcanzaría el tan ansiado piso establecido por el gobierno de Arturo Frondizi.

Fue justo un 17 de octubre, de 1958, cuando se publicó en el Boletín Oficial la Ley 14.499, cuyo segundo artículo fijaba para las jubilaciones el 82 por ciento móvil de los salarios.

Sin embargo, cinco años más tarde el diseño de un nuevo sistema fue suspendido, y en 1969, derogado.

Así, ese 82 por ciento móvil para las jubilaciones pasó a ser un reclamo histórico de las fuerzas políticas populares: hoy, a casi medio siglo de haber sido suspendido, está cada vez más cerca de ser nuevamente una realidad para los jubilados.

La desigualdad importa

8.1.14


La explosión de las desigualdades

 Por Bernardo Kliksberg

Los ultra ricos

El 2013 fue un año mediocre para la economía mundial, muy difícil para los hambrientos del mundo, los jóvenes desocupados y las clases medias en caída en Europa.
Pero fue nuevamente muy bueno para los billonarios. Según Bloomberg, los 300 mayores aumentaron sus fortunas en 524 mil millones de dólares, 1746 millones de dólares promedio cada uno.
Como sus fortunas crecen cada vez más, la desigualdad crece.
Así lo informan algunos de los bancos que los atienden. Según el Global Wealth Report 2013, del Credit Suisse Group, el uno por ciento más rico tiene ya el 46 por ciento de los activos mundiales. El 50 por ciento de menores ingresos, el uno por ciento.
Otro banco suizo, el UBS, produjo el World Ultrawealthreport 2013. Llama ultra ricos a los que tienen más de 30 millones de dólares como mínimo. Son 200 mil. Tienen un promedio de 139 millones de dólares. Subieron su patrimonio el último año en dos trillones, más que el Producto Bruto de la India.
Especialista en lujo, Gillon dice: “Lo que ganaron sólo este año les permitiría comprar todos los relojes suizos hechos en los últimos 50 años o pagar las suites de lujo disponibles en el mundo por todas las noches de los próximos 30 años”. Preocupado por venderles, informa que el 32 por ciento de su riqueza es líquida, y que “la paradoja es que tienen el dinero, pero necesitan inspiración y educación para el consumo de lujo”.
Frank escribió Richistan (2007). Siguió a las familias de ultra ricos y concluyó que “las familias de los ultra ricos, vengan del país que vengan, tienen más en común entre sí que con los vecinos de su país”.
Christie Freeland entrevistó a los muy ricos y publicó Plutócratas. El ascenso de los superricos y la caída de todos los demás (2013).
El uno por ciento más rico tenía en 1970 el 10 por ciento del ingreso americano y ahora, el triple. Se estima que 93 por ciento de las ganancias en la recuperación posterior a la crisis del 2009/10 fueron al uno por ciento más rico de EE.UU.
Freeland narra que la mayoría de los muy ricos que entrevistó viajaban el 50 por ciento del año. También, entre otras historias de sus “gastos”, narra el caso del dentista de súper ricos al que envían el jet para que venga a atenderlos.

La desigualdad importa

La 1/35.000 ava parte de la población tiene cerca de la mitad del producto bruto mundial. Tres mil millones de pobres, ingresos anuales de 730 dólares. Ambas cuestiones están interrelacionadas, que es lo que omite la crónica usual sobre los billonarios.
Obama llamó a la desigualdad (4/12/13) “el desafío que definirá nuestro tiempo”. Señaló que piensa dedicar el resto de su presidencia a reducirla. Mostró que un niño que nace en el 20 por ciento más pobre tiene una posibilidad en 20 de llegar al tope. Pero uno que nace en el 20 por ciento más rico, tiene un 66 por ciento de posibilidades de permanecer allí.
The New York Times editorializa que lleva “a recesiones más frecuentes, más endeudamiento en los hogares, y más cinismo y desesperanza”.
Entre las prácticas que la han acelerado están la degradación del salario mínimo y promedio, la acción monopólica, la especulación financiera y la elusión de impuestos por las transnacionales.
Los grandes intereses económicos no se dedican sólo a viajar, procuran defender el statu quo. The New York Times (28/12/13) refiere la “labor” de Craig Pirrong, profesor de Finanzas en la Universidad de Houston: “Mientras las empresas de energía y los intermediarios consiguieron fortunas comprando y vendiendo petróleo y otras materias primas, se posicionó como el duro defensor de los especuladores financieros... y rutinariamente ha dejado fuera de sus pronunciamientos públicos en favor de la especulación que ha tenido beneficios financieros de especuladores”. Otro de los defensores más citados de la especulación en los mercados agrícolas es Scott Irwin, de la Universidad de Illinois. Los montos especulativos pasaron de 13 billones en 2003 a 317 billones en 2008, e influyeron en la distorsión de precios, con efectos sobre el hambre de millones. Cuando se les preguntó a ambos profesores sobre sus vínculos financieros con los especuladores, dijeron que eso no influía en sus opiniones.

Algo pasa en América latina

En Centroamérica, 1025 millonarios tienen 137 mil millones de dólares. Son el 0,041 por ciento de una población de 43 millones de habitantes, con la mitad en pobreza extrema y 7,7 millones de desnutridos (El País, 29/9/23). Según el Informe del UBS, en Guatemala los 245 ultra ricos aumentaron su patrimonio de 28 mil a 30 mil millones de dólares en 2013. La cifra de desnutrición infantil sigue estacionada en el 48 por ciento. Mueren 20 madres cada 100 mil nacidos vivos (en Canadá 8) y sólo terminó la secundaria el 12,6 por ciento de las mujeres y el 17,4 por ciento de los hombres.
En Honduras hay 215 ultra ricos, que también subieron sus fortunas de 28 a 30 mil millones de dólares en 2013. Como los de Guatemala, pagan muy pocos impuestos. Mueren 100 madres cada 100 mil nacidos vivos y sólo termina la secundaria el 20,7 por ciento de las mujeres y el 18,8 por ciento de los hombres.
Algo está cambiando en América latina, porque el informe sobre los ultra ricos dice que “es la única región en donde bajaron en número y en patrimonio”.
Tienen “viento de cola” en contra, el reclamo masivo de los pueblos por equidad, en el que se han apoyado en países como Brasil, Argentina, Uruguay y otros las enérgicas políticas de protección social, suba de los salarios mínimos, apoyo a las pymes, regulación estatal y otras que ponen límites a la “ultra riqueza”.
Uno de sus efectos principales, al reducir la desigualdad, es que mejoran la calidad moral de la sociedad.
Así pensaba el padre de la economía de mercado, Adam Smith, que escribió en 1756: “La disposición a admirar y casi idolatrar a los ricos y poderosos, y despreciar a las personas de condición pobre y humilde, es la más grande y universal causa de corrupción de nuestros sentimientos morales”.
* La nueva obra del autor es Cómo enfrentar la pobreza y la desigualdad (2013).

Europa le quita a la Argentina beneficios comerciales

3.1.14


Comercio sin preferencias

La Unión Europea excluyó a 87 países de su sistema de estímulos a la importación, por considerarlos de ingresos medios-altos. Argentina, Brasil y Uruguay resultaron afectados, aunque en el caso local el impacto sobre las ventas será bajo.


La Unión Europea reformuló su Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG) y excluyó a 87 países, entre ellos Argentina, Brasil y Uruguay. La decisión de eliminar los beneficios comerciales para un conjunto de economías, consideradas por el bloque europeo de ingresos medios-altos, había sido tomada en octubre de 2012. 

Desde Cancillería afirman que el impacto sobre las ventas argentinas a Europa será reducido. Dos años atrás, Estados Unidos eliminó al país del listado de beneficiarios de su esquema de preferencias. Esa decisión implicó que empresas exportadoras, principalmente de commodities, dejaron de recibir un beneficio que en 2011 había ascendido a sólo 18 millones de dólares. En el Mercosur, el recientemente reincorporado Paraguay es el único país que conservará los beneficios. El bloque regional y la UE están negociando un acuerdo bilateral de libre comercio.

El SGP es un sistema temporario y voluntario que permite a los países desarrollados otorgar concesiones unilaterales a países en desarrollo sin necesidad de extendérsela al resto del mundo. A nivel macroeconómico, el sistema tiene un escaso impacto comercial. El nuevo esquema implementado por Europa estará enfocado en menos beneficiarios (90 sobre los 177 vigentes hasta el año pasado) para, según informó la Comisión Europea, “asegurar un mayor impacto sobre los países con más necesidades”. La UE anunció las nuevas reglas hace más de un año, “para que las empresas tengan tiempo suficiente para adaptarse a los cambios”.

Para la Argentina, el comercio con la UE arrojó en los primeros once meses de 2013 un saldo negativo de 2810 millones de dólares. Como consecuencia de la crisis estructural que atraviesa la Eurozona, las compras de productos argentinos cayeron 11 por ciento con respecto al mismo período de 2012. Mientras tanto, el elevado componente de importaciones asociado al crecimiento de la Argentina redundó en un incremento del 12 por ciento en las importaciones de bienes de capital e insumos industriales desde Europa.

Un artículo de la revista del Ministerio de Relaciones Exteriores, publicado en agosto de 2009, sostiene que “la proporción de las importaciones de la Argentina que ingresan a la UE por el sistema de preferencias se ubica por debajo del 20 por ciento del total”. La mayor parte de las ventas argentinas a la UE corresponde a productos libres de aranceles y a bienes arancelados que pagan aranceles distintos del SPG (como carnes de la cuota Hilton y la cuota de ajos). 

 En el trabajo, Graciela Molle y Ana Laura Zamorano afirman que “los productos agrícolas, tanto los libres de aranceles como los que tributan aranceles distintos del SPG, siguen siendo los más importantes en las exportaciones de nuestro país, lo que indica que las condiciones de competitividad sectorial priman sobre la política arancelaria”. Por eso, las investigadoras afirman que “en el caso de la Argentina, el Sistema no ha cumplido su objetivo de nivelar las condiciones de competitividad con los países desarrollados en el sector industrial mediante la rebaja arancelaria, la que resulta insuficiente para compensar los mayores costos atribuibles a las externalidades del entorno económico, la escala, etc”. Desde la Cancillería no realizaron precisiones sobre la magnitud del impacto actual de los cambios, aunque afirmaron que es “relativamente bajo”.

Junto con Argentina quedaron afuera del sistema países de “renta alta” como Qatar, Emiratos Arabes, Kuwait y Bahrein. En el grupo de países de renta “media-alta” que fueron excluidos figuran, junto con Argentina, Brasil, Cuba, Uruguay, Venezuela, Rusia, Gabón, Malasia y Libia. También quedaron eliminados México y Sudáfrica, y otros países que tienen acuerdos comerciales específicos con la UE como Marruecos, Túnez, Dominicana y Ghana. Por su parte, las empresas exportadoras de Bolivia, Perú y Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú o El Salvador continuarán accediendo a los beneficios arancelarios. También siguen en el listado China, India, Indonesia, Irak, Nigeria, Pakistán, Sri Lanka, Siria, Tailandia, Ucrania y Vietnam.

En 2012, el gobierno de Estados Unidos eliminó a la Argentina de su sistema de beneficios arancelarios. En esa oportunidad, la decisión se tomó a partir de un exitoso lobby de empresas norteamericanas que buscaban cobrar fallos en el Ciadi, el tribunal arbitral del Banco Mundial, contra el Estado argentino. En octubre de 2013, las compañías ex proveedoras de servicios públicos en el país que consiguieron la eliminación de los beneficios comerciales, Azurix y CMS Gas Transmission Company, alcanzaron un acuerdo con Argentina para levantar sus demandas a cambio de un pago en bonos denominados en dólares, con una quita en el capital y los intereses. Sin embargo, el gobierno de Barack Obama no reintegró al país al sistema de preferencias.

La Conquista del Desierto

16.12.13





LA EXPANSION DEL COMERCIO Y DE LA OLIGARQUIA

 Por Andrés Asiain y Lorena Putero

Uno de los hitos históricos de la configuración de la economía nacional fue la denominada Conquista del Desierto. La producción de carnes y lanas para la exportación era el lugar que el capitalismo mundial del siglo XIX había asignado a la Argentina en la división del trabajo construida bajo la hegemonía británica. La expansión de ese comercio y del poderío de la oligarquía terrateniente dependía de la expansión de la frontera pecuaria. A ese fin se constituyeron una serie de campañas militares siendo la liderada por el general Roca hacia finales de 1870 una de las más importantes.

La contradictoria tarea de conquistar un desierto por las armas deja en evidencia que la desertificación poblacional de las tierras a conquistar era, en realidad, uno de los objetivos de las campañas. El despoblamiento de las tierras “conquistadas” era funcional a una ganadería que sólo requería tierra y alambre y muy poca mano de obra. Sin embargo, las tierras se encontraban pobladas por entre 20 y 60 mil seres humanos de origen tehuelche y mapuche.

 Para justificar el robo de sus tierras por parte de la elite blanca se construyó una teoría racista que negaba el carácter humano de los pueblos indígenas reduciéndolos a unas bestias salvajes. Al respecto, así se expresaba Domingo Faustino Sarmiento, el “padre del aula”: 

“¿Lograremos exterminar a los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. 
Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado” (El Nacional, 25/11/1876).

La negación de su humanidad fue la condición para proceder a su exterminio. Asesinatos masivos de mujeres, hombres y niños, torturas, campos de concentración, cambios de identidad y reparto de los sobrevivientes como esclavos al servicio de las familias pudientes fueron las herramientas utilizadas por los “civilizados” durante las sucesivas campañas. 

El genocidio de los pueblos del sur y el robo de sus tierras cotizaba en las Bolsas porteña y londinense. Como señala Mario Rapoport en “Historia económica, política y social de la Argentina”, para financiar la campaña de Roca se emitió un empréstito internacional garantizado por las tierras a conquistar. 

Cada suscriptor se aseguraba como mínimo una extensión de 10.000 hectáreas, siendo así que antes de iniciarse la campaña ya se había comprometido la entrega de 10 millones de hectáreas entre los inversionistas locales y extranjeros. Con lo obtenido se preparó la expedición militar que contó con los principales adelantos tecnológicos de la época, como el fusil Remington Patria, también conocido como “mataindios”.

El resultado de la campaña dirigida por Roca fue tan “exitoso” que dio un excedente de tierras por encima de las ya suscritas, que fue repartida entre la cúpula del ejército, la oligarquía local e inversionistas extranjeros. 

El cuadro final fue una brutal concentración de la propiedad en pocas manos. Según el censo de 1914, en el pleno esplendor del “granero del mundo”, más del 50 por ciento de la superficie agropecuaria del país era concentrada por menos del 2 por ciento de las explotaciones.

andresasiain@gmail.com

Sidras con ingredientes no permitidos

Un equipo de especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) detectó un conservante no permitido en bebidas que se venden como sidras, una de las más populares que se consumen durante las fiestas.
 
Por ello, se estableció que se venden en el mercado bebidas que no deberían denominarse como “sidra” y se advirtió la falta de información útil para el consumidor.

El INTI analizó en sus laboratorios la calidad de un producto de consumo masivo para acercar a los consumidores información segura y confiable que les permita tomar buenas decisiones a la hora de elegir una marca entre las góndolas. En vísperas de las fiestas, trabajó sobre la sidra, un producto cuyo consumo se concentra en un 80% entre los meses de octubre y diciembre.

Como parte del “Programa de desempeño de productos”, el INTI analizó la calidad de la sidra que según el Código Alimentario Argentino (CAA) define como la resultante “exclusivamente de la fermentación alcohólica del jugo recién obtenido de manzanas sanas y limpias, con o sin la adición de hasta un 10% de jugo de peras” al cual se le agregan endulzantes y gasificantes. 

En este sentido, el Instituto analizó 30 presentaciones de sidras correspondientes a 20 marcas existentes en el mercado, una de las cuales corresponde a una marca propia de un supermercado. Para realizar los ensayos en los laboratorios del Centro INTI-Agroalimentos e INTI-Diseño Industrial, previamente se efectuaron compras en distintos puntos de venta del país, localizados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; y en las provincias de Buenos Aires, Mendoza, San Luis y Río Negro.

Los resultados del informe
En base a los ensayos y análisis físico-químicos que se efectuaron, se detectó el conservante benzoato en nueve de los productos analizados sobre un total de 30. Se trata de un conservante no permitido en este tipo de bebidas por el CAA.

Si bien es empleado en numerosos alimentos de muy diversas características y composición por su actividad antimicrobiana, hay personas sensibles a estas sustancias que, por simple contacto con la piel, manifiestan síntomas típicos de una alergia en forma principalmente de urticaria.

Las personas sensibles al ácidoacetilsalicílico (más conocido como aspirina) tienen más probabilidad de manifestar sensibilidad a los benzoatos dada la semejanza en la estructura química de ambos compuestos. También son más propensos a reacciones de tipo alérgico a estos aditivos quienes manifiestan sensibilidad a la tartracina (aditivo colorante).

La tendencia mundial es utilizar cada vez menos benzoato y sustituirlo por otros conservantes de sabor neutro y menos problemáticos, como el sorbato y el dióxido de azufre que son conservantes que sí están permitidos para prolongar la vida útil del producto evitando el desarrollo de microorganismos.

Si bien en los casos analizados los valores obtenidos en estos dos conservantes permitidos se corresponden a los admitidos para sidra por el CAA (no deben exceder los 320 mg/L en el caso del dióxido de azufre y 250 mg/L en los sorbatos), uno de los productos analizados no lo declaró en el listado de ingredientes y, peor aún, ocho declararon en su etiqueta “sin conservantes”, cuando en realidad, sí contienen conservantes.

Por otro lado, la cantidad del extracto seco, la masa del residuo fijo obtenido después de la evaporación de las sustancias volátiles de la sidra, es uno de los parámetros que establece el C.A.A. como condición para definir que una bebida pueda llamarse “sidra”. De los productos analizados, cinco presentaron un valor de extracto seco menor al que corresponde a sidra.

Paralelamente, en cuatro productos analizados se advirtió que la acidez volátil dio un valor muy cercano al límite establecido por el CAA para considerar una sidra apta para el consumo. Si bien los resultados están dentro del límite hay que tener en cuenta que este parámetro es un indicativo de la alteración por bacterias lácticas que imparten un gusto ácido a la sidra. Este tipo de alteración no causa un efecto dañino a la salud pero modifica organolépticamente al producto, es decir, su sabor.
Respecto de la seguridad del envase, se observó que de los 30 productos analizados, al intentar ser abiertos, en tres casos el corcho saltó solo, lo que implicaría un riesgo para quien manipula la botella.
Por último, al evaluarse la información útil al consumidor que (a criterio del INTI y basada en normativas vigentes) debería estar presente en el envase del producto, se advirtió que 16 marcas carecían de alguna o varias de las informaciones útiles esperables. 

Información confiable para fortalecer la producción

Además de brindar información confiable a los consumidores, este informe tiene por objetivo fortalecer la producción nacional de la sidra, que alcanza a los 40 millones de litros al año; a la vez que acercar a las empresas productoras, concentradas en las provincias de Buenos Aires, Río Negro, Mendoza y San Juan, información técnica que permita incluir mejoras en sus procesos y productos.

Desde 2008 este programa realiza ensayos a los más variados productos y elabora informes técnicos de cada uno con un doble objetivo: asistir a la industria nacional en la mejora de la calidad de su producción y sus procesos productivos, y a su vez colaborar en la educación del consumidor para que se convierta en parte activa del proceso de mejora continua de la industria nacional.

La Argentina es el país con menor pobreza en la región - Informe de CEPAL

6.12.13

Es además el segundo con menor indigencia apenas detrás de Uruguay, según un informe publicado hoy por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).



Argentina redujo su nivel de pobreza de 5,7 a 4,3% de la población de 2011 a 2012 y se ubicó así junto con Uruguay como los países con mejor desempeñó en la materia dentro de la región, según un informe publicado hoy por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

La indigencia, en tanto, descendió de 1,9 a 1,7% en el mismo período.

Los indicadores de Argentina no solo resultaron ser uno de los más bajos de la región, sino que además el país está entre dos veces y media y once veces y media por debajo de los números que exhiben en promedio las naciones sudamericanas más México.

Venezuela, en tanto, presentó la mayor reducción de la pobreza entre 2011 y 2012, de 5,6 puntos porcentuales, al pasar de 29,5 a 23,9%; y de la indigencia, de 2 puntos, de 11,7 a 9,7.

El 4,3 por ciento de pobreza que registró Argentina en 2012 supera en 1,6 puntos porcentuales a la de Uruguay, y juntos son los dos únicos países de la región que ostentan una tasa de un dígito.

En materia de distribución del ingreso, Argentina también fue de los que más la mejoraron en los últimos años, según la Cepal, con una reducción de 1 punto porcentual en lo que respecta a la desigualdad entre 2011 y 2012.

De esta manera se ubicó en el lote de países que más redujeron la desigualdad entre 2008 y 2012, aun a pesar del desencadenamiento de la crisis financiera mundial y su persistencia en estos años.

El análisis destacó que la baja de estas variables, al igual que la reducción de la desigualdad, también se produjo en el resto de la región.

Si se compara la pobreza registrada en Argentina con la de Chile, la diferencia es de dos veces y media, frente al 11% que existe en el país trasandino; y de cuatro veces, con respecto al 18% de Brasil.

Si se toma el 25,8% de Perú, la diferencia llega a ser de seis veces menos en favor de la Argentina; y en cuanto al 23,9 de Venezuela, de cinco veces y media.

Con respecto a Ecuador y Colombia, con tasas similares de 32,2 y 32,9% de pobres, respectivamente, la brecha se estira a siete veces y media menos.

Si se incluye a México, con un índice de 37,1%, el nivel de pobreza local es 8,5 veces inferior; con el 42,4 de Bolivia, la diferencia es de casi diez veces; y en comparación con el 49,6 de Paraguay, llega hasta once veces y media.

En Ecuador la pobreza bajó 3,1 puntos, de 35,3 al 32,2 %; y la indigencia 0,9 puntos, de 13,8 a 12,9.

En Brasil la pobreza disminuyó 2,3 puntos, de 20,9 a 18,6%; y la indigencia 0,7 puntos, de 6,1 a 5,4.

El resto de la nómina se completa con Paraguay, que presenta niveles de 49,6% de pobreza y 28 de indigencia; Bolivia, de 42,4 y 22,4; México, de 37,1 y 14,2; Colombia, de 32,9 y 10,4; Perú, 25,8 y 6; y Chile, de 11 y 3,1.

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19.11.13


SOCIEDAD › ENTREVISTA AL ENSAYISTA FRANCES ERIC SADIN

Eric Sadin analiza en su obra, y en esta nota, las relaciones entre el individuo, la sociedad, los datos, los programas, los iPhones o los smartphones, los grandes sistemas que deciden por sí solos y la amenaza de los Data Center.

 Por Eduardo Febbro
 
Desde París
Ya no estamos solos. Un doble o muchos dobles nuestros persisten en los incontables Data Center del mundo, en las redes sociales, las memorias gigantescas de Google, de Facebook o de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, la NSA. Es lo que el ensayista francés Eric Sadin, uno de los autores más proféticos y brillantes en el análisis de las nuevas tecnologías, llama “la humanidad paralela”. Este ensayista francés no comete la tontería de agitar espantapájaros triviales a propósito de nociones como el “transhumanismo”. Tampoco se refiere a la fusión física entre el ser humano y las máquinas, el famoso ciborg, ni ahonda en la tesis del fin de una humanidad recuperada o salvada mediante soportes numéricos. No. Eric Sadin piensa de manera magistral las relaciones entre el individuo, la sociedad, los datos, los programas, los iPhones o los smartphones, los grandes sistemas que deciden por sí solos y la amenaza de los Data Center.

En cada uno de sus libros anteriores, Surveillance Globale, La Société de l’anticipation, Eric Sadin ha explorado como pocos las mutaciones humanas inherentes a la erupción de la hiper tecnología en nuestras vidas. Lejos de contentarse con un anecdotario trivial de los instrumentos tecnológicos que surgieron desde hace décadas, Sadin los piensa de una forma inédita. Su último libro, L’Humanité Augmentée, L’administration numérique du monde (La humanidad aumentada, La administración digital del mundo), explora la capacidad cada vez más creciente que tienen los dispositivos inteligentes para administrar el rumbo del mundo. El libro ganó en Francia el Hub Awards 2013, un premio que recompensó al mejor ensayo del año.

La obra navega fuera de los senderos evidentes. Ni elogio fúnebre de la especie humana ni cántico de rodillas a las nuevas tecnologías, sino una reflexión pura que demuestra que nos encontramos en un momento crítico de la historia humana. Para Eric Sadin, Hal 9000, la computadora súper potente que en la película 2001 Odisea del Espacio equipa la nave Discovery, ha dejado hace mucho de ser una ficción: Hal 9000 ha sido incluso superada por la tendencia actual hacia una “administración robotizada de la existencia”. GPS, iPhone, smartphone, sistemas de gestión centralizados que deciden por sí solos, trazabilidad permanente, todo confluye en la creación de lo que el autor llama un “órgano-sintético que repele toda dimensión soberana y autónoma”. En esta entrevista con Página/12, Sadin analiza ese doble tecnológico que nos facilita muchas cosas al tiempo que nos acecha al punto de transformar nuestra humanidad.

–Eric Schmidt, el presidente de Google, dice en su último libro The New Digital Age que “acabamos de dejar los starting-blocks” de la revolución numérica. Usted, al contrario, estima que la revolución digital se acaba. ¿Fin o nueva fase?

–La década actual señala el fin de lo que se llamó “la revolución digital”, que empezó a principios de los años ’80 mediante la digitalización cada vez más vasta de lo real: la escritura, el sonido, la imagen fija y animada. Ese amplio movimiento histórico se desplegó paralelamente al desarrollo de las redes de telecomunicación e hizo posible el advenimiento de Internet, o sea, la circulación exponencial de los datos en la red. Esta condición tecnológica universalizada trastornó prioritariamente tres dimensiones: las condiciones de acceso a la información, el comercio y la relación con los otros a través de los correos electrónicos y las redes sociales. Hoy, esta arquitectura que no cesó de desarrollarse y consolidarse está sólidamente instalada a escala global y permite el advenimiento de lo que yo llamo “la era inteligente de la técnica”.

–La historia del siglo XXI se parece entonces a una redefinición de las líneas antropológicas. Usted la define como una humanidad “comprometida en una odisea incierta e híbrida, antropólogo-mecánica”.

–Nuestro tiempo instaura una relación con la técnica que ya no está prioritariamente fundada sobre un orden protético, o sea, como una potencia mecánica superior y más resistente que la de nuestro cuerpo, sino como una potencia cognitiva en parte superior a la nuestra. Hay robots inmateriales “inteligentes” que colectan masas abismales de datos, las interpretan a la velocidad de la luz al tiempo que son capaces de sugerir soluciones supuestamente más pertinentes, e incluso de actuar en lugar nuestro, como ocurre con el trading algorítmico, por ejemplo.

–Precisamente, el trading algorítmico desempeñó un papel nefasto en la crisis financiera de 2008. Un dispositivo creado por el ser humano operó una suerte de sustitución que terminó ahondando la crisis.

–Las transacciones financieras mundiales se llevan a cabo mediante la colecta automatizada de volúmenes astronómicos de datos: su tratamiento en tiempo real, la compra o la venta de acciones están a cargo de robots numéricos que trabajan a una velocidad que sobrepasa nuestras capacidades cognitivas. Hace 30 años, esa actividad estaba realizada por seres humanos, pero fue poco a poco transferida hacia sistemas interpretativos y reactivos. Ese fenómeno expone el momento inquietante de nuestra contemporaneidad, donde las producciones tecnológicas concebidas por seres humanos nos sustituyen e incluso actúan en lugar nuestro.

–En su último ensayo, La humanidad aumentada, la administración digital del mundo, usted expone un mundo cartografiado de manera constante por los sistemas digitales. Usted muestra la emergencia de una suerte de humanidad paralela –las máquinas– destinadas a administrar el siglo XXI. Se impone una pregunta: ¿qué queda entonces de nuestra humanidad?

–La historia de la humanidad está constituida por una infinidad de evoluciones sucesivas en todos los campos. Desde el Renacimiento, nuestro potencial humano se fundó sobre la primacía humana constituida por la facultad de juzgar, la facultad de decisión y, por consiguiente, de la responsabilidad individual que funda el principio de la Ley. La asistencia de las existencias por sistemas “inteligentes”, además de que representa una evolución cognitiva, redefine de facto la figura de lo humano como amo de su destino en beneficio de una delegación progresiva de nuestros actos concedida a los sistemas. Una creación humana, las tecnologías digitales, contribuyen paradójicamente a debilitar lo que es propio al ser humano, o sea, la capacidad de decidir conscientemente sobre todas las cosas. Esta dimensión en curso se amplificará en los próximos años. Además, nuestras vidas individuales y colectivas están cada vez más reorientadas por sistemas que nos conocen con mucha precisión, que nos sugieren ofertas hiper individualizadas, que nos aconsejan este u otro comportamiento. Por medio del uso de nuestros protocolos de interconexión se opera una cuantificación continua de los gestos, la cual autoriza un “asistente robotizado” expansivo de las existencias.

–Usted se refiere al surgimiento de un componente “órgano-sintético que repele toda dimensión soberana y autónoma”. En suma, el mundo, nuestras vidas, están bajo el orden de lo que usted llama “la gobernabilidad algorítmica”. El ser humano ha dejado de administrar.

–No se trata de que ya no administre más, sino de que lo hará cada vez menos en beneficio de amplios sistemas supuestamente más eficaces en términos de optimización y de seguridad de las situaciones individuales y colectivas. Esto corresponde a una ecuación que está en el corazón de la estrategia de IBM. Esta empresa implementa arquitecturas electrónicas capaces de administrar por sí mismas la regulación de los flujos de circulación del tráfico en las rutas o la distribución de energía en ciertas ciudades del mundo. Esto es posible gracias a la colecta y al tratamiento ininterrumpido de datos; los stocks de energía disponibles, las estadísticas de consumo, el análisis de los usuarios en tiempo real; la energía disponible, las estadísticas del consumo, el análisis de la utilización en tiempo real. Estas informaciones están conectadas con algoritmos capaces de lanzar alertas, de sugerir iniciativas o asumir el control decidiendo por sí mismos ciertas acciones: aumento de la producción, compras automatizadas de energía en los países vecinos, o corte del suministro en ciertas zonas.

–Eso equivale a una suerte de pérdida mayor de soberanía.

–La meta consiste en buscar la optimización y la seguridad en cada movimiento de la vida. Por ejemplo, hacer que una persona que pasa cerca de una zapatería pueda beneficiarse con la oferta más adecuada a su perfil, o que alguien que se pasea en una zona supuestamente peligrosa reciba un alerta sobre el peligro. Vemos aquí el poder que se le delega a la técnica, o sea, el de orientar cada vez más con mayor libertad la curva de nuestras existencias. Ese es el aspecto más inquietante y más problemático de la relación que mantenemos con las tecnologías contemporáneas.

–El escándalo del espionaje que explotó con el caso Prism, el dispositivo mediante el cual la NSA espía todo el planeta, puso al descubierto algo terrible: no sólo nuestras vidas, nuestra intimidad, son accesibles, sino que nuestras vidas están digitalizadas, convertidas en Big Data, dobladas.

–Prism reveló dos puntos cruciales: en primer lugar, la amplitud abismal, casi inimaginable, de la colecta de informaciones personales; en segundo, la colusión entre las compañías privadas y las instancias de seguridad del Estado. Este tipo de colecta demuestra la existencia de cierta facilidad para apoderarse de los datos, guardarlos y, luego, analizarlos para instaurar funcionalidades de seguridad. La estrecha relación que liga a los gigantes de la red con la NSA debería estar prohibida por la ley, salvo en ocasiones específicas. De hecho, no es tanto la libertad lo que disminuye sino partes enteras de nuestra vida íntima. El medio ambiente digital favoreció la profundización inédita en la historia del conocimiento de las personas. Este fenómeno está impulsado por las compañías privadas que colectan y explotan esas informaciones, a menudo recuperadas por las agencias de seguridad y también por cada uno de nosotros mediante las huellas que diseminamos permanentemente, a veces sin ser conscientes, a veces de manera deliberada. Por ejemplo, a través de la exposición de la vida privada en las redes sociales.

–El caso NSA-Prism marca todo un hito en la historia. De alguna manera, incluso si la gente ha reaccionado de forma pasiva, hemos perdido la inocencia digital. ¿Cree usted que aún persiste la capacidad de rebelarse en esta gobernabilidad digital?

–Con Prism habrá un antes y un después. Este caso mostró hasta qué punto la duplicación digital de nuestras existencias participa de la memorización y de su explotación. Esto ocurrió en apenas 30 años bajo la presión económica y de las políticas de seguridad sin que se haya podido instaurar un debate a la medida de lo que estaba en juego. Este es el momento para tomar conciencia, para emprender acciones positivas, para que los ciudadanos y las democracias se apropien de lo que está en juego, cuyo alcance concierne a nuestra civilización.

–La ausencia de Europa ha sido en este robo planetario tan escandalosa como cobarde. Usted, sin embargo, está convencido de que el Viejo Mundo puede ahora desempeñar un papel central.

–Me parece que Europa, en nombre de sus valores humanistas históricos, en nombre de su extensa tradición democrática, debe influir en la relación de fuerzas geopolíticas de Internet y favorecer la edificación de una legislación y una reglamentación claras. El término Big Data, más allá de las perspectivas comerciales que se desprenden de él, nombra ese momento histórico en el cual el mundo está copiado bajo la forma de datos que pueden ser explotados en una infinidad de funcionalidades. Se trata de una nueva inteligibilidad del mundo que emerge a través de gigantescas masas de datos. Se trata de una ruptura cognitiva y epistemológica que, me parece, debe ser acompañada por una “carta ética global” y marcos legislativos transnacionales. No obstante, hay que desconfiar de todo intento de toma de control por ciertos países capaz de conducir a una fragmentación de Internet. Justamente, el valor de Internet radica en su dimensión universalizada. Me parece que lo que necesitamos es un acuerdo en torno de algunas exigencias fundamentales.

El smartphone, ese “asistente robotizado”

En su libro, usted se refiere a una figura mítica del cine, Hal, el sistema informático de la nave Discovery que aparece en la película 2001 Odisea del espacio. ¿Hal es, para usted, como la figura que encarna nuestro devenir tecnológico a través de la inteligencia artificial?

–Hal es un sistema electrónico hiper sofisticado que representa la figura mayor de la película de Stanley Kubrick. Hal es un puro producto de la inteligencia artificial, es capaz de colectar y analizar todas las informaciones disponibles, de interpretar las situaciones y actuar por sí misma en función de las circunstancias. Exactamente como ciertos sistemas existentes en el trading algorítmico, o en el protocolo de Google. Hal no corresponde más a una figura imaginaria y aislada sino a una realidad difusa llamada infinitamente a infiltrar sectores cada vez más amplios de nuestra vida cotidiana.

–En esa misma línea se sitúa para usted el iPhone o los smartphones. No se trata de juguetitos sino de un casi complemento existencial.

–Creo que la aparición de los smartphones en 2007 corresponde a un acontecimiento tecnológico tan decisivo como el de la aparición de Internet. Los smartphones permiten la conexión sin ruptura espacio-temporal. Con ello los smartphones exponen a un cuerpo contemporáneo conectado permanentemente, tanto más cuanto que puede ser localizado vía el GPS. También, a través de él se confirma el advenimiento de un “asistente robotizado” de las existencias por medio de las innúmeras aplicaciones capaces de interpretar un montón de situaciones y sugerirle a cada individuo las soluciones supuestamente más adaptadas.

–Esos objetos, que son táctiles, nos hacen mantener una relación estrecha con el tacto. Pero, al mismo tiempo que tocamos, las cosas se tornan invisibles: toda la información que acumulamos desaparece en la memoria de los aparatos: fotos, videos, libros, notas, cartas. Están pero son invisibles.

–En efecto, ese doble movimiento trastornante debería interpelarnos. Nuestra relación con los objetos digitales se establece según ergonomías cada vez más fluidas, lo que alienta una suerte de creciente proximidad íntima. La anunciada introducción de circuitos en nuestros tejidos biológicos amplificará el fenómeno. Por otro lado, esa “familiaridad carnal” viene acompañada por una distancia creciente, por una forma de invisibilidad del proceso en curso. Esto es muy emblemático en lo que atañe a los Data Centers que contribuyen a modelar las formas de nuestro mundo y escapan a toda visibilidad. Es una necesidad técnica. Sin embargo, esa torsión señala lo que se está jugando en nuestro medio ambiente digital contemporáneo: por un lado, una impregnación continua de los sistemas electrónicos, y, por el otro, una forma de opacidad sobre los mecanismos que la componen.

“Desarrollar una conciencia crítica”

Los poderes públicos, principalmente en Europa, son incapaces de administrar el universo tecnológico, incapaces de encuadrarlo con leyes o fijar límites. La ignorancia reina, pero la tecnología termina por imponerse, al igual que las finanzas, a todo el espectro político. De alguna manera, los poderes públicos son víctimas de la ignorancia y de lo que Paul Virilio conceptualizó como nadie: la velocidad.

–Una velocidad aumentada sin nunca cesar caracteriza el movimiento vertiginoso imprimido por la innovación tecnológica. Estamos viviendo en el seno de un régimen temporal que se vuelve exponencial, prioritariamente mantenido por la industria que impone sus leyes. Lo propio de los regímenes democráticos es su facultad deliberativa, su capacidad colectiva para elegir conscientemente las reglas que enmarcan el curso de las cosas. Ese componente está hoy eminentemente fragilizado. Ahora como en el futuro, debemos enfrentarnos activamente, sin nostalgia y bajo diversas formas, a la amplitud de lo que está en juego éticamente, bajo la inducción de esta “tecnologización” de nuestras existencias. Tanto en las escuelas y universidades, creo que es urgente enseñar el código, la composición algorítmica, la inteligencia artificial. Creo que son los profesores de “humanidad numérica” quienes deberían ingresar en las escuelas y contribuir a despertar las conciencias y ayudar a encontrar las perspectivas positivas que se están abriendo con este movimiento. Es preciso que en adelante desarrollemos una conciencia crítica ante nuestra propia utilización, que se instaure lo que yo llamo “una disciplina de la utilización”. Esta disciplina me parece indispensable si no queremos estar infinitamente pegados a las producciones tecnológicas, si no queremos volvernos un mismo cuerpo con la técnica. Es preciso mantener cierta distancia, porque es la distancia quien condiciona el principio mismo de una relación abierta y singularizada con el mundo.

efebbro@pagina12.com.ar