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Los Milagros de Kirchner, por Jorge Asís
4.10.09
Comparto con ustedes una joyita del escritor, es inteligente el mas preparado de los menemistas.
En el venerable Senado de la Nación se trata algo más gravitante que la Ley Anti Clarín. Problemática que despierta una explicable indiferencia entre la sociedad cansada. Abrumada por el accionar de los lobbies mediáticamente intensos. Recíprocamente ineficaces.
Desde el Senado se diseñan, aparte, un conjunto de dibujos estratégicos. Aluden a la ocupación próxima del poder, vacante en la actualidad. A pesar de la contraofensiva inconvincente del kirchnerismo.
Para Consultora Oximoron, Kirchner produjo, después del 28 de junio, La Gran Tergiversación (ver). Significó transformar, milagrosamente, la equivocación de la derrota electoral, en la prepotencia -a presión- del triunfo. Ante la fascinante incredulidad de los opositores contemporáneos.
Ellos aportaron, en bloque, graves muestras de asumible insolvencia. Consecuencias de la fragmentación múltiple que exhibe la precariedad de la dirigencia.
Menem
En materia de milagros, como “política de estado” habría que canonizar a Kirchner. Santificarlo. Por la sucesión de milagros de entrecasa que supo gestar.
Uno de ellos, fabulosamente indirecto, consiste en haber producido el insólito acercamiento del (ex) presidente Menem con el Grupo Clarín.
Conclusión inimaginable en la década anterior. Cuando Clarín lo castigaba, a Menem, cotidianamente.
Convertido en venerable senador por la Rioja, en el aspecto terrenal Menem debe someterse, explicablemente, a la opción límite.
Favorecer los intereses de Kirchner, con el apoyo a la ley.
O los del Grupo Clarín, con el rechazo.
Tiene que escoger entre los dos adversarios principales, Kirchner y Clarín. Hoy confrontan entre sí.
En primer lugar, Clarín degradó culturalmente a Menem, hasta la obcecación. Traspasó la frontera del agravio sistemático. No obstante, durante el sultanato, como Grupo empresario, Clarín evolucionó notablemente. Estragos de crecimiento, sobre todo en el ámbito patrimonial.
Pero Clarín supo fumigarlo -a Menem- igual.
El episodio Menem sirvió como antecedente insoslayable. De experiencia, para el comportamiento posterior del otro enemigo. Kirchner.
Entonces ocurrió el turno de Kirchner para degradarlo a Menem.
Para ningunearlo, al extremo de no atreverse pronunciar, siquiera, su nombre.
Ante los dos males, Clarín y Kirchner, Menem hoy opta, acaso, por ofrecerle el apoyo, según Gargantas, a Clarín.
El milagro lo gesta Kirchner. Porque Menem va a votar en contra de la Ley que le apunta al Grupo que, de manera hiperactiva, construyó su paulatina diabolización.
Rodríguez Saa
Otro milagro que brota, entre las franquicias del peronismo en el senado, consiste en haber precipitado -Kirchner- el entendimiento entre Clarín y los Rodríguez Saa.
El Alberto y el Adolfo, los fraternales caudillos que se reparten, invariablemente, el control del Estado Libre Asociado de San Luis.
El acercamiento también fue inimaginable en el comienzo del nuevo milenio. En el decisivo 2002. Después que uno de los caudillos, el Adolfo, participara de la idea, ilusoria y probablemente falsa, de haber sido derrocado, hacia los finales del 2001, de la presidencia interina. Por haberse resistido a las demandas, patrióticamente devaluatorias, que impulsaba -entre otros patriotas- el Grupo.
Pero el pragmatismo materialista es el rasgo aceptable de “la real politik”.
La evaluación de Oximoron alude a las claves del poder que se diseña. Que se entreteje entre las secretas negociaciones del Senado, mientras se libra frontalmente la batalla que tanto agobia a los sectores mayoritarios de la sociedad. Los que se desinteresan del aburrimiento temático de los medios. Cuestión que apasiona a los cuadros autorreferenciales del periodismo y la comunicación. Inflaman los asuntos internos, insufriblemente menores, por la alucinación de suponerse protagonistas principales de la historia.
Para constatar la radicación del milagroso idilio entre el Grupo Clarín, y los Rodríguez Saa, tiene que valorarse la sustancial participación de otro patriota.
Es, según nuestras fuentes, Duhalde, aquel que fuera sucesor, en la presidencia, de Adolfo Rodríguez Saa.
Entonces Duhalde fue el generoso devaluador que mantuvo la saludable vocación de servicio para llevar adelante los requerimientos, asimétricamente pesificadores, del Grupo. Necesitado, por otra parte, de leyes providencialmente culturales.
Maravillas que el Adolfo, influido por la levedad del romanticismo obturante, no se atrevió a implementar. Por eso, creyó erróneamente, lo derrocaron.
Emerge Duhalde como el protagonista inmanente que cierra las causas generadoras de la santificación de la referencia. De San Kirchner, el otro “lirio de las pampas patagónicas”. Par de Ceferino Namuncurá.
El milagro del acercamiento entre Clarín y los Rodríguez Saa sirve, aparte, para abrir otros canales temporales. Necesarios para el análisis de aquello que -de acuerdo a Consultora Oximoron-, hoy se diseña en el Senado. La certeza de tomar con mayor seriedad, como candidato, a Alberto Rodríguez Saa.
Reutemann
Sin protagonizar milagros, el senador Reutemann también le ofrece la espalda a Kirchner. Para disponerse a votar por la negativa, en la Ley Anti Clarín.
De todos modos, a pesar de posar, en reiteradas fotografías, con el señor Magnetto, el lacerado conductor del Grupo, a Reutemann parece habérsele escapado, por tercera vez, otra tortuga. La candidatura presidencial.
Conste que la última derrota, por puntos, en la elección menor de Santa Fe, devaluó las ambiciones de Reutemann, con excesiva expresividad.
El dato en contra se le suma al episodio desagradable que mantuvo con la única conducida que debía conducir. La senadora Latorre.
De no producirse un inmediato milagro reactivador, Reutemann podría dedicar, en adelante, gran parte del tiempo disponible en leer los libros que compone la señora Mimicha, la ex esposa, desde Mónaco. Y en contemplar el horizonte, desde el campo de Llambi Campbell.
Tierra de ingratos, Llambi Campbell. Donde, para colmo, Reutemann también perdió.
Macri
Al diluirse la apetencia de Reutemann, crecen las expectativas fundamentadas de Macri.
Pero cabe consignar que Macri se encuentra absolutamente ausente. Afuera de los croquis que se dibujan en la solemnidad del Senado.
Ocurre que Macri no cuenta, en principio, con ningún senador que se encuentre entusiasmado con la perspectiva de peronizarlo aceleradamente. Lo indispensable, al menos, para reinventarlo, por descarte, como el próximo candidato.
Pero Macri carece, hasta hoy, de identidad para la pertenencia, como miembro activo, de la superstición peronista.
Con otras palabras, algo más directas, lo dijo, sin ir más lejos, la senadora Hilda de Duhalde. Probable precandidata a la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Para tormento de Scioli, el líder de la Línea Aire y Sol. Y sobre todo para la mortificación de De Narváez, el desperdiciado Caudillo Popular, que se anota en los bolilleros posibles.
“Macri no es peronista”, lo repite Alberto Rodríguez Saa. Simbólicamente, desde Clarín.
Duhalde
Otro milagro de San Kirchner consistió en aproximar los destinos de Alberto Rodríguez Saa y de Duhalde.
Con alguna insistencia, en el Portal se señaló que Duhalde debiera ser honrosamente glorificado por Clarín. A propósito, aún se demora, inexplicablemente, la construcción, en mármol y en bronce, del Monumento al Gran Bañero. En la asignada intersección de Piedras y Caseros. Para que Clarín evoque eternamente a Duhalde, el Gran Salvador.
Por aquel Dream de Garbarino que le permitió, al Grupo, lavar más blanco. Centenares de millones de dólares.
Piloto de Tormentas (generadas), Duhalde es el candidato preferido por Clarín. De máxima.
Para reinstalarlo entre el furor de las encuestas, haría falta una tormenta indescifrable. Similar a la que sacudió la isla de Samoa.
Es precisamente el viento duhaldista el que atormenta a Kirchner. El próximo santo suele percibir la influencia del viento maléfico. Detrás de cualquier aglomeración que pueda desembocar, en su delirio patológico, en la toma violenta de los supermercados. Por la exaltación de la pobreza que tanto sensibiliza al Compañero Cardenal. Otro exponente -el Cardenal- de la civilización duhaldista.
Cobos
En definitiva, Duhalde es la víctima de la fantasía que supo instalar.
La última fantasía indica que el presidente preferido de Duhalde -si es que no es Duhalde-, es Cobos.
El otro protagonista -Cobos- mantiene una enorme vinculación con los diseños del Senado. La institución que proyectó su figura ascendente. Innovadora. A través de maratones. De ambigüedades que le multiplican genéricamente la gloria anticipada.
Con mayor alucinación, sostiénese que la Moncloa ideal, la utopía de la época, consiste en activar una propuesta abarcativa de poder que contenga, rápidamente, a ambos. Sin los Kirchner. Después de la primera (tormenta) de cambio.
Cobos como presidente, Duhalde como Jefe de Gabinete.
Subproductos institucionales del ocio recreador. De ociosos que se juntan en oficinas de los alrededores del senado. O en el quirófano de cierto hotel. Desde donde se opera, “24 sobre 24″, a los efectos de impulsar la próxima derrota. Acaso la definitiva. De Kirchner. Para que se estrelle con el rechazo de la Ley Anti Clarín.
En el venerable Senado de la Nación se trata algo más gravitante que la Ley Anti Clarín. Problemática que despierta una explicable indiferencia entre la sociedad cansada. Abrumada por el accionar de los lobbies mediáticamente intensos. Recíprocamente ineficaces.
Desde el Senado se diseñan, aparte, un conjunto de dibujos estratégicos. Aluden a la ocupación próxima del poder, vacante en la actualidad. A pesar de la contraofensiva inconvincente del kirchnerismo.
Para Consultora Oximoron, Kirchner produjo, después del 28 de junio, La Gran Tergiversación (ver). Significó transformar, milagrosamente, la equivocación de la derrota electoral, en la prepotencia -a presión- del triunfo. Ante la fascinante incredulidad de los opositores contemporáneos.
Ellos aportaron, en bloque, graves muestras de asumible insolvencia. Consecuencias de la fragmentación múltiple que exhibe la precariedad de la dirigencia.
Menem
En materia de milagros, como “política de estado” habría que canonizar a Kirchner. Santificarlo. Por la sucesión de milagros de entrecasa que supo gestar.
Uno de ellos, fabulosamente indirecto, consiste en haber producido el insólito acercamiento del (ex) presidente Menem con el Grupo Clarín.
Conclusión inimaginable en la década anterior. Cuando Clarín lo castigaba, a Menem, cotidianamente.
Convertido en venerable senador por la Rioja, en el aspecto terrenal Menem debe someterse, explicablemente, a la opción límite.
Favorecer los intereses de Kirchner, con el apoyo a la ley.
O los del Grupo Clarín, con el rechazo.
Tiene que escoger entre los dos adversarios principales, Kirchner y Clarín. Hoy confrontan entre sí.
En primer lugar, Clarín degradó culturalmente a Menem, hasta la obcecación. Traspasó la frontera del agravio sistemático. No obstante, durante el sultanato, como Grupo empresario, Clarín evolucionó notablemente. Estragos de crecimiento, sobre todo en el ámbito patrimonial.
Pero Clarín supo fumigarlo -a Menem- igual.
El episodio Menem sirvió como antecedente insoslayable. De experiencia, para el comportamiento posterior del otro enemigo. Kirchner.
Entonces ocurrió el turno de Kirchner para degradarlo a Menem.
Para ningunearlo, al extremo de no atreverse pronunciar, siquiera, su nombre.
Ante los dos males, Clarín y Kirchner, Menem hoy opta, acaso, por ofrecerle el apoyo, según Gargantas, a Clarín.
El milagro lo gesta Kirchner. Porque Menem va a votar en contra de la Ley que le apunta al Grupo que, de manera hiperactiva, construyó su paulatina diabolización.
Rodríguez Saa
Otro milagro que brota, entre las franquicias del peronismo en el senado, consiste en haber precipitado -Kirchner- el entendimiento entre Clarín y los Rodríguez Saa.
El Alberto y el Adolfo, los fraternales caudillos que se reparten, invariablemente, el control del Estado Libre Asociado de San Luis.
El acercamiento también fue inimaginable en el comienzo del nuevo milenio. En el decisivo 2002. Después que uno de los caudillos, el Adolfo, participara de la idea, ilusoria y probablemente falsa, de haber sido derrocado, hacia los finales del 2001, de la presidencia interina. Por haberse resistido a las demandas, patrióticamente devaluatorias, que impulsaba -entre otros patriotas- el Grupo.
Pero el pragmatismo materialista es el rasgo aceptable de “la real politik”.
La evaluación de Oximoron alude a las claves del poder que se diseña. Que se entreteje entre las secretas negociaciones del Senado, mientras se libra frontalmente la batalla que tanto agobia a los sectores mayoritarios de la sociedad. Los que se desinteresan del aburrimiento temático de los medios. Cuestión que apasiona a los cuadros autorreferenciales del periodismo y la comunicación. Inflaman los asuntos internos, insufriblemente menores, por la alucinación de suponerse protagonistas principales de la historia.
Para constatar la radicación del milagroso idilio entre el Grupo Clarín, y los Rodríguez Saa, tiene que valorarse la sustancial participación de otro patriota.
Es, según nuestras fuentes, Duhalde, aquel que fuera sucesor, en la presidencia, de Adolfo Rodríguez Saa.
Entonces Duhalde fue el generoso devaluador que mantuvo la saludable vocación de servicio para llevar adelante los requerimientos, asimétricamente pesificadores, del Grupo. Necesitado, por otra parte, de leyes providencialmente culturales.
Maravillas que el Adolfo, influido por la levedad del romanticismo obturante, no se atrevió a implementar. Por eso, creyó erróneamente, lo derrocaron.
Emerge Duhalde como el protagonista inmanente que cierra las causas generadoras de la santificación de la referencia. De San Kirchner, el otro “lirio de las pampas patagónicas”. Par de Ceferino Namuncurá.
El milagro del acercamiento entre Clarín y los Rodríguez Saa sirve, aparte, para abrir otros canales temporales. Necesarios para el análisis de aquello que -de acuerdo a Consultora Oximoron-, hoy se diseña en el Senado. La certeza de tomar con mayor seriedad, como candidato, a Alberto Rodríguez Saa.
Reutemann
Sin protagonizar milagros, el senador Reutemann también le ofrece la espalda a Kirchner. Para disponerse a votar por la negativa, en la Ley Anti Clarín.
De todos modos, a pesar de posar, en reiteradas fotografías, con el señor Magnetto, el lacerado conductor del Grupo, a Reutemann parece habérsele escapado, por tercera vez, otra tortuga. La candidatura presidencial.
Conste que la última derrota, por puntos, en la elección menor de Santa Fe, devaluó las ambiciones de Reutemann, con excesiva expresividad.
El dato en contra se le suma al episodio desagradable que mantuvo con la única conducida que debía conducir. La senadora Latorre.
De no producirse un inmediato milagro reactivador, Reutemann podría dedicar, en adelante, gran parte del tiempo disponible en leer los libros que compone la señora Mimicha, la ex esposa, desde Mónaco. Y en contemplar el horizonte, desde el campo de Llambi Campbell.
Tierra de ingratos, Llambi Campbell. Donde, para colmo, Reutemann también perdió.
Macri
Al diluirse la apetencia de Reutemann, crecen las expectativas fundamentadas de Macri.
Pero cabe consignar que Macri se encuentra absolutamente ausente. Afuera de los croquis que se dibujan en la solemnidad del Senado.
Ocurre que Macri no cuenta, en principio, con ningún senador que se encuentre entusiasmado con la perspectiva de peronizarlo aceleradamente. Lo indispensable, al menos, para reinventarlo, por descarte, como el próximo candidato.
Pero Macri carece, hasta hoy, de identidad para la pertenencia, como miembro activo, de la superstición peronista.
Con otras palabras, algo más directas, lo dijo, sin ir más lejos, la senadora Hilda de Duhalde. Probable precandidata a la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Para tormento de Scioli, el líder de la Línea Aire y Sol. Y sobre todo para la mortificación de De Narváez, el desperdiciado Caudillo Popular, que se anota en los bolilleros posibles.
“Macri no es peronista”, lo repite Alberto Rodríguez Saa. Simbólicamente, desde Clarín.
Duhalde
Otro milagro de San Kirchner consistió en aproximar los destinos de Alberto Rodríguez Saa y de Duhalde.
Con alguna insistencia, en el Portal se señaló que Duhalde debiera ser honrosamente glorificado por Clarín. A propósito, aún se demora, inexplicablemente, la construcción, en mármol y en bronce, del Monumento al Gran Bañero. En la asignada intersección de Piedras y Caseros. Para que Clarín evoque eternamente a Duhalde, el Gran Salvador.
Por aquel Dream de Garbarino que le permitió, al Grupo, lavar más blanco. Centenares de millones de dólares.
Piloto de Tormentas (generadas), Duhalde es el candidato preferido por Clarín. De máxima.
Para reinstalarlo entre el furor de las encuestas, haría falta una tormenta indescifrable. Similar a la que sacudió la isla de Samoa.
Es precisamente el viento duhaldista el que atormenta a Kirchner. El próximo santo suele percibir la influencia del viento maléfico. Detrás de cualquier aglomeración que pueda desembocar, en su delirio patológico, en la toma violenta de los supermercados. Por la exaltación de la pobreza que tanto sensibiliza al Compañero Cardenal. Otro exponente -el Cardenal- de la civilización duhaldista.
Cobos
En definitiva, Duhalde es la víctima de la fantasía que supo instalar.
La última fantasía indica que el presidente preferido de Duhalde -si es que no es Duhalde-, es Cobos.
El otro protagonista -Cobos- mantiene una enorme vinculación con los diseños del Senado. La institución que proyectó su figura ascendente. Innovadora. A través de maratones. De ambigüedades que le multiplican genéricamente la gloria anticipada.
Con mayor alucinación, sostiénese que la Moncloa ideal, la utopía de la época, consiste en activar una propuesta abarcativa de poder que contenga, rápidamente, a ambos. Sin los Kirchner. Después de la primera (tormenta) de cambio.
Cobos como presidente, Duhalde como Jefe de Gabinete.
Subproductos institucionales del ocio recreador. De ociosos que se juntan en oficinas de los alrededores del senado. O en el quirófano de cierto hotel. Desde donde se opera, “24 sobre 24″, a los efectos de impulsar la próxima derrota. Acaso la definitiva. De Kirchner. Para que se estrelle con el rechazo de la Ley Anti Clarín.
Mezclando drogas con alimentos
Relaciones peligrosas: las mezclas más letales de remedios y bebidas.
En un país como la Argentina, que figura entre los que más se automedican en el mundo, conviene saber cuándo se potencian o se anulan los efectos de los medicamentos.
Aquí, una guía práctica sobre qué se puede tomar y qué no cuando se está bajo tratamiento.
Los riesgos de mezclar paracetamol y alcohol, ciertos antibióticos con lácteos y ansiolíticos con cafeína.
Según la Confederación Farmacéutica Argentina, en el país mueren 700 personas al año por estas causas.
Muchas veces, los médicos creen que su tarea finaliza a la hora de firmar la receta con el medicamento preciso y ya. Esa idea, simplificadora, es la misma que tienen muchos pacientes, sin conciencia de que el cuerpo es en cierto modo una coctelera química y cada cosa que se le agregue puede hacer cambiar el resultado del trago.
Por esa razón, se descuida una importante fuente de intoxicaciones como es la mezcla de drogas entre sí, de drogas con comidas y de drogas con bebidas. Además de provocar efectos adversos, puede llevar a que los medicamentos no cumplan con su función, o a potenciarlos, con la consecuencia de la continuidad de la enfermedad y el dispendio de dinero. Según la Confederación Farmacéutica Argentina, más de 700 personas mueren en el país cada año por esta causa; pero hay razones para sospechar que el número puede ser mayor si se suman las consecuencias secundarias del mal uso de las drogas. Los afectados, se cuentan de a miles.
En un país como la Argentina, donde es tan fácil conseguir remedios sin la receta obligatoria, incluso apelando a argumentos irrisorios como “soy vecino de la farmacia, me conocen” (como escuchó esta semana un periodista de este diario), la información sobre las interacciones puede ser vital en tanto la automedicación es más ley que la ley.
“Muchas veces no se tiene conciencia del valor del medicamento y de que hay una dosis adecuada para cada persona y para cada enfermedad. La automedicación siempre es un riesgo y puede tener consecuencias graves: una complicación por mala utilización del mismo o las intoxicaciones infantiles por accidentes ante la presencia de fármacos en casa”, mencionó Mónica Nápoli, miembro de la Subcomisión de Adicciones de la Asociación Toxicológica Argentina.
Mezcla. Pocos tienen presente que tomar una droga requiere una especial atención. Y la palabra clave es interacción. “Si consume más de un medicamento a la vez, ¡tenga cuidado!”, advierte la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), el ente que regula la actividad, y argumenta que esto ocurre por la superposición de dolencias, lo que muchas veces hace que sea más de un profesional el que hace las recetas, sin que el paciente lo advierta ni el especialista pregunte. La ANMAT también pide que se preste especial atención a las indicaciones de las drogas que reclaman “ingerirse en ayunas” o “con las comidas”.
Una de las mezclas de las que hay que cuidarse (entre muchas otras, ver gráfico) es la del alcohol con el paracetamol. Pese a que se promocionaron las ventajas anti resaca del analgésico –incluso con un medicamento aprobado en el mercado–, es algo que no se recomienda porque tanto el alcohol como el paracetamol tienen efectos tóxicos sobre el hígado que, encima, se pueden potenciar. “Son dos cosas que hacen daño en el mismo lugar. Lo mejor para la borrachera es dejar pasar el tiempo, esperar que se pase y no tomar nada más que agua y frutas”, señaló Arnaldo Doisenbant, especialista del Servicio de Toxicología del Hospital de Clínicas y profesor de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la UBA. “La gente quiere soluciones rápidas pero es más seguro no tomar nada. El paracetamol es útil como antiinflamatorio, por ejemplo, pero no es un antídoto”, explicó.
Como suele proclamar el lugar común, puede ser peor el remedio que la enfermedad.
Antibióticos y problemas intestinales
Arnaldo Doisenbant, especialista del Servicio de Toxicología del Hospital de Clínicas y profesor de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la UBA, señaló que muchas veces los médicos deberían conocer algunos detalles de la vida intestinal de sus pacientes a la hora de recetar algunos medicamentos que pueden afectar o exacerbar a las bacterias (conocida como “flora”) que viven allí y colaboran con la digestión humana.
“Los médicos a veces no avisan y hay antibióticos que aumentan más o menos el tránsito intestinal, algo que también depende de la tendencia natural de la persona”, dijo. Y remarcó que hay algunos que producen diarrea porque los antibióticos de espectro amplio también actúan sobre las bacterias del estómago.
“Por el contrario, en otros casos, las bacterias, al no tener competencia, se multiplican. También hay medicamentos que por el efecto de la cápsula que lo recubre pueden dar dificultades para la digestión más allá del contenido de la droga”, agregó Doisenbant.
En un país como la Argentina, que figura entre los que más se automedican en el mundo, conviene saber cuándo se potencian o se anulan los efectos de los medicamentos.
Aquí, una guía práctica sobre qué se puede tomar y qué no cuando se está bajo tratamiento.
Los riesgos de mezclar paracetamol y alcohol, ciertos antibióticos con lácteos y ansiolíticos con cafeína.
Según la Confederación Farmacéutica Argentina, en el país mueren 700 personas al año por estas causas.
Muchas veces, los médicos creen que su tarea finaliza a la hora de firmar la receta con el medicamento preciso y ya. Esa idea, simplificadora, es la misma que tienen muchos pacientes, sin conciencia de que el cuerpo es en cierto modo una coctelera química y cada cosa que se le agregue puede hacer cambiar el resultado del trago.
Por esa razón, se descuida una importante fuente de intoxicaciones como es la mezcla de drogas entre sí, de drogas con comidas y de drogas con bebidas. Además de provocar efectos adversos, puede llevar a que los medicamentos no cumplan con su función, o a potenciarlos, con la consecuencia de la continuidad de la enfermedad y el dispendio de dinero. Según la Confederación Farmacéutica Argentina, más de 700 personas mueren en el país cada año por esta causa; pero hay razones para sospechar que el número puede ser mayor si se suman las consecuencias secundarias del mal uso de las drogas. Los afectados, se cuentan de a miles.
En un país como la Argentina, donde es tan fácil conseguir remedios sin la receta obligatoria, incluso apelando a argumentos irrisorios como “soy vecino de la farmacia, me conocen” (como escuchó esta semana un periodista de este diario), la información sobre las interacciones puede ser vital en tanto la automedicación es más ley que la ley.
“Muchas veces no se tiene conciencia del valor del medicamento y de que hay una dosis adecuada para cada persona y para cada enfermedad. La automedicación siempre es un riesgo y puede tener consecuencias graves: una complicación por mala utilización del mismo o las intoxicaciones infantiles por accidentes ante la presencia de fármacos en casa”, mencionó Mónica Nápoli, miembro de la Subcomisión de Adicciones de la Asociación Toxicológica Argentina.
Mezcla. Pocos tienen presente que tomar una droga requiere una especial atención. Y la palabra clave es interacción. “Si consume más de un medicamento a la vez, ¡tenga cuidado!”, advierte la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), el ente que regula la actividad, y argumenta que esto ocurre por la superposición de dolencias, lo que muchas veces hace que sea más de un profesional el que hace las recetas, sin que el paciente lo advierta ni el especialista pregunte. La ANMAT también pide que se preste especial atención a las indicaciones de las drogas que reclaman “ingerirse en ayunas” o “con las comidas”.
Una de las mezclas de las que hay que cuidarse (entre muchas otras, ver gráfico) es la del alcohol con el paracetamol. Pese a que se promocionaron las ventajas anti resaca del analgésico –incluso con un medicamento aprobado en el mercado–, es algo que no se recomienda porque tanto el alcohol como el paracetamol tienen efectos tóxicos sobre el hígado que, encima, se pueden potenciar. “Son dos cosas que hacen daño en el mismo lugar. Lo mejor para la borrachera es dejar pasar el tiempo, esperar que se pase y no tomar nada más que agua y frutas”, señaló Arnaldo Doisenbant, especialista del Servicio de Toxicología del Hospital de Clínicas y profesor de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la UBA. “La gente quiere soluciones rápidas pero es más seguro no tomar nada. El paracetamol es útil como antiinflamatorio, por ejemplo, pero no es un antídoto”, explicó.
Como suele proclamar el lugar común, puede ser peor el remedio que la enfermedad.
Antibióticos y problemas intestinales
Arnaldo Doisenbant, especialista del Servicio de Toxicología del Hospital de Clínicas y profesor de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la UBA, señaló que muchas veces los médicos deberían conocer algunos detalles de la vida intestinal de sus pacientes a la hora de recetar algunos medicamentos que pueden afectar o exacerbar a las bacterias (conocida como “flora”) que viven allí y colaboran con la digestión humana.
“Los médicos a veces no avisan y hay antibióticos que aumentan más o menos el tránsito intestinal, algo que también depende de la tendencia natural de la persona”, dijo. Y remarcó que hay algunos que producen diarrea porque los antibióticos de espectro amplio también actúan sobre las bacterias del estómago.
“Por el contrario, en otros casos, las bacterias, al no tener competencia, se multiplican. También hay medicamentos que por el efecto de la cápsula que lo recubre pueden dar dificultades para la digestión más allá del contenido de la droga”, agregó Doisenbant.
López Murphy: “La economía mundial volverá a favorecernos”
29.9.09
Cree que “no va a ser fácil” salvar al Acuerdo Cívico y Social luego de su división ante el tratamiento de la ley de medios. Y se muestra optimista sobre el futuro económico: “La Argentina va a ser extremadamente favorecida por las condiciones internacionales”.
–¿Lo dice en serio? Me sorprende el optimismo con el que lo expresa.
–Mire… las circunstancias externas son cada vez mejores. Acuérdese de la charlatanería del último trimestre de 2008, cuando muchos decían que se derrumbaba el mundo y se acababa el capitalismo. Nada de eso pasó. Terminados los charlatanes, el mundo va a recuperarse. Lo que está en discusión es la velocidad de esa recuperación.
–¿Cree que vamos a aprovechar esas circunstancias?
–Y… se las aprovechó muy mal entre 2003 y 2008. Tuvimos los mejores años en cuanto a circunstancias externas de la historia de nuestro país y no pudimos resolver los problemas fundamentales.
–El Gobierno tiene, entre otros inconvenientes, serios problemas financieros.
–Está haciendo una mala gestión, pero peor que la que hubo entre 2003 y 2008 es difícil. Si usted tiene un viento de cola espectacular, aunque sea un burro, lo empuja.
–¿Y qué debe hacer el Gobierno para aprovechar esas circunstancias?
–Lo que están haciendo los demás países. Uruguay acaba de resolver sus problemas de financiamiento la semana pasada. Colocó 500 millones de dólares y fueron 2.600 de oferta, a una tasa del 6 por ciento. Si la Argentina pudiera hacer eso, la actividad económica volaría.
–¿Cuál cree que es la inflación real?
–Tiendo a pensar que es de entre el 14 y el 15 por ciento.
–Sin embargo, el Gobierno dice que la pobreza está en baja.
–Uno de los traumas más grandes que tiene una sociedad es que el gobierno mienta abiertamente sobre los guarismos estadísticos. Eso es un trauma que afecta al gobierno y a la sociedad. Pero lo más grave de este episodio no es la mentira del Gobierno, sino que la sociedad votó a esta Presidenta sabiendo que le estaban mintiendo. Es un rasgo patológico social.
–¿Y cómo ve al Gobierno ahora?
–En deterioro. Pero la política en la Argentina tiene mucha hipocresía y mucho cinismo. Acá la responsabilidad primaria es de la sociedad y después de los gobiernos, porque yo no puedo aceptar que alguien diga que ignoraba lo que sucedía antes de 2007.
–Usted dice que el Gobierno se está deteriorando, pero Kirchner se encuentra en plena ofensiva.
–Él tiene una estrategia de avanzar con toda energía porque cree que su fortaleza no es lo electoral, sino que es la capacidad de lucha y la cohesión de su respaldo frente a la fragmentación de las fuerzas opositoras. Y frente a eso está atacando con todo lo que tiene.
–¿Lo ve como candidato en 2011 y ganando una elección?
-(Piensa) Yo creo que está débil ante la opinión pública. En una elección abierta y limpia no veo fácil que eso ocurra. Pero no diría que la posibilidad es cero.
–¿Y al Acuerdo Cívico y Social como lo ve frente a ese panorama?
-Creo que actuó de una manera equivocada. Hubo mucho conflicto interno, mucho roce, que no ayudó a darle a la sociedad la alternativa que necesita, una alternativa que no sólo exprese la queja sino que también ofrezca un proyecto.
–¿Qué opina de la estrategia que tuvo frente al tratamiento de la ley de medios en el Congreso de la Nación?
–Fue muy mala porque fragmentó lo que era una cuestión esencial hacia el futuro, que el Acuerdo Cívico y Social pudiera votar unificado. Demostró ante el primer problema que no lo podía hacer. Fue una muy mala señal. Pero lo más grave es que se condonó un procedimiento ilegítimo para alcanzar el quórum. Entre eso y la selva no hay diferencia.
–Hablando del Acuerdo Cívico y Social…, ¿qué opina sobre la pelea entre Elisa Carrió y Margarita Stolbizer a partir de la disparidad de criterios sobre el diálogo con el Gobierno?
–Todo eso no ayudó. Generó la sensación de que no había un mecanismo para trabajar los matices y las diferencias. No genera aptitud para manejar el país devastado que va a dejar este Gobierno.
–¿Qué cree que va a pasar en el futuro?
–No es fácil salvar al espacio, porque hay que explicar cosas muy complicadas. Se violaron todas las normas institucionales en la Cámara de Diputados. Que una parte del Acuerdo (por los socialistas) haya convalidado eso es de una gravedad muy complicada.
–¿Cuál es concretamente su opinión sobre la ley kirchnerista?
–Yo estoy en contra de que el Gobierno legisle sobre la libertad de expresión. La regulación debería ser sólo para cuestiones técnicas. Pero además hay violaciones a los derechos de propiedad y a la Constitución. Están violados el 14, el 17 y el 32 de acá a la China.
–¿Este Congreso tiene legitimidad para aprobarla?
–Una ley tan importante requiere de todas las instancias de discusión que implica el proceso republicano. El decisionismo es propio de los gobiernos autoritarios. ¡Fíjese en el tiempo que le está llevando a Barack Obama sacar el plan de salud! Eso sucede porque está respetando los procedimientos. El problema más grave de la Argentina es que no lo hace.
–¿Va a armar un nuevo partido, finalmente?
–Para participar de un proceso político hay que tener un vehículo electoral. Yo no me voy a tomar el trabajo de armarlo. Pero gente cercana a mí está pensando en hacerlo.
–¿Tiene ganas de volver a ser candidato?
–No es tiempo de hablar de eso. Pero para que vuelva a serlo tendría que tener un plafón de opinión pública razonable. El esfuerzo de la candidatura testimonial ya lo hice en las más adversas circunstancias.
“Hay que prestar atención a lo que dijo Mujica”
Durante la charla, López Murphy pone como ejemplo de estrategia económica a Uruguay y hace referencia a las últimas declaraciones del candidato oficialista Carlos Mujica, quien –en un libro de reciente aparición– dijo que “los Kirchner son peronistas patoteros, los radicales son unos nabos y los argentinos son tarados con reacciones de histéricos, locos y paranoicos”.
“Hay que fijarse en lo que dijo Mujica”, afirma.
–¿Tiene razón Mujica? Mire que también habló mal de los radicales y usted viene de ese partido.
–Es una expresión desdorosa, les dijo nabos, que es como decirles que no tienen la picardía necesaria para lidiar con los bandidos, y a lo mejor es cierto.
–Y sobre las otras declaraciones, ¿qué opina?
–Fueron imprudentes e inaceptables, pero eso es lo que verdaderamente siente. Y lo dijo de la manera más brutal.
Fuente: Diario Critica Digital
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