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"La soja se puede mantener un año o más sin venderse" , Luis Miguel Etchevehere, Presidente de la Sociedad Rural

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Sobre el 82 % movil para los jubilados

1.7.10

La radiografía del sistema jubilatorio no muestra el 82%

Informe con la situación presupuestaria del régimen previsional. 
Las iniciativas que obtuvieron dictamen anteayer en las comisiones de Previsión de ambas Cámaras del Congreso contemplan distintos esquemas de aumentos, pero en lo básico llevan la jubilación mínima a un régimen de 82 por ciento móvil 

Repaso de la involución del régimen previsional desde los años ’60 hasta 2003, con una sucesión de defraudaciones a los jubilados, incumplimiento de leyes, caída en la cobertura y reducción de haberes, al punto de que en 1996 las jubilaciones equivalían al 37,8 por ciento de los salarios de los activos y en 2002 representaban el 43,8 por ciento –ahora se busca el 82 por ciento móvil–.

Los funcionarios compararon esa situación de “tierra arrasada” con la actual, donde las jubilaciones avanzaron hasta el 50,6 por ciento de los sueldos de los activos, el haber mínimo subió 497 por ciento desde 2003 a la fecha y la jubilación media creció 238 por ciento, mientras que la tasa de cobertura volvió a ser la más importante de América latina, y el dinero invertido por el Estado en seguridad social se duplicó en términos de PIB y también es la proporción más alta de la región.


Uno de los gráficos que presentaron los funcionarios muestra la distancia entre los proyectos de la oposición para llegar al 82 por ciento móvil y la realidad, no sólo en la Argentina, sino en otros países. “El único que tiene 82 por ciento es Luxemburgo”, sostuvo Boudou. 

En la Argentina, como se indicó más arriba, la tasa de sustitución es de 50,6 por ciento. Por debajo de ese nivel se ubican España, con 45,7 por ciento, y países de la región, como Brasil (46,1 por ciento), Chile (48,5) y Colombia (49,3). Por arriba aparecen Italia, con 54,6, y Uruguay, que con el 60,1 por ciento marca el techo para América latina. En el país, durante la década del ’90 las jubilaciones representaban en promedio el 40 por ciento de los sueldos medios de los activos. El 82 por ciento móvil fue una ley de 1958, que a menos de cinco años de su aprobación ya había sido incumplida por su elevado costo fiscal.
Para la oposición, de todos modos, los recursos disponibles en la Anses permiten ahora pegar un salto y llegar al 82 por ciento, desde el 50,6 actual. Boudou lo negó y puso en números el costo que tendría cada una de las alternativas barajadas en los proyectos de ley:

- 82 por ciento móvil para todos los jubilados y pensionados: la Anses debería desembolsar 140.111 millones de pesos anuales adicionales, 157,4 por ciento más respecto de lo previsto para el Presupuesto 2010. En ese caso, se pasaría a un déficit gigantesco, de 11,4 por ciento del PIB. Para cubrir el de- sequilibrio, el Estado debería volver a endeudarse.
- Jubilación mínima igual al 82 por ciento del Salario Mínimo, Vital y Móvil: este último se encuentra en la actualidad en 1500 pesos, por lo cual la jubilación mínima subiría a 1230 pesos, desde los 895 actuales. El costo fiscal sería de 22.406 millones de pesos anuales, 25,1 por ciento más que el presupuesto de la Anses de este año para el pago de jubilaciones y pensiones. El organismo pasaría a tener un déficit equivalente al 2 por ciento del PIB.

- Actualización de las jubilaciones de acuerdo con el índice Ripte: en este caso, la oposición plantea una recomposición de los haberes previsionales en base a la evolución del Ripte –índice de salarios de los trabajadores activos que elabora el Ministerio de Trabajo– entre diciembre de 2001 y diciembre de 2007. La iniciativa tiene un impacto fiscal anual adicional de 10.252 millones de pesos, 11,5 por ciento del presupuesto de la Anses para jubilaciones y pensiones, que llevaría a un déficit del organismo equivalente al 0,9 por ciento del PIB.
Es decir, en todos los casos los ingresos actuales de la Anses no alcanzan para cubrir los mayores gastos, por lo cual se necesitan nuevas fuentes de financiamiento. Los proyectos de la oposición avanzan poco en la cuestión. Claudio Lozano, de Proyecto Sur, plantea una suba de los aportes patronales a la seguridad social –si se hiciera de un día para otro, lo cual parece difícil por la probable reacción empresaria, podría haber traslado a precios–, mientras que diputados como Elisa Carrió, de la Coalición Cívica, o senadores como Rubén Giustiniani, del socialismo, sugieren utilizar el stock de ahorros previsionales que acumula la Anses desde la eliminación de las AFJP (ver aparte). Otra alternativa sería volver al endeudamiento del Estado, que fue la opción del menemismo y la Alianza hasta generar un pasivo impagable que llevó al colapso económico y al default.
El ministro de Economía explicó por qué utilizar los ahorros de la Anses sería inconveniente. El organismo tiene 149 mil millones de pesos en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de las jubilaciones. Es el dinero que el Estado tomó de las AFJP cuando estas dejaron de operar –en realidad, habían sido 98.225 millones de pesos y la cifra creció 52 por ciento bajo la gestión pública–. Como se mencionó más arriba, el costo de los proyectos “más moderados” de la oposición, que contemplan el 82 por ciento móvil de la jubilación mínima y la actualización de los haberes entre 2001 y 2007, asciende a 32.600 millones de pesos. Extraer esa cifra del FGS haría que éste se agotara en un plazo de cinco a seis años, y después ya no habría reaseguro para las jubilaciones ni fondos para cubrir el ingreso de nuevos beneficiarios, ya que ahora todos los jubilados son estatales. Se dejaría al sistema jubilatorio expuesto otra vez a una quiebra generalizada, como ha ocurrido cíclicamente desde mediados de los años ’60 hasta 2003.

Boudou agregó que ni siquiera es posible echar mano a los ahorros de la Anses tan mecánicamente. Esto se debe a que el dinero está invertido en activos financieros –acciones, bonos, plazos fijos, obligaciones negociables, préstamos a empresas, fondeo para créditos hipotecarios– y proyectos productivos –obras de infraestructura– cuya realización no es tan sencilla. El 40 por ciento de los 149 mil millones de pesos se encuentra en activos líquidos y el 60 por ciento restante en inversiones que demandarían hasta diez años para su liquidación.
Igualmente, si se pretendiera rematar todo para que la Anses dispusiera de efectivo para pagar el 82 por ciento móvil, habría una pérdida mayúscula para el Estado. Vender a las apuradas acciones, bonos y demás títulos ocasionaría una pérdida de unos 74 mil millones de pesos, de acuerdo con el cálculo de Boudou. Además, esto generaría problemas económicos de difícil resolución, como una expansión de la base monetaria, un incremento abrupto del consumo sin capacidad de respuesta de la oferta, inflación, pérdida del valor de la moneda y suba de las tasas de interés.

En conclusión, Boudou y Bossio señalaron que no es cierto lo que dice la oposición que la plata está disponible para pagar el 82 por ciento móvil y que el Gobierno no la utiliza porque prefiere darle otros usos. Negaron, por ejemplo, que haya una expansión en el financiamiento al Estado con los recursos de la Anses. Cuando existían las AFJP, el 59,5 por ciento de los ahorros previsionales los invertían en títulos públicos, mientras que en la actualidad la participación llega al 61,0. Países como España tienen hasta el 80 por ciento en bonos del Estado.
En el Gobierno hay una gran indignación con la oposición por los proyectos previsionales, a los que considera “oportunistas” e “irresponsables” por despertar expectativas en los jubilados que no son realizables. Pero también apuntan a la UCR, la Coalición Cívica, el Peronismo Federal y el PRO, porque en su momento votaron en contra de la disolución de las AFJP y la estatización del sistema jubilatorio. Al senador Giustiniani, del socialismo, le reprochan que además de esta propuesta es autor de un proyecto de ley para quitarle a la Anses el 15 por ciento de los recursos coparticipables, que pasarían a financiar a las provincias. “Quiere aumentar las jubilaciones y al mismo tiempo quitarle fondos a la seguridad social”, cuestionó Bossio.
“Vamos de menos a más. Falta mucho, pero es muchísimo lo que se avanzó. Este gobierno es el que más hizo por los jubilados en varias décadas y lo seguiremos haciendo, pero con responsabilidad”, agregó el funcionario. Uno de los logros de la gestión que se inició en 2003 –recordó– es haber entregado jubilaciones por moratoria a más de 2,3 millones de personas que de otro modo nunca hubieran accedido a ese beneficio y a la cobertura del PAMI. Representan en la actualidad el 41,8 por ciento del total de jubilados y pensionados.

Elecciones internas el 14 de agosto de 2011

30.6.10

El ministro del Interior ratificó que los aportes para las campañas sólo los podrán hacer personas físicas

El Gobierno confirma que las internas serán el 14 de 
agosto 

La Presidenta firmó los decretos que reglamentan la reforma política 
El Gobierno confirmó hoy que las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias, previas a los comicios de octubre del año próximo, serán el 14 de agosto de 2011. En una conferencia de prensa, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, afirmó que "al tratarse de una elección obligatoria el control de los comicios lo hará la Justicia Electoral Nacional, mientras que el Ministerio del Interior será un mero auxiliar, como lo ha sido en anteriores elecciones generales".
Además, el funcionario precisó que las alianzas políticas tendrán que inscribirse 60 días antes de las primarias. Además, destacó que para esas elecciones se utilizará el padrón general y que los electores votarán en las mismas escuelas tanto en las elecciones primarias de agosto como en las generales de octubre de 2011.

Fincanciamiento. En cuanto al financiamiento de las campañas políticas de cara a las elecciones generales de octubre de 2011, sostuvo que "sólo podrán hacer aportes personas físicas" y que "se suspende el aporte de personas de existencia ideal".
Randazzo informó que en la distribución de aportes de campaña "el 50% será para todos los partidos políticos y el otro 50% se distribuirá de acuerdo a la cantidad de votos en la última elección; en lugar del 30% y 70%, respectivamente, que había hasta ahora".
La conferencia tuvo lugar después de que Cristina Kirchner firmara esta mañana los decretos que reglamentan la reforma.

La Cepal elevó el pronóstico de crecimiento en América Latina

Latinoamérica y el Caribe crecerán un 4,5% en 2010, por encima del 4,1% que hace meses pronosticó el organismo, dijo su secretaria ejecutiva, la mexicana Alicia Bárcena

"Estamos estimando quizás unas décimas más (de la previsión inicial), en torno al 4,5% (el crecimiento regional del Producto Interior Bruto, PIB)", dijo la economista en entrevista con EFE, previa a su participación en la capital mexicana en el seminario "Igualdad y Desarrollo Económico en México".

El pasado 10 de diciembre, al presentar el balance preliminar del año 2009, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) pronosticó que la región crecería un promedio del 4,1% tras una contracción económica del 1,9% el pasado año.

"Ahora sentimos que va a haber un repunte importante. Nosotros estamos estimando, vamos a anunciar estas cifras muy pronto, que vamos a ver una tasa de crecimiento superior al 4,1%", dijo Bárcena.

"La economía más potente va a ser Brasil, por encima del 5,5%, quizás hasta el 6%, seguida por Uruguay, Perú, Chile y Panamá, que sigue siendo una economía bastante fuerte", sostuvo Bárcena.

Bolivia igualmente tendrá un buen año por sus "exportaciones de materias primas", y Argentina, también, con una expansión del PIB "por encima del 4 por ciento".
México, país que en el pronóstico de crecimiento para el pasado diciembre se situó en el 3,5% probablemente crecerá "por encima del 4,1%" gracias "al mayor dinamismo de EEUU".

La economista mexicana dijo que, en buena medida, las mejores perspectivas se deben al alto precio de las materias primas en los mercados internacionales, una de las principales exportaciones de la región especialmente desde Suramérica, que en conjunto "está pasando por un buen momento".

"En gran medida esto ha sido porque ha habido un repunte en la economía asiática" con una pujanza en China que "ha permitido que Sudamérica tenga un dinamismo económico mayor", apuntó Bárcena.

Por el contrario, vaticinó que los países europeos, centrados en reducir sus déficit públicos, enfrentarán una leve reducción de los niveles de bienestar actuales, una circunstancia que podría impactar "en el consumo privado" y restar dinamismo económico a la Eurozona.

Pese a la bonanza esperada en Latinoamérica, los países del Caribe son motivo de preocupación para la responsable de la Cepal, especialmente porque no han superado aún la crisis de 2009.

"América Latina tenía baja deuda pública, reservas internacionales importantes" y "había logrado superávit de cuenta corriente, y esos tres factores no los tenía el Caribe" al estallar la crisis, recordó.

Actualmente, el turismo y el sector servicios han permitido afianzar cierta recuperación pero "sigue siendo materia de preocupación".

Además en estos países, cuya realidad económica es "variable", hay una alta vulnerabilidad ante los huracanes y otros fenómenos naturales extremos, como la sequía que padecen varios de ellos en los últimos meses.

Finalmente, Bárcena se mostró optimista con relación a la Inversión Extranjera Directa (IED) esperada en la región pues cree que los europeos continúan viéndola como "una buena opción para colocar sus inversiones".
"Puede haber, por supuesto, menores recursos disponibles para invertir pero pienso que, por ejemplo, las empresas españolas en materia de banca, energía, siguen pensando seriamente en continuar su inversión" en la región, concluyó.

Por un matrimonio (a secas) para todos

28.6.10

Por Néstor E. Solari
Para Página 12

Se halla en tratamiento legislativo el proyecto de modificación al Código Civil, por medio de la cual se permitiría acceder al matrimonio a personas del mismo sexo.
A tales fines, la Cámara de Senadores de la Nación estudia el proyecto que recientemente tuviera media sanción en Diputados y que modifica, entre otras disposiciones legales, el artículo 172 del Código Civil, en cuanto exige la diversidad de sexo como condición esencial para que exista matrimonio.
Normativa cuya constitucionalidad ya ha sido cuestionada en varios precedentes judiciales, permitiéndose al menos en seis casos la celebración del acto a personas del mismo sexo.

Asistimos en estos días a un error recurrente: confundir este proyecto con otra temática, cual es la adopción. Son dos aspectos diferentes. En este momento está en debate la ley de matrimonio civil, específicamente en punto a suprimir la diversidad de sexo como requisito esencial del mismo.
De lo que se trata es de saber si dos personas del mismo sexo pueden tener los derechos emergentes del matrimonio. Introducir la cuestión de la adopción es, a mi modo de ver, un argumento dilatorio de quienes se oponen a modificar la ley de matrimonio.

El proyecto en debate debe diferenciarse de las uniones civiles. Esta última es otra forma de familia, distinta del matrimonio. Un sector interpretativo alega que podrían otorgarse los mismos derechos a las uniones homosexuales, aunque con distinto nombre, para mantener la exclusividad y tradición de la institución matrimonial a la unión heterosexual.
Si ello se aceptara, la discriminación quedaría evidenciada de una manera clara y contundente. Toda pretensión de designar a las uniones de personas del mismo sexo con otro nombre que no sea “matrimonio” –aunque con los mismos derechos y deberes– importaría introducir un inadmisible trato discriminatorio por parte del legislador. Se consagraría la idea de que el matrimonio es para un hombre con una mujer, por “naturaleza”. Sin eufemismos ni circunloquios: es matrimonio o es otra cosa. Los mismos derechos, los mismos nombres.

En el escenario actual, y atento a los precedentes judiciales que han autorizado la celebración matrimonial a personas del mismo sexo, podemos decir que la diversidad de sexo ha dejado de ser un requisito esencial en el matrimonio. De la misma manera que hace poco más de veinte años, en la sociedad argentina, la indisolubilidad del vínculo matrimonial dejó de ser esencial en el acto matrimonial, al admitirse el divorcio vincular.

Una cuestión terminológica. Si bien en la opinión pública se caracteriza a la iniciativa como “matrimonio gay”, “matrimonio entre homosexuales”, o expresiones semejantes, nos parece atinado hacer una reflexión al respecto.

Entiendo que el término que ha de prevalecer –una vez convertido en ley, con más razón– es la expresión matrimonio civil o, simplemente, matrimonio, sin otro aditamento ni calificaciones. Todo agregado simboliza, tal vez inadvertidamente, las diferencias que se pretenden superar, pues cuando estamos en presencia de un matrimonio heterosexual se dice “matrimonio” y no “matrimonio de heterosexuales”. Luego, si la igualdad es el eje de la reforma, habrá que reconocer que las expresiones deben ser similares. De lo contrario, la discriminación seguirá presente. En verdad, la proyectada reforma permite a toda persona el derecho al matrimonio, sin distinción de sexo; luego, ninguna razón habrá para aclarar si los celebrantes son de igual o de distinto sexo.

El Poder Legislativo se halla ante una realidad imposible de ocultar, dada la fuerza de los hechos y los pronunciamientos judiciales favorables al matrimonio de toda persona, independientemente de su sexualidad. Convertirla en ley significará un avance hacia la igualdad de derechos y, a la vez, un indudable progreso del derecho de familia argentino.

* Doctor en Derecho (UBA).

Documento del espacio generacional justicialista al que pertenezco

27.6.10


Somos parte del Movimiento Nacional Justicialista

Nacimos en tiempos de inestabilidad política y desencuentros entre argentinos
Crecimos con el retorno del General Perón y su paso a la eternidad
Adolecimos, en adolescencia, la última dictadura militar
Pertenecimos a la primera juventud de la actual Democracia
Militamos, como jóvenes, cuando fuimos oposición y cuando fuimos gobierno
Leímos el “Mensaje a los Jóvenes del 2000” que nos legara el creador de nuestro Movimiento
Estudiamos “La Comunidad Organizada”, “Conducción Política” y “El Modelo Argentino para el Proyecto Nacional”
Seguimos Militando, ya no en estructuras juveniles, sino en diferentes responsabilidades Políticas y de Gestión
Luchamos día a día por la Justicia Social
Nos sabemos artífices de nuestro propio destino
Tenemos en cada una de nuestras mochilas el bastón de mariscal
Aspiramos al Trasvasamiento Generacional
Buscamos la unidad del Justicialismo para el bien de la Nación
Nos hacemos cargo de toda nuestra historia, como Argentinos y como Peronistas
Cumplimos y seguiremos cumpliendo las Veinte Verdades
Defendemos los valores y principios del Justicialismo
Mantenemos nuestras convicciones
Respetamos toda doctrina, idea y convicción distinta
Reivindicamos la Política y su búsqueda del Bien Común
Realizamos sin haber prometido
Estamos después del Movimiento y junto a éste después de la Patria
Creemos en Argentina y cada uno de los Argentinos
Nos organizamos para vencer al tiempo
Tenemos tiempo, no queremos sangre
Nos emocionamos cantando la “Marcha Peronista”
Soñamos con una Patria Grande y un Pueblo Feliz
Reclamamos nuestro derecho a tener la oportunidad de cumplirlo…

ACA ESTAMOS

La unidad del peronismo

25.6.10

EL PAIS › OPINION
 Por Antonio Cafiero

No hace falta tener las últimas encuestas en la mano para darse cuenta de que la actual división entre peronistas nos resta posibilidades de triunfar en las próximas elecciones. Si finalmente deciden ir por fuera quienes hoy disienten con la conducción del Partido Justicialista –incluyendo no sólo al llamado “peronismo disidente” sino también a quienes llamándose peronistas apoyan a Proyecto Sur o expresiones partidarias similares– no sólo perderán irremisiblemente, sino además serán eventualmente responsables del triunfo de una reedición de la malograda Alianza de 1999. Sin pretender minimizar las diferencias existentes entre ellos y quienes adhieren al Gobierno, en los hechos unos y otros actúan como si fuera preferible una presidencia de Cobos, de Carrió o de Macri antes que la de un peronista de un sector opuesto.
Para justificar esta contradicción algunos compañeros buscan difundir la creencia de que las diferencias ideológicas entre “izquierda” y “derecha” son más importantes que las políticas. Juan Perón, a quien se pretende invocar para respaldar esa actitud, postulaba exactamente lo contrario. El demostró que en la Argentina la división política más importante no es binaria sino tripartita: su tercera posición, nacional y popular, se opuso a la derecha antinacional y a la izquierda antipopular.
Los “presidenciables” tienden a dar importancia a las diferencias ideológicas cuando se refieren a sus competidores, pero hacen la vista obesa con sus propias segundas líneas. Eso es posible porque la diferencia entre derecha e izquierda ya no es lo que era. Hoy parece involucrar más el destrato por razones de género que las estructuras sociales y económicas injustas. Tomar partido entre una izquierda “moral” y una derecha “pacata” no es una disyuntiva digna de un peronista.
La ilusión de refundar el sistema político en esta clave –tal como pretenden, entre otros, Di Tella y Laclau– apenas logra ocultar otra fantasía: la de moldear al enemigo a imagen y semejanza de esos ardores morales. El único logro que pueden adjudicarse en todos estos años fue el corrimiento de Carrió hacia la derecha. Los peronistas siempre nos hemos divertido con los delirios literarios de quienes pretendieron caracterizar nuestra personalidad con argumentos “científicos”. Esa experiencia debería servirnos para descreer de los academicismos que postulan que el sistema político argentino avanza saludablemente hacia una división más “europea”, en la que se agruparán los buenos peronistas con los progresistas sensibles y los malos peronistas con los oligarcas innobles. La realidad desmiente día a día estos espejismos: la mayor parte de los peronistas adherimos a los ideales de soberanía política, independencia económica y justicia social, que no son de izquierda ni de derecha.
Por su parte, otros dirigentes asumen posiciones similares a las del gorilaje fundacional, criticando el vestuario o los estilos de dirigentes afines al Gobierno. Arturo Jauretche se haría una fiesta describiéndolos. Asombra además que en su afán de diferenciarse hagan acuerdos y pronuncien frases que enajenan a muchos compañeros. Parecen olvidar que si tienen alguna oportunidad de ganar las elecciones necesariamente va a ser con esos votos, salvo que pretendan llegar al sillón de Rivadavia en andas del antiperonismo...
Unas y otras actitudes se explican por la tendencia a traducir las diferencias políticas en clave moral, donde lo microscópico se vuelve decisivo. Ahorrémonos las especulaciones que suelen hacerse sobre una eventual segunda vuelta. Aspirar a ganar por un voto no sólo es riesgoso, sino también supone consagrar la postura de que es preferible arriesgar todo antes que buscar acuerdos, que se asimila más a un aforismo radical que a la tradición peronista. Se puede entender esa disposición en una apuesta personal cuando sólo hay un lugar a ocupar y varios postulantes, pero no es razonable pretender que todo el movimiento la asuma como estrategia principal.
Sin embargo, el ejemplo de 1999 no es el único válido para reflexionar sobre el presente. También la experiencia de 1989 puede servir para recordar que a veces la defensa a ultranza de la unidad puede llevar a abandonar nuestros principios más elementales. Por eso no pretendo sugerir que la solución sea simplemente celebrar una interna alegre y entre todos, porque ella no garantizaría a quien pierda que el ganador tome en cuenta sus propuestas. La interna es indispensable, pero no suficiente: para que la interna sea un puente hacia la unidad tiene que ser inobjetablemente transparente, y a la vez debe confirmar el protagonismo popular, para evitar que el rumbo del peronismo se dirima en negociaciones entre cúpulas más o menos iluminadas.
Dejando de lado a algunos sectores insignificantes y las sobreactuaciones, es mucho más lo que la mayoría de los peronistas tenemos en común que lo que nos diferencia. Hay compañeros que no se sienten representados por el Gobierno, pero bien podrían apuntalarlo en los momentos decisivos si éste hiciera un esfuerzo por entender que el apoyo crítico también suma. Y algunos disidentes podrían ser más aceptados por quienes adhieren al Gobierno si dejaran de jugar para la tribuna contraria. El resto, los intransigentes de uno y otro lado, seguramente quedarían aislados y estarían obligados a acompañar al conjunto.
Juan Perón decía que la unidad del justicialismo sólo se podía lograr gracias a una concepción común acerca de la validez de la doctrina, y no resolviendo en elecciones limpias quién tiene más votos: “la unidad de concepción es el origen de la unidad de acción”. El único fundamento de la unidad políticamente efectivo y moralmente justificable es la afirmación de ideales compartidos. Esta es la solución para resolver a la vez las dos crisis crónicas del peronismo: la de unidad y la de identidad.
Perón diferenciaba tres niveles para esa unidad de concepción: la doctrina, que es el conjunto básico de valores que un movimiento impulsa; la teoría, que son los mecanismos de selección y capacitación de dirigentes, y los que asume la organización para tomar decisiones colectivas, y las formas de ejecución, que indican las líneas políticas principales de cada área de gobierno. Para que haya unidad se requiere que haya acuerdo en todas y cada una de estas dimensiones. El ideal de unidad peronista, por tanto, no debe dar lugar a melancolías, sino a un esfuerzo por superar aquello que la obstaculiza: el vacío doctrinario. Explicitar la doctrina también servirá para establecer los límites que indiquen claramente aquello que el peronismo excluye, por ejemplo, cualquier forma de reivindicación de las últimas dictaduras militares.
Por eso, la solución, una vez más, es la política, que no consiste en convencernos de que tenemos razón hablando sólo con quienes ya piensan igual que nosotros, sino en debatir con quienes –a pesar de las diferencias– compartimos una base política común. Perón decía que “el motor impulsivo de la organización peronista debe ser la persuasión”.
Hoy sólo hay muy reducidos espacios de debate o publicaciones que sirvan para clarificar los valores que los peronistas compartimos. Pero todos notamos la importancia de estos valores apenas intentamos ejecutar acuerdos políticos con quienes provienen de otras corrientes. Hay algo que les falta, aunque no lleguemos a saber muy bien qué es. Si buceáramos en las causas de esta diferencia entenderíamos mucho más acerca de los pilares sobre los que se puede concebir la unidad del peronismo. No hacerlo es abrir la puerta para la llegada de otra Alianza como la de 1999, y a la vez abortar las defensas que debemos construir para evitar que nuestro movimiento se sume a otra aventura neoliberal.

Un siestario abre en Bs As

23.6.10

Antecedentes






Un momento de tranquilidad entre tanta furia. En pleno centro de la ciudad de Buenos Aires, donde la gente anda cargada con sus preocupaciones financieras y laborales, se abrió el primer “siestario”: un lugar para ir a dormir la siesta, con aromas y colores adaptados a la personalidad de cada uno.
Es un proyecto privado que invita a relajarse después del mediodía y suma a la Argentina a la tendencia mundial que está dando más valor a la siesta. En Japón, Estados Unidos, Inglaterra, y Australia ya hay empresas que ofrecen servicios similares; o se lo estimula desde lo público, como en Francia.
Muy cerca de la esquina de Avenida Córdoba y Florida, el emprendimiento “consiste en un espacio de armonía para ciudades con estrés, y que ofrece, además, tomarse una siesta breve pero reparadora”, dijo Viviana Vega, directora de Selfishness junto con Daniel Leynaud. Se llega al lugar y se puede dormir en camas especiales por no más de 45 minutos, que es el tiempo que el cuerpo necesita para descansar y recuperar luego el rendimiento y la concentración en el trabajo.
“No hay que llegar al sueño profundo. Por eso, antes de la siesta, la persona cuenta con la ayuda de un “coach” que le sugiere ejercicios de visualización o de relajación –aclaró Vega–. Muchos piensan que al tomarse una siesta breve pierden tiempo. Pero lo cierto es que al volver a trabajar la persona está reenergizada y rinde más”. A la posibilidad de dormir por la tarde en un gran ciudad se le añade el ofrecimiento de masajes en el “siestario”, especialmente en la cabeza.
Aunque tanto placer, no es barato. Cada sesión de siesta con la ayuda del coach y los ejercicios cuesta como mínimo 100 pesos. También incluye la posibilidad de tomar té, sugerido por la reconocida sommelier Inés Bertón. Y al despertar, el lugar está iluminado con una luz de color adaptado al ánimo que vive cada cliente.
“Un ‘siestario’ es una idea original”, opinó Diego Golombek, director del laboratorio de cronobiología de la Universidad Nacional de Quilmes e investigador del Conicet, al ser consultado por Clarín. “La siesta forma parte del sueño-vigila, pero es algo muy individual. Algunos rinden bien con una siesta corta. Otros, en cambio, se pueden despertar de mal humor. Y está confirmado que todas las personas pasan por un decaimiento del alerta alrededor de las 14 horas, independientemente de lo que comieron, aunque todavía se desconoce la causa”.
La siesta es aún habitual en el interior de la Argentina, especialmente en el Norte. Pero los habitantes de las grandes urbes dejaron de lado esa costumbre por los horarios de trabajo menos ininterrumpidos que en el interior.
A principios de esta década, las siestas empezaron a ser valorizadas como una estrategia para compensar la privación del sueño que sufre la gente por la noche. “Hoy, la sociedad está privada de sueño. Más horas de trabajo, más televisión, más computadoras, entre otras costumbres, llevó a que la gente duerma menos. Incluso los jóvenes padecen tantos trastornos del sueño como las personas mayores: hasta el 40% tiene algún tipo de problemas”, afirmó Daniel Cardinali, investigador del Conicet y director de docencia e investigación de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Católica Argentina. Una razón más para dormir también por la tarde: “Es altamente recomendable que la gente duerma siesta para recuperar la privación del sueño durante la noche –enfatizó Cardinali–. La siesta es la única forma por la cual se puede continuar la vigilia de manera saludable”.