
Los diagnósticos surgen de los trabajos que anoche concluyeron ocho consultoras. Opinión Pública, Servicios y Mercados (OPSM), que lidera Enrique Zuleta Puceiro; Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), de Roberto Bacman; Aresco, que conduce Julio Aurelio; Analogías, de Analía Del Franco; Ibarómetro, de Doris Capurro; Nueva Comunicación, de César Mansilla; Equis, de Artemio López, y Rouvier y Asociados, de Ricardo Rouvier. Los trabajos se hicieron por vía telefónica, hoy en día la metodología que tiene mayor aceptación en Capital Federal, por cuanto casi todo el electorado tiene teléfono fijo y se respetaron las proporciones por edad, sexo y nivel económico-social. Hay consultoras que también hicieron un relevamiento de control en vía pública, de manera de tener las dos fuentes metodológicas para contrastarlas.
En común
Hay dos puntos que las nueve encuestas tienen en común:- Que habrá ballottage, es decir que ningún candidato llega al 50 por ciento de los votos.
- Que el ballottage será entre Macri y Filmus.
En el comando de Pino Solanas sostienen que el cineasta entrará a la segunda vuelta. Argumentan que nadie previó la espectacular remontada de Solanas en 2009 y que, además, las encuestas fallaron en los recientes comicios en Tierra del Fuego. Ambos argumentos son atendibles, aunque en la provincia austral las consultoras acertaron con la diferencia a favor de Rosana Bertone en la primera vuelta. De la misma manera, nadie pronosticó el 22 por ciento que Pino obtuvo en 2009, aunque sí se percibió que protagonizaba una levantada de último momento. Los hombres de Proyecto Sur insisten en que las encuestas exhiben una polarización intencional que no existe en la realidad.
Hoy por hoy, hay un grupo de cinco encuestadoras que ubican a Solanas por debajo del 10 por ciento de los votos, mientras que tres lo sitúan entre el 10 y el 15 por ciento. En cualquier caso, a considerable diferencia de Filmus.
Respecto de las demás fuerzas que compiten el domingo, la mayoría ubica en el cuarto puesto a María Eugenia Estenssoro, de la Coalición Cívica, mientras que hay dos que tienen en ese lugar a Jorge Telerman y varios consultores sostienen que Luis Zamora trepó a ese cuarto puesto en las últimas 48 horas. En cualquier caso, ninguna de esas fuerzas alcanzaría el cinco por ciento.
La diferencia
El punto más conflictivo es el diagnóstico sobre la diferencia entre Macri y Filmus. Quienes pronostican menos diferencia hablan de cinco puntos, hay un grupo de consultores que están en el medio y señalan que la distancia puede estar en siete puntos y los que anticipan mayor diferencia señalan 10 puntos o algo más. Se trata de una cuestión de máxima importancia de cara al ballottage, por cuanto una diferencia muy amplia –por ejemplo, diez puntos– es difícil de descontar en una segunda vuelta. Se debe tener en cuenta que actualmente los votos de Pino Solanas no se dividen en forma muy desigual en un eventual ballottage: según varios sondeos, el 30 por ciento iría para Macri y el 40 por ciento para Filmus. Serviría para descontar diferencias, pero no lo suficiente si el margen es muy amplio. En cambio, si entre Macri y Filmus sólo hay una luz de entre cinco y siete puntos, el final será muy abierto en la segunda vuelta. Se debe pensar que en Tierra del Fuego, la gobernadora Fabiana Ríos dio vuelta una elección en la que había perdido por nueve puntos en la primera vuelta. En ese caso, liquidó la diferencia consiguiendo el apoyo de los que votaron en blanco y los que no fueron a votar en la primera vuelta.El otro factor de importancia es a cuánto llega el voto para el PRO. Si está en el 40 por ciento o menos, se hace bastante más largo el camino hacia el 50 por ciento para la segunda vuelta. También en este caso tendrán su importancia los votos de Pino Solanas, pero también los de Luis Zamora, María Eugenia Estenssoro o Jorge Telerman, que aún con porcentajes chicos suman un cinco o seis por ciento que puede inclinar la balanza. La insistencia de la campaña de Macri en las últimas dos semanas acerca de que existe una polarización, busca convencer a los votantes de Solanas de que no vale la pena apoyar al cineasta y, por esa vía, captar voto anti-K para acercarse o sobrepasar el 40 por ciento. En 2007, el actual jefe de Gobierno obtuvo un 46,5 por ciento, lo que le dejó el camino allanado en el ballottage, pero ahora habrá que ver si está por debajo de aquella performance y si, como parece, Filmus se ubica en una diferencia mucho menor a la de hace cuatro años. El candidato del FPV tiene a su favor que la imagen y la intención de voto de la Presidenta en el distrito porteño está muy por arriba de la que registraba en la elección anterior.
Si se verifica el diagnóstico de todos los consultores, el 31 de julio habrá segunda vuelta. Artemio López sostiene que hay una diferencia de sólo dos puntos cuando se pregunta la intención de voto para el ballottage. Otros consultores hablan de mayor distancia. Sin embargo, todos coinciden en que es otra campaña, como se vio en Tierra del Fuego, y que será importante tanto el resultado del domingo como el mensaje que cada uno de los candidatos envíe ya de cara al ballottage.
Para la segunda vuelta
