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"La soja se puede mantener un año o más sin venderse" , Luis Miguel Etchevehere, Presidente de la Sociedad Rural
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El fracaso es un modo de vida
8.2.05
Por Alejandro Rozitchner
Para LA NACION
Hay satisfacción en el no poder, aunque no lo parezca, aunque lógicamente pueda resultar contradictorio.
Es una militancia narcisista la del fracaso y el dolor como verdad delmundo, la de la imposibilidad, la carencia, la marginalidad, el endiosamiento del caído y su desgracia. Actúa sordamente en la profundidad de nuestras personalidades, en algunas más y en otras menos, como una estrategia de frustración meritoria.
Es un estado de gracia, esa vida que se desperdicia, al punto de que, en muchos casos (no todos), se prefiera realizar el gesto de rechazo del camino mundano de la felicidad posible para volver a afirmar una vez más el valor profundo de la frustración y de la pobreza.
El fracaso es un modo de vida virtuoso, que paga por medio de una poética de la desazón, del nihilismo, del escepticismo, del supuesto atrevimiento de ver una verdad nefasta, cuando esa verdad no es más que un maquillaje de la impotencia elegida como camino al cielo.
El fracaso es una modalidad social emparentada con religiones que han construido una estructura de sentido basada en el rechazo de la sensualidad, del cuerpo y de la vida real, en la desvalorización de las energías vibrantes que pueblan el mundo problemático y desbordante que es nuestra definitiva realidad. De esta forma, se ha preferido fabricar formatos de inmolación de fácil acceso, automáticos, cotidianos, a veces mínimos, formas accesibles para eludir el trabajo de ser y resultar así imbuido por una variante moderna y progresista de la santidad.
El fracaso puede ser visto como una militancia narcisista porque sucede en un sujeto que no quiere deshacerse en el logro, que prefiere señalarse en forma constante a sí mismo como núcleo de imposibilidad, como aquel que merecía mucho pero fue abandonado, arruinado por la suerte y dañado por otros. Si lograra algo, dejaría de serle posible la permanente autorreferencia, estaría señalando al mundo, apuntando para afuera cuando su interior vacío reclama el truco de postular universalmente la nada. La única garantía de permanecer fijado en la imagen propia es no desdibujarla con ninguna efectividad: eliminando la aparición de esos hechos que, por logrados, te suplantan; juegos armados que funcionan más allá de su generador; riqueza dada a luz y puesta en el mundo que llama la atención y pide mirar a una cosa que es ahora externa.
El fracaso es una norma, una ética, un manual de actitudes pasivas para ontrarrestar el crecimiento de las acciones que inevitablemente surgen del deseo afirmado y querido. El fracaso es una orientación, un sentido para la vida, un orden, un cobijo, una manera de hacerse un lugar en medio de otros a los que no se inquieta con los deseos propios en movimiento. El fracaso arma una cofradía, una hermandad en la decepción, gran aglutinante, cemento de quietudes conjugadas que destilan la droga del resentimiento y se la aplican en forma recíproca. El fracaso es una forma de postergarse hasta el paroxismo y de disfrutar del ilimitado campo de lo que pudo haber sido pero no fue, frente al cual todo ser determinado es poco, todo logro una minucia -todo amor realizado un sucedáneo del amor imaginado y potencial, del amor
lindo de las relaciones fracasadas-, dado el tamaño de un deseo que no necesitó nunca probarse para dar lugar a un sentido. Sentido de nada, pero sentido grande, inmenso, cielo encapotado para una muerte en vida que suena a demostración de soberanía y voluntad de no transar.
El fracaso es un juego comunitario, el desafío a toda propuesta activa a mostrar su ambición con la esperanza de poder neutralizarla. Es el arte de una comunidad que prefiere la pureza inteligente de la abstinencia al error implícito en el movimiento, comunidad aguerrida en sus expresiones que después elige quedarse quieta pretextando una lucidez extrema.
El fracaso es un modo de ofrecerse en el altar de la historia, de decirles a nuestros mayores que tenían razón, que se queden tranquilos, que si ellos no lo lograron tampoco nosotros lo lograremos, que su límite era inexpugnable y que prolongaremos con nuestra incapacidad la que ellos cultivaron y padecieron. Porque la incapacidad se cultiva, se talla, esmeradamente, con paciencia, trocito a trocito, para no resaltar ni mostrarnos demasiado poderosos, felices, solventes. Para evitar ese atrevimiento de buscar y acceder al logro: ¿cómo, destacándose en un universo de estropeados, quién te creés que sos, vos, justo vos, para avanzar como si fuera posible hacerlo, para creerte valioso y capaz, para querer vivir más de lo que otros pueden o quieren vivir? La alineación con la imposibilidad no es el
cumplimiento de un compromiso moral; es, simplemente, la ampliación del fenómeno de la pobreza, el ejercicio de la desertificación social presentado engañosamente como aporte.
El enemigo somos nosotros, estas formas de vida, estas costumbres que no queremos mirar a la cara. Es de la transformación de estos sentidos básicos de los que nuestra vida nacional está aún demasiado llena; de donde puede tomar fuerza un país menos volcado a la pobreza, la esterilidad y la frustración.
Nuestra moral de rechazo al éxito, por considerarlo superficial, frívolo, egoísta, inválido, es el fondo sobre el cual sacrificamos mil posibilidades.
Si queremos cambiar la historia, desarrollar el país, aprovechar la coyuntura actual, promover la maduración sin la cual todo crecimiento es sólo un impulso de existencia limitada, tenemos que trabajar en este trasfondo moral equívoco, desactivar el mecanismo que, sin que nos demos cuenta, nos convoca a la idolatría del desengaño.
¿Es posible? Claro que lo es, sobre todo si en vez de apuntar a la solución final, a la eliminación de todo lo problemático, entendemos y aceptamos que todo logro es parcial, y que dentro de ese universo de parcialidades hay, sin embargo, mucho por ganar.
El autor es filósofo y escritor.
Para LA NACION
Hay satisfacción en el no poder, aunque no lo parezca, aunque lógicamente pueda resultar contradictorio.
Es una militancia narcisista la del fracaso y el dolor como verdad delmundo, la de la imposibilidad, la carencia, la marginalidad, el endiosamiento del caído y su desgracia. Actúa sordamente en la profundidad de nuestras personalidades, en algunas más y en otras menos, como una estrategia de frustración meritoria.
Es un estado de gracia, esa vida que se desperdicia, al punto de que, en muchos casos (no todos), se prefiera realizar el gesto de rechazo del camino mundano de la felicidad posible para volver a afirmar una vez más el valor profundo de la frustración y de la pobreza.
El fracaso es un modo de vida virtuoso, que paga por medio de una poética de la desazón, del nihilismo, del escepticismo, del supuesto atrevimiento de ver una verdad nefasta, cuando esa verdad no es más que un maquillaje de la impotencia elegida como camino al cielo.
El fracaso es una modalidad social emparentada con religiones que han construido una estructura de sentido basada en el rechazo de la sensualidad, del cuerpo y de la vida real, en la desvalorización de las energías vibrantes que pueblan el mundo problemático y desbordante que es nuestra definitiva realidad. De esta forma, se ha preferido fabricar formatos de inmolación de fácil acceso, automáticos, cotidianos, a veces mínimos, formas accesibles para eludir el trabajo de ser y resultar así imbuido por una variante moderna y progresista de la santidad.
El fracaso puede ser visto como una militancia narcisista porque sucede en un sujeto que no quiere deshacerse en el logro, que prefiere señalarse en forma constante a sí mismo como núcleo de imposibilidad, como aquel que merecía mucho pero fue abandonado, arruinado por la suerte y dañado por otros. Si lograra algo, dejaría de serle posible la permanente autorreferencia, estaría señalando al mundo, apuntando para afuera cuando su interior vacío reclama el truco de postular universalmente la nada. La única garantía de permanecer fijado en la imagen propia es no desdibujarla con ninguna efectividad: eliminando la aparición de esos hechos que, por logrados, te suplantan; juegos armados que funcionan más allá de su generador; riqueza dada a luz y puesta en el mundo que llama la atención y pide mirar a una cosa que es ahora externa.
El fracaso es una norma, una ética, un manual de actitudes pasivas para ontrarrestar el crecimiento de las acciones que inevitablemente surgen del deseo afirmado y querido. El fracaso es una orientación, un sentido para la vida, un orden, un cobijo, una manera de hacerse un lugar en medio de otros a los que no se inquieta con los deseos propios en movimiento. El fracaso arma una cofradía, una hermandad en la decepción, gran aglutinante, cemento de quietudes conjugadas que destilan la droga del resentimiento y se la aplican en forma recíproca. El fracaso es una forma de postergarse hasta el paroxismo y de disfrutar del ilimitado campo de lo que pudo haber sido pero no fue, frente al cual todo ser determinado es poco, todo logro una minucia -todo amor realizado un sucedáneo del amor imaginado y potencial, del amor
lindo de las relaciones fracasadas-, dado el tamaño de un deseo que no necesitó nunca probarse para dar lugar a un sentido. Sentido de nada, pero sentido grande, inmenso, cielo encapotado para una muerte en vida que suena a demostración de soberanía y voluntad de no transar.
El fracaso es un juego comunitario, el desafío a toda propuesta activa a mostrar su ambición con la esperanza de poder neutralizarla. Es el arte de una comunidad que prefiere la pureza inteligente de la abstinencia al error implícito en el movimiento, comunidad aguerrida en sus expresiones que después elige quedarse quieta pretextando una lucidez extrema.
El fracaso es un modo de ofrecerse en el altar de la historia, de decirles a nuestros mayores que tenían razón, que se queden tranquilos, que si ellos no lo lograron tampoco nosotros lo lograremos, que su límite era inexpugnable y que prolongaremos con nuestra incapacidad la que ellos cultivaron y padecieron. Porque la incapacidad se cultiva, se talla, esmeradamente, con paciencia, trocito a trocito, para no resaltar ni mostrarnos demasiado poderosos, felices, solventes. Para evitar ese atrevimiento de buscar y acceder al logro: ¿cómo, destacándose en un universo de estropeados, quién te creés que sos, vos, justo vos, para avanzar como si fuera posible hacerlo, para creerte valioso y capaz, para querer vivir más de lo que otros pueden o quieren vivir? La alineación con la imposibilidad no es el
cumplimiento de un compromiso moral; es, simplemente, la ampliación del fenómeno de la pobreza, el ejercicio de la desertificación social presentado engañosamente como aporte.
El enemigo somos nosotros, estas formas de vida, estas costumbres que no queremos mirar a la cara. Es de la transformación de estos sentidos básicos de los que nuestra vida nacional está aún demasiado llena; de donde puede tomar fuerza un país menos volcado a la pobreza, la esterilidad y la frustración.
Nuestra moral de rechazo al éxito, por considerarlo superficial, frívolo, egoísta, inválido, es el fondo sobre el cual sacrificamos mil posibilidades.
Si queremos cambiar la historia, desarrollar el país, aprovechar la coyuntura actual, promover la maduración sin la cual todo crecimiento es sólo un impulso de existencia limitada, tenemos que trabajar en este trasfondo moral equívoco, desactivar el mecanismo que, sin que nos demos cuenta, nos convoca a la idolatría del desengaño.
¿Es posible? Claro que lo es, sobre todo si en vez de apuntar a la solución final, a la eliminación de todo lo problemático, entendemos y aceptamos que todo logro es parcial, y que dentro de ese universo de parcialidades hay, sin embargo, mucho por ganar.
El autor es filósofo y escritor.
Candidato a presidente envenenado
15.12.04
El candidato opositor a la presidencia de Ucrania, Viktor Yushchenko, fue envenenado con dioxina administrada probablemente de forma deliberada por una “tercera persona”, afirmaron el sábado en Viena los médicos que lo atienden.
Las dioxinas son sustancias que pueden tener efectos múltiples a largo plazo sobre la salud humana, según los expertos. El cloracné, una enfermedad de la piel, es el síntoma más frecuente de la TCDD (tetraclorodibenzo-p-dioxina), la molécula más tóxica de todas, y la toxicidad del resto de dioxinas se mide comparativamente con la de la TCDD.
Pero las dioxinas también pueden provocar varias enfermedades crónicas, incluyendo cardiovasculares y degeneración hepática. La dioxina se acumula en los tejidos grasos de los animales y todos los estudios realizados con animales han revelado que la dioxina es cancerígena. Es una sustancia muy poderosa y de efecto residual a largo plazo.
Para que el organismo elimine la mitad de la dioxina ingerida se necesitan al menos siete años. Los investigadores todavía están tratando de determinar si la dioxina está asociada en el hombre a problemas reproductivos y deficiencias del sistema inmunológico.
La dioxina pertenece a una familia de sustancias químicas de propiedades y toxicidad similares. Existen 75 tipos de dioxinas o dibenzodioxinas policloradas, 135 furanos o dibenzofuranos policlorados y 209 bifenilos policlorados.
Las dioxinas se encuentran en todas las áreas donde haya actividad industrial, tanto en el suelo, el agua y el aire como en los alimentos. En general, el riesgo de contaminación por inhalación y contacto dérmico es sumamente bajo.
La dioxina es un compuesto orgánico incoloro e inodoro. Es un subproducto espontáneo de fenómenos y desastres naturales como la actividad volcánica y los incendios forestales, así como de la actividad del hombre (industria, incineración, blanqueado de pulpa de papel y emanaciones de gases de escape).
“No hay duda de que su trastorno fue causado por un envenenamiento con dioxina por ingestión oral”, declaró el doctor Michael Zimpfer, médico jefe de la clínica Rudolfinerhaus de Viena, en la que ingresó Yushchenko el viernes por la noche.
Los médicos basaron su “diagnóstico final” en “observaciones clínicas, cambios cutáneos, análisis de sangre y hallazgos histológicos”, añadió.
Este diagnóstico se realizó gracias a los exámenes completos efectuados durante la noche del viernes y a los análisis practicados la semana pasada en al menos dos laboratorios de Europa occidental.
Yushchenko es favorito para ganar la presidencia ucraniana ante su rival, el primer ministro Viktor Yanukovich en una nueva segunda vuelta que se realizará el 26 de diciembre, después que la Corte Suprema anuló los comicios del 21 de septiembre por denuncias de fraude que suscitaron una masiva movilización ciudadana.
El estado general de Yushchenko “ha mejorado mucho”, añadieron los médicos. “El paciente está en condiciones de trabajar y su enfermedad no es contagiosa”, dijo el doctor Nikolai Korpan.
Durante la noche, el equipo médico examinó de nuevo el funcionamiento de todos los órganos para diagnosticar el misterioso mal que padece Yutchenko desde septiembre.
Los médicos comprobaron el tamaño y el funcionamiento de todos los órganos del enfermo, reexaminaron su sangre y buscaron las posibles causas de un envenenamiento.
En cuanto al acné clórico que ha deformado su rostro, los médicos afirmaron que esa afección cutánea caracterizada por quistes amarillos y granos no inflamatorios “tardará en sanar teniendo en cuenta la importancia de los síntomas”.Este acné suele ser causado por el contacto de un tóxico con la piel, pero también puede originarlo su ingestión o inhalación.
Yushchenko, de 50 años, favorito en las encuestas, enfermó repentinamente en septiembre y permaneció hospitalizado más de una semana en Viena con dolores abdominales y lesiones en el rostro y el torso.
Al regresar a Kiev, dijo haber sido víctima de un intento de asesinato, una acusación que reiteró el viernes, pero que no se había demostrado médicamente hasta ahora.
Tapas de Diarios del mundo
Para que veas que pasa en el mundo
Entra a esta dire y mira las tapas de Diarios de todo el mundo
http://www.newseum.org/todaysfrontpages/default.asp?page=1
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ICUII (I see you too)
10.12.04
ICUII
Desde los Jetson y los relojes televisión de Dick Tracy que las videoconferencias son un sueño difícil de cumplir. Ya sea por estar acostumbrados a hablar a ciegas o la falta de desarrollo, la tecnología para hacer el sueño realidad sigue sin proliferar, pero estamos cerca.
Hace tiempo que con una webcam se puede obtener una experiencia similar, y ICU (I See You/Te Veo) fue uno de los programas pioneros en ofrecerla. ICUII (I See You Too/Te Veo También) es una nueva versión de este programa, que si bien corrige muchas de las fallas de su antecesor dista de ser perfecta.
El programa está pensado para usuarios sin demasiada experiencia en Internet, así que configurarlo es muy sencillo. Ni bien se lo corre por primera vez se muestran varias pantallas con preguntas que deciden la configuración. ICUII asume que hay una webcam instalada y funcionando, y deja elegir entre varias si es que uno tiene más de una. De no tener ninguna instalada todavía se lo puede usar como programa de chat normal para ver a otros. Eso sí, no ofrece ninguna clase de ayuda a la hora de instalar webcams, y si nos topamos con un firewall podemos tener problemas al configurarlo.
La interfaz del programa es sencillamente horrible. Si bien mejoró notablemente con respecto a su antecesor, pareciendo ahora un típico cliente de chat al estilo IRC, su tono azul oscuro sumado a sus horrendos íconos mal recortados le da una mala imagen. Por suerte no es la imagen de la interfaz lo que se busca, sino la de webcams ajenas, y éstas se ven bien si uno tiene una buena conexión.
El protocolo que utiliza ICUII para trasmitir video es bastante estable, y aunque es imposible evitar el “lag” mantener conversaciones con video y sonido normalmente es posible en la mayoría de los casos.
Cuando el “lag” hace su temida aparición, y si se está hablando con gente de otros países, es común que ataque sin previo aviso, siempre se puede recurrir al teclado como medio de expresión usando la cámara tan solo para tener una idea de lo que pasa del otro lado. No es la solución perfecta, pero al menos no se corta la comunicación completamente.
Conectarse con otra persona es sumamente sencillo, simplemente se hace doble click sobre su nombre y el
programa conecta a ambos usuarios. Se puede mantener conversaciones con varias personas a la vez, viendo sus cámaras o a ciegas. Con el suficiente ancho de banda, tener varias cámaras abiertas al mismo tiempo es un placer.
La nueva interfaz incluye una cómoda lista de amigos, para saber quien está online y poder hablarle directamente, evitando tener que organizar citas previamente o deambular por los canales en busca de amigos. De todas formas esto no llevaría mucho tiempo, ya que la cantidad de usuarios es lo suficientemente baja como para recorrerlos a todos en poco tiempo.
Y ése es el problema principal de ICUII, su comunidad es demasiado reducida y no puede competir con un cliente de chat normal, que parece ser su intención. La cantidad de "cuartos" o "canales" en la zona apta para todo público es irrisoria, mientras que la sección para adultos ofrece algunas opciones más, aunque el porcentaje apuntado a la comunidad gay es el más elevado.
Toda esta sección puede ser dejada fuera del alcance de los niños mediante el uso de una clave, lo que no impide que el usuario adulto termine viendo cosas que no quiere gracias a la preview que puede verse de cada otro usuario. Gracias a esta nueva versión por la lista de "Ignorados".
Para ser un programa pago, ICUII no ofrece una comunidad lo suficientemente interesante, excepto para la comunidad gay, ni opciones que otros clientes de chat no estén perfeccionando día a día. Es verdad que el 90% de sus usuarios tienen cámara, pero al ser pocos puede encontrarse la misma cantidad buscando con un poquito de dedicación en clientes de chat gratuitos.
Fuente: Ciudad Internet Tecnología
Desde los Jetson y los relojes televisión de Dick Tracy que las videoconferencias son un sueño difícil de cumplir. Ya sea por estar acostumbrados a hablar a ciegas o la falta de desarrollo, la tecnología para hacer el sueño realidad sigue sin proliferar, pero estamos cerca.
Hace tiempo que con una webcam se puede obtener una experiencia similar, y ICU (I See You/Te Veo) fue uno de los programas pioneros en ofrecerla. ICUII (I See You Too/Te Veo También) es una nueva versión de este programa, que si bien corrige muchas de las fallas de su antecesor dista de ser perfecta.
El programa está pensado para usuarios sin demasiada experiencia en Internet, así que configurarlo es muy sencillo. Ni bien se lo corre por primera vez se muestran varias pantallas con preguntas que deciden la configuración. ICUII asume que hay una webcam instalada y funcionando, y deja elegir entre varias si es que uno tiene más de una. De no tener ninguna instalada todavía se lo puede usar como programa de chat normal para ver a otros. Eso sí, no ofrece ninguna clase de ayuda a la hora de instalar webcams, y si nos topamos con un firewall podemos tener problemas al configurarlo.
La interfaz del programa es sencillamente horrible. Si bien mejoró notablemente con respecto a su antecesor, pareciendo ahora un típico cliente de chat al estilo IRC, su tono azul oscuro sumado a sus horrendos íconos mal recortados le da una mala imagen. Por suerte no es la imagen de la interfaz lo que se busca, sino la de webcams ajenas, y éstas se ven bien si uno tiene una buena conexión.
El protocolo que utiliza ICUII para trasmitir video es bastante estable, y aunque es imposible evitar el “lag” mantener conversaciones con video y sonido normalmente es posible en la mayoría de los casos.
Cuando el “lag” hace su temida aparición, y si se está hablando con gente de otros países, es común que ataque sin previo aviso, siempre se puede recurrir al teclado como medio de expresión usando la cámara tan solo para tener una idea de lo que pasa del otro lado. No es la solución perfecta, pero al menos no se corta la comunicación completamente.
Conectarse con otra persona es sumamente sencillo, simplemente se hace doble click sobre su nombre y el
programa conecta a ambos usuarios. Se puede mantener conversaciones con varias personas a la vez, viendo sus cámaras o a ciegas. Con el suficiente ancho de banda, tener varias cámaras abiertas al mismo tiempo es un placer.
La nueva interfaz incluye una cómoda lista de amigos, para saber quien está online y poder hablarle directamente, evitando tener que organizar citas previamente o deambular por los canales en busca de amigos. De todas formas esto no llevaría mucho tiempo, ya que la cantidad de usuarios es lo suficientemente baja como para recorrerlos a todos en poco tiempo.
Y ése es el problema principal de ICUII, su comunidad es demasiado reducida y no puede competir con un cliente de chat normal, que parece ser su intención. La cantidad de "cuartos" o "canales" en la zona apta para todo público es irrisoria, mientras que la sección para adultos ofrece algunas opciones más, aunque el porcentaje apuntado a la comunidad gay es el más elevado.
Toda esta sección puede ser dejada fuera del alcance de los niños mediante el uso de una clave, lo que no impide que el usuario adulto termine viendo cosas que no quiere gracias a la preview que puede verse de cada otro usuario. Gracias a esta nueva versión por la lista de "Ignorados".
Para ser un programa pago, ICUII no ofrece una comunidad lo suficientemente interesante, excepto para la comunidad gay, ni opciones que otros clientes de chat no estén perfeccionando día a día. Es verdad que el 90% de sus usuarios tienen cámara, pero al ser pocos puede encontrarse la misma cantidad buscando con un poquito de dedicación en clientes de chat gratuitos.
Fuente: Ciudad Internet Tecnología
GOOGLE ESCOLAR
24.11.04
Noticias de Google
http://www.googlemania.com/noticias.php?1004
18-11-2004: Google Scholar: Google para estudiantes y científicos
Google Scholar http://scholar.google.com/
Se trata de un buscador específico de documentación técnica, dirigido a la comunidad científica y a los investigadores académicos. Esta documentaciónincluye libros, tesis, resúmenes de artículos, trabajos de investigación,'papers' e informes técnicos.
Este nuevo servicio es el fruto de la colaboración de Google con una seriede editoriales especializadas en publicaciones académicas y científicas,asociaciones profesionales y universidades.
Además, también muestra resultados obtenidos de la propia WWW.
Los resultados están ordenados en función de la importancia de lapublicación en la que se encuentra el artículo, el autor del mismo, o lafrecuencia en la que es citado el escrito. Así mismo, también aparecen dentro de los resultados citas a otros artículos que no se encuentranonline, y de los que se incluye un enlace para buscar más información sobre ellos dentro de Google. Se puede buscar por el nombre de un autor (por ejemplo, Stallman), y pareceque también hay bastante documentación en español (por ejemplo, si buscamos 'gerontológico').
Fuente: Dirson
http://www.googlemania.com/noticias.php?1004
18-11-2004: Google Scholar: Google para estudiantes y científicos
Google Scholar http://scholar.google.com/
Se trata de un buscador específico de documentación técnica, dirigido a la comunidad científica y a los investigadores académicos. Esta documentaciónincluye libros, tesis, resúmenes de artículos, trabajos de investigación,'papers' e informes técnicos.
Este nuevo servicio es el fruto de la colaboración de Google con una seriede editoriales especializadas en publicaciones académicas y científicas,asociaciones profesionales y universidades.
Además, también muestra resultados obtenidos de la propia WWW.
Los resultados están ordenados en función de la importancia de lapublicación en la que se encuentra el artículo, el autor del mismo, o lafrecuencia en la que es citado el escrito. Así mismo, también aparecen dentro de los resultados citas a otros artículos que no se encuentranonline, y de los que se incluye un enlace para buscar más información sobre ellos dentro de Google. Se puede buscar por el nombre de un autor (por ejemplo, Stallman), y pareceque también hay bastante documentación en español (por ejemplo, si buscamos 'gerontológico').
Fuente: Dirson
Más dominios en Internet
2.11.04
Uno de los dominios propuestos es para la industria turística.(.travel).
Se espera que para 2005 la red de redes tenga dos nuevos nombres de dominios.
Los dominios .post y .travel fueron aprobados preliminarmente por la organización que se encarga de asignar espacio de direcciones numéricas de protocolo de Internet (Icann).
Un total de 11 nombres de dominios está siendo considerados para su aprobación por la Icann.
Otros de los nombres propuestos incluyen dominios para el idioma y la cultura catalana, para teléfonos celulares y para la pornografía.
Novedades
El dominio .post tiene el respaldo de la Unión Postal Universal.
La organización, con sede en Suiza, quiere dedicarlo a todo tipo de servicio postal y para ayudar a coordinar el comercio electrónico y las oficinas de correo nacionales.
Dominios propuestos
.asia - para compañías de Asia
.cat - para el idioma y la cultura catalana
.jobs - para agencias de empleo/recursos humanos
.mail - para iniciativas en contra del correo basura
.movi - para teléfonos celulares
.post - para servicio postales
.tel - servicios telefónicos por internet
.travel - para hoteles, aerolíneas y agencias de viaje
.xxx - para pornógrafos
Por su parte, el dominio .travel sería utilizado por hoteles, agencias de viajes, aerolíneas y oficinas de turismo. Tiene el apoyo de un grupo llamado "The Travel Partnership".
Icann señaló que la aprobación preliminar de los dos dominios se decidió en base a la detallada información comercial y técnica suministrada por las organizaciones que los respaldan.
A pesar de su visto bueno inicial, Icann aclaró que no es una garantía de que los servicios vayan a entrar en funcionamiento.
Una de las propuestas que no luce con muchas posibilidades de aprobarse es el dominio .xxx para páginas pornográficas. Ideas similares han sido rechazadas en otras ocasiones.
Icann se ha mostrado reticente a aprobarlas debido a la dificultad de lograr que los pornógrafos se hagan miembros de los dominios y los usen.
En total, hay más de 200 nombres de dominios y la mayoría pertenecen a naciones.
Sin embargo los dominios que terminan en el sufijo .com son los más numerosos.
Fuente: BBC Mundo - Ciencia
Se espera que para 2005 la red de redes tenga dos nuevos nombres de dominios.
Los dominios .post y .travel fueron aprobados preliminarmente por la organización que se encarga de asignar espacio de direcciones numéricas de protocolo de Internet (Icann).
Un total de 11 nombres de dominios está siendo considerados para su aprobación por la Icann.
Otros de los nombres propuestos incluyen dominios para el idioma y la cultura catalana, para teléfonos celulares y para la pornografía.
Novedades
El dominio .post tiene el respaldo de la Unión Postal Universal.
La organización, con sede en Suiza, quiere dedicarlo a todo tipo de servicio postal y para ayudar a coordinar el comercio electrónico y las oficinas de correo nacionales.
Dominios propuestos
.asia - para compañías de Asia
.cat - para el idioma y la cultura catalana
.jobs - para agencias de empleo/recursos humanos
.mail - para iniciativas en contra del correo basura
.movi - para teléfonos celulares
.post - para servicio postales
.tel - servicios telefónicos por internet
.travel - para hoteles, aerolíneas y agencias de viaje
.xxx - para pornógrafos
Por su parte, el dominio .travel sería utilizado por hoteles, agencias de viajes, aerolíneas y oficinas de turismo. Tiene el apoyo de un grupo llamado "The Travel Partnership".
Icann señaló que la aprobación preliminar de los dos dominios se decidió en base a la detallada información comercial y técnica suministrada por las organizaciones que los respaldan.
A pesar de su visto bueno inicial, Icann aclaró que no es una garantía de que los servicios vayan a entrar en funcionamiento.
Una de las propuestas que no luce con muchas posibilidades de aprobarse es el dominio .xxx para páginas pornográficas. Ideas similares han sido rechazadas en otras ocasiones.
Icann se ha mostrado reticente a aprobarlas debido a la dificultad de lograr que los pornógrafos se hagan miembros de los dominios y los usen.
En total, hay más de 200 nombres de dominios y la mayoría pertenecen a naciones.
Sin embargo los dominios que terminan en el sufijo .com son los más numerosos.
Fuente: BBC Mundo - Ciencia
12 de Octubre: Nada que festejar
13.10.04
CINCO SIGLOS DE PROHIBICIÓN DEL ARCO IRIS EN EL CIELO AMERICANO
Por Eduardo Galeano
El Descubrimiento: el 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo.
Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe.
En su diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor.
Colón creyó que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de China y Japón eran indios de la India; pero en eso no se equivocó.
Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado.
Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente.
Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser.
Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos.
Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.
Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible.
América, ciega de racismo, no las ve.
El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió en su diario que él quería llevarse algunos indios a España para que aprendan a hablar (que deprendan fablar).
Cinco siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una corte de justicia de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado retardado mental (mentally retarded) porque no hablaba correctamente la lengua castellana. Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal en los campos de California, iba a ser encerrado de por vida en un asilo público.
Pastrana no se entendía con la intérprete española y el psicólogo diagnosticó un claro déficit intelectual.
Finalmente, los antropólogos aclararon la situación:
Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la lengua mixteca, que hablan los indios herederos de una alta cultura que tiene más de dos mil años de antigüedad.
*****
El Paraguay habla guaraní.
Un caso único en la historia universal: la lengua de los indios, lengua de los vencidos, es el idioma nacional unánime.
Y sin embargo, la mayoría de los paraguayos opina, según las encuestas, que quienes no entienden español son como animales.
De cada dos peruanos, uno es indio, y la Constitución de Perú dice que el quechua es un idioma tan oficial como el español.
La Constitución lo dice, pero la realidad no lo oye.
El Perú trata a los indios como África del Sur trata a los negros.
El español es el único idioma que se enseña en las escuelas y el único que entienden los jueces y los policías y los funcionarios.
(El español no es el único idioma de la televisión, porque la televisión también habla inglés.)
Hace cinco años, los funcionarios del Registro Civil de las Personas, en la ciudad de Buenos Aires, se negaron a inscribir el nacimiento de un niño.
Los padres, indígenas de la provincia de Jujuy, querían que su hijo se llamara Qori Wamancha, un nombre de su lengua.
El Registro argentino no lo aceptó por ser nombre extranjero.
Los indios de las Américas viven exiliados en su propia tierra.
El lenguaje no es una señal de identidad, sino una marca de maldición.
No los distingue: los delata.
Cuando un indio renuncia a su lengua, empieza a civilizarse.
¿Empieza a civilizarse o empieza a suicidarse?
*****
Cuando yo era niño, en las escuelas del Uruguay nos enseñaban que el país se había salvado del problema indígena gracias a los generales que en el siglo pasado exterminaron a los últimos charrúas.
El problema indígena: los primeros americanos, los verdaderos descubridores de América, son un problema.
Y para que el problema deje de ser un problema, es preciso que los indios dejen de ser indios.
Borrarlos del mapa o borrarles el alma, aniquilarlos o asimilarlos: el genocidio o el otrocidio.
En diciembre de 1976, el ministro del Interior del Brasil anunció, triunfal, que el problema indígena quedará completamente resuelto al final del siglo veinte: todos los indios estarán, para entonces, debidamente integrados a la sociedad brasileña, y ya no serán indios.
El ministro explicó que el organismo oficialmente destinado a su protección (FUNAI, Fundaçao Nacional do Indio) se encargará de civilizarlos, o sea: se encargará de desaparecerlos.
Las balas, la dinamita, las ofrendas de comida envenenada, la contaminación de los ríos, la devastación de los bosques y la difusión de virus y bacterias desconocidos por los indios, han acompañado la invasión de la Amazonia por las empresas ansiosas de minerales y madera y todo lo demás.
Pero la larga y feroz embestida no ha bastado.
La domesticación de los indios sobrevivientes, que los rescata de la barbarie, es también un arma imprescindible para despejar de obstáculos el camino de la conquista.
*****
Matar al indio y salvar al hombre, aconsejaba el piadoso coronel norteamericano Henry Pratt.
Y muchos años después, el novelista peruano Mario Vargas Llosa explica que no hay más remedio que modernizar a los indios, aunque haya que sacrificar sus culturas, para salvarlos del hambre y la miseria.
La salvación condena a los indios a trabajar de sol a sol en minas y plantaciones, a cambio de jornales que no alcanzan para comprar una lata de comida para perros.
Salvar a los indios también consiste en romper sus refugios comunitarios y arrojarlos a las canteras de mano de obra barata en la violenta intemperie de las ciudades, donde cambian de lengua y de nombre y de vestido y terminan siendo mendigos y borrachos y putas de burdel.
O salvar a los indios consiste en ponerles uniforme y mandarlos, fusil al hombro, a matar a otros indios o a morir defendiendo al sistema que los niega.
Al fin y al cabo, los indios son buena carne de cañón: de los 25 mil indios norteamericanos enviados a la segunda guerra mundial, murieron 10 mil.
El 16 de diciembre de 1492, Colón lo había anunciado en su diario: los indios sirven para les mandar y les hacer trabajar, sembrar y hacer todo lo que fuere menester y que hagan villas y se enseñen a andar vestidos y a nuestras costumbres.
Secuestro de los brazos, robo del alma: para nombrar esta operación, en toda América se usa, desde los tiempos coloniales, el verbo reducir.
El indio salvado es el indio reducido.
Se reduce hasta desaparecer: vaciado de sí, es un no-indio, y es nadie.
*****
Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja a los indios de sus símbolos de identidad.
Se les prohíbe cantar y danzar y soñar a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y soñados en el lejano día de la Creación.
Desde los frailes y funcionarios del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de Cristo: para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos idólatras.
Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo.
El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América:
-Vinieron.
Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra.
Y nos dijeron:
-Cierren los ojos y recen.
Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.
*****
Los doctores del Estado moderno, en cambio, prefieren la coartada de la ilustración: para salvarlos de las tinieblas, hay que civilizar a los bárbaros ignorantes.
Antes y ahora, el racismo convierte al despojo colonial en un acto de justicia.
El colonizado es un sub-hombre, capaz de superstición pero incapaz de religión, capaz de folclore pero incapaz de cultura: el sub-hombre merece trato subhumano, y su escaso valor corresponde al bajo precio de los frutos de su trabajo.
El racismo legitima la rapiña colonial y neocolonial, todo a lo largo de los siglos y de los diversos niveles de sus humillaciones sucesivas.
América Latina trata a sus indios como las grandes potencias tratan a América Latina.
*****
Gabriel René-Moreno fue el más prestigioso historiador boliviano del siglo pasado.
Una de las universidades de Bolivia lleva su nombre en nuestros días.
Este prócer de la cultura nacional creía que los indios son asnos, que generan mulos cuando se cruzan con la raza blanca.
Él había pesado el cerebro indígena y el cerebro mestizo, que según su balanza pesaban entre cinco, siete y diez onzas menos que el cerebro de raza blanca, y por tanto los consideraba celularmente incapaces de concebir la libertad republicana.
El peruano Ricardo Palma, contemporáneo y colega de Gabriel René-Moreno, escribió que los indios son una raza abyecta y degenerada.
Y el argentino Domingo Faustino Sarmiento elogiaba así la larga lucha de los indios araucanos por su libertad: Son más indómitos, lo que quiere decir: animales más reacios, menos aptos para la Civilización y la asimilación europea.
El más feroz racismo de la historia latinoamericana se encuentra en las palabras de los intelectuales más célebres y celebrados de fines del siglo diecinueve y en los actos de los políticos liberales que fundaron el Estado moderno.
A veces, ellos eran indios de origen, como Porfirio Díaz, autor de la modernización capitalista de México, que prohibió a los indios caminar por las calles principales y sentarse en las plazas públicas si no cambiaban los calzones de algodón por el pantalón europeo y los huaraches por zapatos.
Eran los tiempos de la articulación al mercado mundial regido por el Imperio Británico, y el desprecio científico por los indios otorgaba impunidad al robo de sus tierras y de sus brazos.
El mercado exigía café, pongamos el caso, y el café exigía más tierras y más brazos.
Entonces, pongamos por caso, el presidente liberal de Guatemala, Justo Rufino Barrios, hombre de progreso, restablecía el trabajo forzado de la época colonial y regalaba a sus amigos tierras de indios y peones indios en cantidad.
*****
El racismo se expresa con más ciega ferocidad en países como Guatemala, donde los indios siguen siendo porfiada mayoría a pesar de las frecuentes oleadas exterminadoras.
En nuestros días, no hay mano de obra peor pagada: los indios mayas reciben 65 centavos de dólar por cortar un quintal de café o de algodón o una tonelada de caña.
Los indios no pueden ni plantar maíz sin permiso militar y no pueden moverse sin permiso de trabajo.
El ejército organiza el reclutamiento masivo de brazos para las siembras y cosechas de exportación.
En las plantaciones, se usan pesticidas cincuenta veces más tóxicos que el máximo tolerable; la leche de las madres es la más contaminada del mundo occidental.
Rigoberta Menchú: su hermano menor, Felipe, y su mejor amiga, María, murieron en la infancia, por causa de los pesticidas rociados desde las avionetas.
Felipe murió trabajando en el café. María, en el algodón.
A machete y bala, el ejército acabó después con todo el resto de la familia de Rigoberta y con todos los demás miembros de su comunidad.
Ella sobrevivió para contarlo.
Con alegre impunidad, se reconoce oficialmente que han sido borradas del mapa 440 aldeas indígenas entre 1981 y 1983, a lo largo de una campaña de aniquilación más extensa, que asesinó o desapareció a muchos miles de hombres y de mujeres.
La limpieza de la sierra, plan de tierra arrasada, cobró también las vidas de una incontable cantidad de niños.
Los militares guatemaltecos tienen la certeza de que el vicio de la rebelión se transmite por los genes.
Una raza inferior, condenada al vicio y a la holgazanería, incapaz de orden y progreso, ¿merece mejor suerte?
La violencia institucional, el terrorismo de Estado, se ocupa de despejar las dudas.
Los conquistadores ya no usan caparazones de hierro, sino que visten uniformes de la guerra de Vietnam.
Y no tienen piel blanca: son mestizos avergonzados de su sangre o indios enrolados a la fuerza y obligados a cometer crímenes que los suicidan.
Guatemala desprecia a los indios, Guatemala se auto desprecia.
Esta raza inferior había descubierto la cifra cero, mil años antes de que los matemáticos europeos supieran que existía.
Y habían conocido la edad del universo, con asombrosa precisión, mil años antes que los astrónomos de nuestro tiempo.
Los mayas siguen siendo viajeros del tiempo: ¿Qué es un hombre en el camino?
Tiempo.
Ellos ignoraban que el tiempo es dinero, como nos reveló Henry Ford.
El tiempo, fundador del espacio, les parece sagrado, como sagrados son su hija, la tierra, y su hijo, el ser humano: como la tierra, como la gente, el tiempo no se puede comprar ni vender.
La Civilización sigue haciendo lo posible por sacarlos del error.
*****
¿Civilización?
La historia cambia según la voz que la cuenta.
En América, en Europa o en cualquier otra parte.
Lo que para los romanos fue la invasión de los bárbaros, para los alemanes fue la emigración al sur.
No es la voz de los indios la que ha contado, hasta ahora, la historia de América.
En las vísperas de la conquista española, un profeta maya, que fue boca de los dioses, había anunciado:
Al terminar la codicia, se desatará la cara, se desatarán las manos, se desatarán los pies del mundo.
Y cuando se desate la boca, ¿qué dirá?
¿Qué dirá la otra voz, la jamás escuchada?
Desde el punto de vista de los vencedores, que hasta ahora ha sido el punto de vista único, las costumbres de los indios han confirmado siempre su posesión demoníaca o su inferioridad biológica.
Así fue desde los primeros tiempos de la vida colonial:
¿Se suicidan los indios de las islas del mar Caribe, por negarse al trabajo esclavo? Porque son holgazanes.
¿Andan desnudos, como si todo el cuerpo fuera cara?
Porque los salvajes no tienen vergüenza.
¿Ignoran el derecho de propiedad, y comparten todo, y carecen de afán de riqueza?
Porque son más parientes del mono que del hombre.
¿Se bañan con sospechosa frecuencia?
Porque se parecen a los herejes de la secta de Mahoma, que bien arden en los fuegos de la Inquisición.
¿Jamás golpean a los niños, y los dejan andar libres?
Porque son incapaces de castigo ni doctrina.
¿Creen en los sueños, y obedecen a sus voces?
Por influencia de Satán o por pura estupidez.
¿Comen cuando tienen hambre, y no cuando es hora de comer?
Porque son incapaces de dominar sus instintos.
¿Aman cuando sienten deseo?
Porque el demonio los induce a repetir el pecado original.
¿Es libre la homosexualidad?
¿La virginidad no tiene importancia alguna?
Porque viven en la antesala del infierno.
*****
En 1523, el cacique Nicaragua preguntó a los conquistadores:
-Y al rey de ustedes, ¿quién lo eligió?
El cacique había sido elegido por los ancianos de las comunidades.
¿Había sido el rey de Castilla elegido por los ancianos de sus comunidades?
La América precolombina era vasta y diversa, y contenía modos de democracia que Europa no supo ver, y que el mundo ignora todavía.
Reducir la realidad indígena americana al despotismo de los emperadores incas, o a las prácticas sanguinarias de la dinastía azteca, equivale a reducir la realidad de la Europa renacentista a la tiranía de sus monarcas o a las siniestras ceremonias de la Inquisición.
En la tradición guaraní, por ejemplo, los caciques se eligen en asambleas de hombres y mujeres -y las asambleas los destituyen si no cumplen el mandato colectivo.
En la tradición iroquesa, hombres y mujeres gobiernan en pie de igualdad.
Los jefes son hombres; pero son las mujeres quienes los ponen y deponen y ellas tienen poder de decisión, desde el Consejo de Matronas, sobre muchos asuntos fundamentales de la confederación entera.
Allá por el año 1600, cuando los hombres iroqueses se lanzaron a guerrear por su cuenta, las mujeres hicieron huelga de amores.
Y al poco tiempo los hombres, obligados a dormir solos, se sometieron al gobierno compartido.
*****
Las técnicas arcaicas, en manos de las comunidades, habían hecho fértiles los desiertos en la cordillera de los Andes.
Las tecnologías modernas, en manos del latifundio privado de exportación, están convirtiendo en desiertos las tierras fértiles en los Andes y en todas partes.
Resultaría absurdo retroceder cinco siglos en las técnicas de producción;
pero no menos absurdo es ignorar las catástrofes de un sistema que exprime al hombre y arrasa los bosques y viola la tierra y envenena los ríos para arrancar la mayor ganancia en el plazo menor.
¿No es absurdo sacrificar a la naturaleza y a la gente en los altares del mercado internacional?
En ese absurdo vivimos; y lo aceptamos como si fuera nuestro único destino posible.
Las llamadas culturas primitivas resultan todavía peligrosas porque no han perdido el sentido común.
Sentido común es también, por extensión natural, sentido comunitarios.
Si pertenece a todos el aire, ¿por qué ha de tener dueño la tierra?
Si desde la tierra venimos, y hacia la tierra vamos, ¿acaso no nos mata cualquier crimen que contra la tierra se comete?
La tierra es cuna y sepultura, madre y compañera.
Se le ofrece el primer trago y el primer bocado; se le da descanso, se la protege de la erosión.
El sistema desprecia lo que ignora, porque ignora lo que teme conocer.
El racismo es también una máscara del miedo.
¿Qué sabemos de las culturas indígenas?
Lo que nos han contado las películas del Far West.
Y de las culturas africanas, ¿qué sabemos?
Lo que nos ha contado el profesor Tarzán, que nunca estuvo.
Dice un poeta del interior de Bahía: Primero me robaron del África.
Después robaron el África de mi.
La memoria de América ha sido mutilada por el racismo.
Seguimos actuando como si fuéramos hijos de Europa, y de nadie más.
*****
A fines del siglo pasado, un médico inglés, John Down, identificó el síndrome que hoy lleva su nombre.
Él creyó que la alteración de los cromosomas implicaba un regreso a las razas inferiores, que generaba mongolian idiots, negroid idiots y aztec idiots.
Simultáneamente, un médico italiano, Cesare Lombrosos, atribuyó al criminal nato los rasgos físicos de los negros y de los indios.
Por entonces, cobró base científica la sospecha de que los indios y los negros son proclives, por naturaleza, al crimen y a la debilidad mental.
Los indios y los negros, tradicionales instrumentos de trabajo, vienen siendo también desde entonces, objetos de ciencia.
En la misma época de Lombroso y Down, un médico brasileño, Raimundo Nina Rodrigues, se puso a estudiar el problema negro.
Nina Rodrigues, que era mulato, llegó a la conclusión de que la mezcla de sangres perpetúa los caracteres de las razas inferiores, y que por tanto la raza negra en el Brasil ha de constituir siempre uno de los factores de nuestra inferioridad como pueblo.
Este médico psiquiatra fue el primer investigador de la cultura brasileña de origen africano.
La estudió como caso clínico: las religiones negras, como patología; los trances, como manifestaciones de histeria.
Poco después, un médico argentino, el socialista José Ingenieros, escribió que los negros, oprobiosa escoria de la raza humana, están más próximos de los monos antropoides que de los blancos civilizados.
Y para demostrar su irremediable inferioridad, Ingenieros comprobaba:
Los negros no tienen ideas religiosas.
En realidad, las ideas religiosas habían atravesado la mar, junto a los esclavos, en los navíos negreros.
Una prueba de obstinación de la dignidad humana: a las costas americanas solamente llegaron los dioses del amor y de la guerra.
En cambio, los dioses de la fecundidad, que hubieran multiplicado las cosechas y los esclavos del amo, se cayeron al agua.
Los dioses peleones y enamorados que completaron la travesía, tuvieron que disfrazarse de santos blancos, para sobrevivir y ayudar a sobrevivir a los millones de hombres y mujeres violentamente arrancados del África y vendidos como cosas.
Ogum, dios del hierro, se hizo pasar por san Jorge o san Antonio o san Miguel, Shangó, con todos sus truenos y sus fuegos, se convirtió en santa Bárbara.
Obatalá fue Jesucristo y Oshún, la divinidad de las aguas dulces, fue la Virgen de la Candelaria...
Dioses prohibidos.
En las colonias españolas y portuguesas y en todas las demás: en las islas inglesas del Caribe, después de la abolición de la esclavitud se siguió prohibiendo tocar tambores o sonar vientos al modo africano, y se siguió penando con cárcel la simple tenencia de una imagen de cualquier dios africano.
Dioses prohibidos, porque peligrosamente exaltan las pasiones humanas, y en ellas encarnan.
Friedrich Nietzsche dijo una vez:
Yo sólo podría creer en un dios que sepa danzar.
Como José Ingenieros, Nietzsche no conocía a los dioses africanos.
Si los hubiera conocido, quizá hubiera creído en ellos.
Y quizá hubiera cambiado algunas de sus ideas.
José Ingenieros, quién sabe.
*****
La piel oscura delata incorregibles defectos de fábrica.
Así, la tremenda desigualdad social, que es también racial, encuentra su coartada en las taras hereditarias.
Lo había observado Humboldt hace doscientos años, y en toda América sigue siendo así: la pirámide de las clases sociales es oscura en la base y clara en la cúspide.
En el Brasil, por ejemplo, la democracia racial consiste en que los más blancos están arriba y los más negros abajo.
James Baldwin, sobre los negros en Estados Unidos:
-Cuando dejamos Mississipi y vinimos al Norte, no encontramos la libertad.
Encontramos los peores lugares en el mercado de trabajo; y en ellos estamos todavía.
*****
Un indio del Norte argentino, Asunción Ontíveros Yulquila, evoca hoy el trauma que marcó su infancia:
-Las personas buenas y lindas eran las que se parecían a Jesús y a la Virgen.
Pero mi padre y mi madre no se parecían para nada a las imágenes de Jesús y la Virgen María que yo veía en la iglesia de Abra Pampa.
La cara propia es un error de la naturaleza.
La cultura propia, una prueba de ignorancia o una culpa que expiar.
Civilizar es corregir.
*****
El fatalismo biológico, estigma de las razas inferiores congénitamente condenadas a la indolencia y a la violencia y a la miseria, no sólo nos impide ver las causas reales de nuestra desventura histórica.
Además, el racismo nos impide conocer, o reconocer, ciertos valores fundamentales que las culturas despreciadas han podido milagrosamente perpetuar y que en ellas encarnan todavía, mal que bien, a pesar de los siglos de persecución, humillación y degradación.
Esos valores fundamentales no son objetos de museo.
Son factores de historia, imprescindibles para nuestra imprescindible invención de una América sin mandones ni mandados.
Esos valores acusan al sistema que los niega.
*****
Hace algún tiempo, el sacerdote español Ignacio Ellacuría me dijo que le resultaba absurdo eso del Descubrimiento de América.
El opresor es incapaz de descubrir, me dijo:
-Es el oprimido el que descubre al opresor.
Él creía que el opresor ni siquiera puede descubrirse a sí mismo.
La verdadera realidad del opresor sólo se puede ver desde el oprimido.
Ignacio Ellacuría fue acribillado a balazos, por creer en esa imperdonable capacidad de revelación y por compartir los riesgos de la fe en su poder de profecía.
¿Lo asesinaron los militares de El Salvador, o lo asesinó un sistema que no puede tolerar la mirada que lo delata?
Tomado de: Eduardo Galeano, Ser como ellos y otros artículos, Siglo Veintiuno Editores, México, 1992
Por Eduardo Galeano
El Descubrimiento: el 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo.
Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe.
En su diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor.
Colón creyó que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de China y Japón eran indios de la India; pero en eso no se equivocó.
Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado.
Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente.
Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser.
Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos.
Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.
Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible.
América, ciega de racismo, no las ve.
El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió en su diario que él quería llevarse algunos indios a España para que aprendan a hablar (que deprendan fablar).
Cinco siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una corte de justicia de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado retardado mental (mentally retarded) porque no hablaba correctamente la lengua castellana. Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal en los campos de California, iba a ser encerrado de por vida en un asilo público.
Pastrana no se entendía con la intérprete española y el psicólogo diagnosticó un claro déficit intelectual.
Finalmente, los antropólogos aclararon la situación:
Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la lengua mixteca, que hablan los indios herederos de una alta cultura que tiene más de dos mil años de antigüedad.
*****
El Paraguay habla guaraní.
Un caso único en la historia universal: la lengua de los indios, lengua de los vencidos, es el idioma nacional unánime.
Y sin embargo, la mayoría de los paraguayos opina, según las encuestas, que quienes no entienden español son como animales.
De cada dos peruanos, uno es indio, y la Constitución de Perú dice que el quechua es un idioma tan oficial como el español.
La Constitución lo dice, pero la realidad no lo oye.
El Perú trata a los indios como África del Sur trata a los negros.
El español es el único idioma que se enseña en las escuelas y el único que entienden los jueces y los policías y los funcionarios.
(El español no es el único idioma de la televisión, porque la televisión también habla inglés.)
Hace cinco años, los funcionarios del Registro Civil de las Personas, en la ciudad de Buenos Aires, se negaron a inscribir el nacimiento de un niño.
Los padres, indígenas de la provincia de Jujuy, querían que su hijo se llamara Qori Wamancha, un nombre de su lengua.
El Registro argentino no lo aceptó por ser nombre extranjero.
Los indios de las Américas viven exiliados en su propia tierra.
El lenguaje no es una señal de identidad, sino una marca de maldición.
No los distingue: los delata.
Cuando un indio renuncia a su lengua, empieza a civilizarse.
¿Empieza a civilizarse o empieza a suicidarse?
*****
Cuando yo era niño, en las escuelas del Uruguay nos enseñaban que el país se había salvado del problema indígena gracias a los generales que en el siglo pasado exterminaron a los últimos charrúas.
El problema indígena: los primeros americanos, los verdaderos descubridores de América, son un problema.
Y para que el problema deje de ser un problema, es preciso que los indios dejen de ser indios.
Borrarlos del mapa o borrarles el alma, aniquilarlos o asimilarlos: el genocidio o el otrocidio.
En diciembre de 1976, el ministro del Interior del Brasil anunció, triunfal, que el problema indígena quedará completamente resuelto al final del siglo veinte: todos los indios estarán, para entonces, debidamente integrados a la sociedad brasileña, y ya no serán indios.
El ministro explicó que el organismo oficialmente destinado a su protección (FUNAI, Fundaçao Nacional do Indio) se encargará de civilizarlos, o sea: se encargará de desaparecerlos.
Las balas, la dinamita, las ofrendas de comida envenenada, la contaminación de los ríos, la devastación de los bosques y la difusión de virus y bacterias desconocidos por los indios, han acompañado la invasión de la Amazonia por las empresas ansiosas de minerales y madera y todo lo demás.
Pero la larga y feroz embestida no ha bastado.
La domesticación de los indios sobrevivientes, que los rescata de la barbarie, es también un arma imprescindible para despejar de obstáculos el camino de la conquista.
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Matar al indio y salvar al hombre, aconsejaba el piadoso coronel norteamericano Henry Pratt.
Y muchos años después, el novelista peruano Mario Vargas Llosa explica que no hay más remedio que modernizar a los indios, aunque haya que sacrificar sus culturas, para salvarlos del hambre y la miseria.
La salvación condena a los indios a trabajar de sol a sol en minas y plantaciones, a cambio de jornales que no alcanzan para comprar una lata de comida para perros.
Salvar a los indios también consiste en romper sus refugios comunitarios y arrojarlos a las canteras de mano de obra barata en la violenta intemperie de las ciudades, donde cambian de lengua y de nombre y de vestido y terminan siendo mendigos y borrachos y putas de burdel.
O salvar a los indios consiste en ponerles uniforme y mandarlos, fusil al hombro, a matar a otros indios o a morir defendiendo al sistema que los niega.
Al fin y al cabo, los indios son buena carne de cañón: de los 25 mil indios norteamericanos enviados a la segunda guerra mundial, murieron 10 mil.
El 16 de diciembre de 1492, Colón lo había anunciado en su diario: los indios sirven para les mandar y les hacer trabajar, sembrar y hacer todo lo que fuere menester y que hagan villas y se enseñen a andar vestidos y a nuestras costumbres.
Secuestro de los brazos, robo del alma: para nombrar esta operación, en toda América se usa, desde los tiempos coloniales, el verbo reducir.
El indio salvado es el indio reducido.
Se reduce hasta desaparecer: vaciado de sí, es un no-indio, y es nadie.
*****
Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja a los indios de sus símbolos de identidad.
Se les prohíbe cantar y danzar y soñar a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y soñados en el lejano día de la Creación.
Desde los frailes y funcionarios del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de Cristo: para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos idólatras.
Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo.
El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América:
-Vinieron.
Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra.
Y nos dijeron:
-Cierren los ojos y recen.
Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.
*****
Los doctores del Estado moderno, en cambio, prefieren la coartada de la ilustración: para salvarlos de las tinieblas, hay que civilizar a los bárbaros ignorantes.
Antes y ahora, el racismo convierte al despojo colonial en un acto de justicia.
El colonizado es un sub-hombre, capaz de superstición pero incapaz de religión, capaz de folclore pero incapaz de cultura: el sub-hombre merece trato subhumano, y su escaso valor corresponde al bajo precio de los frutos de su trabajo.
El racismo legitima la rapiña colonial y neocolonial, todo a lo largo de los siglos y de los diversos niveles de sus humillaciones sucesivas.
América Latina trata a sus indios como las grandes potencias tratan a América Latina.
*****
Gabriel René-Moreno fue el más prestigioso historiador boliviano del siglo pasado.
Una de las universidades de Bolivia lleva su nombre en nuestros días.
Este prócer de la cultura nacional creía que los indios son asnos, que generan mulos cuando se cruzan con la raza blanca.
Él había pesado el cerebro indígena y el cerebro mestizo, que según su balanza pesaban entre cinco, siete y diez onzas menos que el cerebro de raza blanca, y por tanto los consideraba celularmente incapaces de concebir la libertad republicana.
El peruano Ricardo Palma, contemporáneo y colega de Gabriel René-Moreno, escribió que los indios son una raza abyecta y degenerada.
Y el argentino Domingo Faustino Sarmiento elogiaba así la larga lucha de los indios araucanos por su libertad: Son más indómitos, lo que quiere decir: animales más reacios, menos aptos para la Civilización y la asimilación europea.
El más feroz racismo de la historia latinoamericana se encuentra en las palabras de los intelectuales más célebres y celebrados de fines del siglo diecinueve y en los actos de los políticos liberales que fundaron el Estado moderno.
A veces, ellos eran indios de origen, como Porfirio Díaz, autor de la modernización capitalista de México, que prohibió a los indios caminar por las calles principales y sentarse en las plazas públicas si no cambiaban los calzones de algodón por el pantalón europeo y los huaraches por zapatos.
Eran los tiempos de la articulación al mercado mundial regido por el Imperio Británico, y el desprecio científico por los indios otorgaba impunidad al robo de sus tierras y de sus brazos.
El mercado exigía café, pongamos el caso, y el café exigía más tierras y más brazos.
Entonces, pongamos por caso, el presidente liberal de Guatemala, Justo Rufino Barrios, hombre de progreso, restablecía el trabajo forzado de la época colonial y regalaba a sus amigos tierras de indios y peones indios en cantidad.
*****
El racismo se expresa con más ciega ferocidad en países como Guatemala, donde los indios siguen siendo porfiada mayoría a pesar de las frecuentes oleadas exterminadoras.
En nuestros días, no hay mano de obra peor pagada: los indios mayas reciben 65 centavos de dólar por cortar un quintal de café o de algodón o una tonelada de caña.
Los indios no pueden ni plantar maíz sin permiso militar y no pueden moverse sin permiso de trabajo.
El ejército organiza el reclutamiento masivo de brazos para las siembras y cosechas de exportación.
En las plantaciones, se usan pesticidas cincuenta veces más tóxicos que el máximo tolerable; la leche de las madres es la más contaminada del mundo occidental.
Rigoberta Menchú: su hermano menor, Felipe, y su mejor amiga, María, murieron en la infancia, por causa de los pesticidas rociados desde las avionetas.
Felipe murió trabajando en el café. María, en el algodón.
A machete y bala, el ejército acabó después con todo el resto de la familia de Rigoberta y con todos los demás miembros de su comunidad.
Ella sobrevivió para contarlo.
Con alegre impunidad, se reconoce oficialmente que han sido borradas del mapa 440 aldeas indígenas entre 1981 y 1983, a lo largo de una campaña de aniquilación más extensa, que asesinó o desapareció a muchos miles de hombres y de mujeres.
La limpieza de la sierra, plan de tierra arrasada, cobró también las vidas de una incontable cantidad de niños.
Los militares guatemaltecos tienen la certeza de que el vicio de la rebelión se transmite por los genes.
Una raza inferior, condenada al vicio y a la holgazanería, incapaz de orden y progreso, ¿merece mejor suerte?
La violencia institucional, el terrorismo de Estado, se ocupa de despejar las dudas.
Los conquistadores ya no usan caparazones de hierro, sino que visten uniformes de la guerra de Vietnam.
Y no tienen piel blanca: son mestizos avergonzados de su sangre o indios enrolados a la fuerza y obligados a cometer crímenes que los suicidan.
Guatemala desprecia a los indios, Guatemala se auto desprecia.
Esta raza inferior había descubierto la cifra cero, mil años antes de que los matemáticos europeos supieran que existía.
Y habían conocido la edad del universo, con asombrosa precisión, mil años antes que los astrónomos de nuestro tiempo.
Los mayas siguen siendo viajeros del tiempo: ¿Qué es un hombre en el camino?
Tiempo.
Ellos ignoraban que el tiempo es dinero, como nos reveló Henry Ford.
El tiempo, fundador del espacio, les parece sagrado, como sagrados son su hija, la tierra, y su hijo, el ser humano: como la tierra, como la gente, el tiempo no se puede comprar ni vender.
La Civilización sigue haciendo lo posible por sacarlos del error.
*****
¿Civilización?
La historia cambia según la voz que la cuenta.
En América, en Europa o en cualquier otra parte.
Lo que para los romanos fue la invasión de los bárbaros, para los alemanes fue la emigración al sur.
No es la voz de los indios la que ha contado, hasta ahora, la historia de América.
En las vísperas de la conquista española, un profeta maya, que fue boca de los dioses, había anunciado:
Al terminar la codicia, se desatará la cara, se desatarán las manos, se desatarán los pies del mundo.
Y cuando se desate la boca, ¿qué dirá?
¿Qué dirá la otra voz, la jamás escuchada?
Desde el punto de vista de los vencedores, que hasta ahora ha sido el punto de vista único, las costumbres de los indios han confirmado siempre su posesión demoníaca o su inferioridad biológica.
Así fue desde los primeros tiempos de la vida colonial:
¿Se suicidan los indios de las islas del mar Caribe, por negarse al trabajo esclavo? Porque son holgazanes.
¿Andan desnudos, como si todo el cuerpo fuera cara?
Porque los salvajes no tienen vergüenza.
¿Ignoran el derecho de propiedad, y comparten todo, y carecen de afán de riqueza?
Porque son más parientes del mono que del hombre.
¿Se bañan con sospechosa frecuencia?
Porque se parecen a los herejes de la secta de Mahoma, que bien arden en los fuegos de la Inquisición.
¿Jamás golpean a los niños, y los dejan andar libres?
Porque son incapaces de castigo ni doctrina.
¿Creen en los sueños, y obedecen a sus voces?
Por influencia de Satán o por pura estupidez.
¿Comen cuando tienen hambre, y no cuando es hora de comer?
Porque son incapaces de dominar sus instintos.
¿Aman cuando sienten deseo?
Porque el demonio los induce a repetir el pecado original.
¿Es libre la homosexualidad?
¿La virginidad no tiene importancia alguna?
Porque viven en la antesala del infierno.
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En 1523, el cacique Nicaragua preguntó a los conquistadores:
-Y al rey de ustedes, ¿quién lo eligió?
El cacique había sido elegido por los ancianos de las comunidades.
¿Había sido el rey de Castilla elegido por los ancianos de sus comunidades?
La América precolombina era vasta y diversa, y contenía modos de democracia que Europa no supo ver, y que el mundo ignora todavía.
Reducir la realidad indígena americana al despotismo de los emperadores incas, o a las prácticas sanguinarias de la dinastía azteca, equivale a reducir la realidad de la Europa renacentista a la tiranía de sus monarcas o a las siniestras ceremonias de la Inquisición.
En la tradición guaraní, por ejemplo, los caciques se eligen en asambleas de hombres y mujeres -y las asambleas los destituyen si no cumplen el mandato colectivo.
En la tradición iroquesa, hombres y mujeres gobiernan en pie de igualdad.
Los jefes son hombres; pero son las mujeres quienes los ponen y deponen y ellas tienen poder de decisión, desde el Consejo de Matronas, sobre muchos asuntos fundamentales de la confederación entera.
Allá por el año 1600, cuando los hombres iroqueses se lanzaron a guerrear por su cuenta, las mujeres hicieron huelga de amores.
Y al poco tiempo los hombres, obligados a dormir solos, se sometieron al gobierno compartido.
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Las técnicas arcaicas, en manos de las comunidades, habían hecho fértiles los desiertos en la cordillera de los Andes.
Las tecnologías modernas, en manos del latifundio privado de exportación, están convirtiendo en desiertos las tierras fértiles en los Andes y en todas partes.
Resultaría absurdo retroceder cinco siglos en las técnicas de producción;
pero no menos absurdo es ignorar las catástrofes de un sistema que exprime al hombre y arrasa los bosques y viola la tierra y envenena los ríos para arrancar la mayor ganancia en el plazo menor.
¿No es absurdo sacrificar a la naturaleza y a la gente en los altares del mercado internacional?
En ese absurdo vivimos; y lo aceptamos como si fuera nuestro único destino posible.
Las llamadas culturas primitivas resultan todavía peligrosas porque no han perdido el sentido común.
Sentido común es también, por extensión natural, sentido comunitarios.
Si pertenece a todos el aire, ¿por qué ha de tener dueño la tierra?
Si desde la tierra venimos, y hacia la tierra vamos, ¿acaso no nos mata cualquier crimen que contra la tierra se comete?
La tierra es cuna y sepultura, madre y compañera.
Se le ofrece el primer trago y el primer bocado; se le da descanso, se la protege de la erosión.
El sistema desprecia lo que ignora, porque ignora lo que teme conocer.
El racismo es también una máscara del miedo.
¿Qué sabemos de las culturas indígenas?
Lo que nos han contado las películas del Far West.
Y de las culturas africanas, ¿qué sabemos?
Lo que nos ha contado el profesor Tarzán, que nunca estuvo.
Dice un poeta del interior de Bahía: Primero me robaron del África.
Después robaron el África de mi.
La memoria de América ha sido mutilada por el racismo.
Seguimos actuando como si fuéramos hijos de Europa, y de nadie más.
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A fines del siglo pasado, un médico inglés, John Down, identificó el síndrome que hoy lleva su nombre.
Él creyó que la alteración de los cromosomas implicaba un regreso a las razas inferiores, que generaba mongolian idiots, negroid idiots y aztec idiots.
Simultáneamente, un médico italiano, Cesare Lombrosos, atribuyó al criminal nato los rasgos físicos de los negros y de los indios.
Por entonces, cobró base científica la sospecha de que los indios y los negros son proclives, por naturaleza, al crimen y a la debilidad mental.
Los indios y los negros, tradicionales instrumentos de trabajo, vienen siendo también desde entonces, objetos de ciencia.
En la misma época de Lombroso y Down, un médico brasileño, Raimundo Nina Rodrigues, se puso a estudiar el problema negro.
Nina Rodrigues, que era mulato, llegó a la conclusión de que la mezcla de sangres perpetúa los caracteres de las razas inferiores, y que por tanto la raza negra en el Brasil ha de constituir siempre uno de los factores de nuestra inferioridad como pueblo.
Este médico psiquiatra fue el primer investigador de la cultura brasileña de origen africano.
La estudió como caso clínico: las religiones negras, como patología; los trances, como manifestaciones de histeria.
Poco después, un médico argentino, el socialista José Ingenieros, escribió que los negros, oprobiosa escoria de la raza humana, están más próximos de los monos antropoides que de los blancos civilizados.
Y para demostrar su irremediable inferioridad, Ingenieros comprobaba:
Los negros no tienen ideas religiosas.
En realidad, las ideas religiosas habían atravesado la mar, junto a los esclavos, en los navíos negreros.
Una prueba de obstinación de la dignidad humana: a las costas americanas solamente llegaron los dioses del amor y de la guerra.
En cambio, los dioses de la fecundidad, que hubieran multiplicado las cosechas y los esclavos del amo, se cayeron al agua.
Los dioses peleones y enamorados que completaron la travesía, tuvieron que disfrazarse de santos blancos, para sobrevivir y ayudar a sobrevivir a los millones de hombres y mujeres violentamente arrancados del África y vendidos como cosas.
Ogum, dios del hierro, se hizo pasar por san Jorge o san Antonio o san Miguel, Shangó, con todos sus truenos y sus fuegos, se convirtió en santa Bárbara.
Obatalá fue Jesucristo y Oshún, la divinidad de las aguas dulces, fue la Virgen de la Candelaria...
Dioses prohibidos.
En las colonias españolas y portuguesas y en todas las demás: en las islas inglesas del Caribe, después de la abolición de la esclavitud se siguió prohibiendo tocar tambores o sonar vientos al modo africano, y se siguió penando con cárcel la simple tenencia de una imagen de cualquier dios africano.
Dioses prohibidos, porque peligrosamente exaltan las pasiones humanas, y en ellas encarnan.
Friedrich Nietzsche dijo una vez:
Yo sólo podría creer en un dios que sepa danzar.
Como José Ingenieros, Nietzsche no conocía a los dioses africanos.
Si los hubiera conocido, quizá hubiera creído en ellos.
Y quizá hubiera cambiado algunas de sus ideas.
José Ingenieros, quién sabe.
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La piel oscura delata incorregibles defectos de fábrica.
Así, la tremenda desigualdad social, que es también racial, encuentra su coartada en las taras hereditarias.
Lo había observado Humboldt hace doscientos años, y en toda América sigue siendo así: la pirámide de las clases sociales es oscura en la base y clara en la cúspide.
En el Brasil, por ejemplo, la democracia racial consiste en que los más blancos están arriba y los más negros abajo.
James Baldwin, sobre los negros en Estados Unidos:
-Cuando dejamos Mississipi y vinimos al Norte, no encontramos la libertad.
Encontramos los peores lugares en el mercado de trabajo; y en ellos estamos todavía.
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Un indio del Norte argentino, Asunción Ontíveros Yulquila, evoca hoy el trauma que marcó su infancia:
-Las personas buenas y lindas eran las que se parecían a Jesús y a la Virgen.
Pero mi padre y mi madre no se parecían para nada a las imágenes de Jesús y la Virgen María que yo veía en la iglesia de Abra Pampa.
La cara propia es un error de la naturaleza.
La cultura propia, una prueba de ignorancia o una culpa que expiar.
Civilizar es corregir.
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El fatalismo biológico, estigma de las razas inferiores congénitamente condenadas a la indolencia y a la violencia y a la miseria, no sólo nos impide ver las causas reales de nuestra desventura histórica.
Además, el racismo nos impide conocer, o reconocer, ciertos valores fundamentales que las culturas despreciadas han podido milagrosamente perpetuar y que en ellas encarnan todavía, mal que bien, a pesar de los siglos de persecución, humillación y degradación.
Esos valores fundamentales no son objetos de museo.
Son factores de historia, imprescindibles para nuestra imprescindible invención de una América sin mandones ni mandados.
Esos valores acusan al sistema que los niega.
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Hace algún tiempo, el sacerdote español Ignacio Ellacuría me dijo que le resultaba absurdo eso del Descubrimiento de América.
El opresor es incapaz de descubrir, me dijo:
-Es el oprimido el que descubre al opresor.
Él creía que el opresor ni siquiera puede descubrirse a sí mismo.
La verdadera realidad del opresor sólo se puede ver desde el oprimido.
Ignacio Ellacuría fue acribillado a balazos, por creer en esa imperdonable capacidad de revelación y por compartir los riesgos de la fe en su poder de profecía.
¿Lo asesinaron los militares de El Salvador, o lo asesinó un sistema que no puede tolerar la mirada que lo delata?
Tomado de: Eduardo Galeano, Ser como ellos y otros artículos, Siglo Veintiuno Editores, México, 1992
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