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Campaña mundial contra la droga

Los adolescentes y los adultos jóvenes son especialmente vulnerables al consumo de drogas. La prevalencia de consumo de drogas entre los jóvenes duplica con creces la de la población general. La presión del grupo social para experimentar con drogas puede ser intensa, y con frecuencia la autoestima de los jóvenes es baja. Además, quienes consumen drogas suelen estar mal informados o no son suficientemente conscientes de los riesgos que ello conlleva para la salud.
Las drogas tienen el poder tanto de mejorar como de dañar la salud, dependiendo del tipo de droga, la cantidad consumida y para qué se toma. Por ejemplo, mientras la morfina puede paliar el dolor, la heroína puede ser altamente adictiva. Este tipo de ejemplo ilustra la necesidad de fiscalizar las drogas.
Las drogas sometidas a fiscalización internacional incluyen los estimulantes de tipo anfetamínico, la coca y la cocaína, el cannabis, los alucinógenos, los opiáceos y los hipnóticos sedantes. Dichas drogas tienen efectos físicos inmediatos. Mientras que algunos efectos físicos pueden sonar placenteros, no duran mucho. Las drogas pueden impedir el desarrollo físico y emocional, particularmente de los jóvenes.
El consumo de drogas se puede prevenir. La UNODC ha desarrollado actividades de prevención que le dan al público y a la juventud la información, las herramientas y las oportunidades que necesitan para tomar decisiones sanas, incluyendo la de no consumir drogas.